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Sarampión: bajó 5 puntos la tasa de cobertura de la triple viral y buscan reforzar la vacunación

En los últimos años la tasa de cobertura de la vacuna triple viral mostró un descenso, lo que representa una preocupación, teniendo en cuenta que en lo que va del año ya se registraron casos de sarampión. Según datos oficiales del Ministerio de Salud de la Nación, a los que accedió Clarín, entre 2014 y 2017 la tasa de cobertura de la vacuna que protege contra el sarampión, rubéola y parotiditis (paperas) muestran una baja de 94,9% a 90,2%, para la primera dosis que reciben los chicos al año de edad, respectivamente; y un descenso de 95,6% a 90,6% para la segunda dosis, que se aplica al ingreso escolar.

Mantener tasas de cobertura de vacunación por arriba del 95% es fundamental para lograr la denominada protección de rebaño, que impide la circulación del virus y ayuda a proteger a aquellas personas que por cuestiones de salud no pueden ser vacunadas. Más aún, en un contexto de brote, como el que se está registrando actualmente.

En los últimos días de julio se registraron dos casos de sarampión en niños menores de un año no vacunados -porque la primera dosis es al año de vida-, y otro caso que se identificó en el marco de la investigación epidemiológica, vinculado a los dos primeros. Todos los casos corresponden a un linaje del virus que circula en Venezuela y Brasil, donde hay grandes brotes de la enfermedad. En marzo ya se había registrado otro caso en un bebé no vacunado menor de un año. En ese caso, el linaje del virus provenía de una cepa que circula por el sudeste asiático y ese bebé se contagió al coincidir con un joven que había viajado a Tailandia en una sala de espera. Todos estos casos se dieron en la Ciudad y el Conurbano bonaerense.

La buena noticia es que no hay vinculación entre los casos de marzo y de julio, lo que significa que no hay, al menos hasta ahora, circulación endémica del virus. Todos los casos identificados hasta el momento están vinculados con dos importaciones del virus que provinieron de distintos lugares del mundo.

Sin embargo, mantener altas tasas de cobertura es fundamental para evitar que el sarampión vuelva a circular localmente, algo que no ocurre en el país desde el año 2000.

Al intentar entender las razones de esta baja en las tasas de cobertura, los especialistas creen que se debe a una multiplicidad de factores. “En los últimos años se han incorporado muchas vacunas al calendario y se esperaba que se resintiesen un poco las coberturas. El recurso humano es limitado y no ha aumentado sustancialmente en los últimos años, por lo que tenemos más o menos el mismo recurso humano para más vacunas”, evaluó Cristian Biscayart, titular de la Dirección Nacional de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles del Ministerio de Salud de la Nación. También –agrega- hay una falta de percepción de riesgo ante la no vacunación. “El rechazo a la vacunación es un tema en todo el mundo, no sólo con esta vacuna. Si bien nosotros en principio no tenemos ese problema, seguro que algo de todo eso impacta”, añade el funcionario.

“Siempre hay que trabajar en mejorar las tasas de cobertura, sobre todo teniendo en cuenta que el sarampión es un problema a nivel mundial. Hay circulación del virus en Asia, Europa y en América. El único escudo seguro que tenemos para estar tranquilos es la vacunación, no hay alternativa”, señala Elizabeth Bogdanowicz, médica infectóloga pediatra y secretaria del Comité de Infectología Pediátrica de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP). De cualquier manera, la especialista destaca que Argentina es un país “con buenas coberturas, no es que estemos conformes, es claro que hay que seguir trabajando. Pero estamos relativamente bien”, señaló. Efectivamente, al observar la tasa de cobertura de Brasil, se observa que en el vecino país también se viene dando una baja en la cobertura de vacunación de triple viral. Mientras en 2014 la tasa rozaba prácticamente el 100%, en 2017 presentó una tasa de cobertura del 85%, según datos del Ministerio de Salud brasileño.

“No es el descrédito a la vacuna lo que más pesa en Argentina, sino el ‘no me llegó, no la fui a buscar’. El sistema debería tener más oferta, horarios más accesibles, son muchas cosas que pueden estar influyendo y que forman parte del abordaje que debemos hacer del tema”, agrega Biscayart.

Angela Gentile, jefa del departamento de epidemiología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y presidenta de la Comisión Nacional de Certificación para la Eliminación de la Circulación Endémica del sarampión, sostiene que una parte de ese descenso en la tasa de cobertura se puede explicar por algunas cuestiones técnicas, vinculadas a un cambio en la metodología del registro de la vacunación, con la incorporación a partir de 2013 del Registro Nominal de Personas Vacunadas. “Esto significó informatizar el sistema y la metodología de medición fue cambiando. No obstante –añade-, hay una disminución de cobertura que se está dando en las Américas y sin duda hay que trabajar fuertemente. Estamos relativamente bien, pero hay que trabajar más para elevar las coberturas”.

“Se está dando una baja de cobertura en la región de las Américas, sobre todo en vacunas de enfermedades con menos percepción de riesgo”, coincide Carla Vizzotti, presidenta de la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología. “Por primera vez el año pasado la vacuna contra la Hepatitis A que se da al año de vida tuvo una cobertura por debajo del 90%. Y se explica por la misma razón, los papás de hoy no tienen la percepción de riesgo que tenían los papás de 2005, cuando se incorporó la vacuna al calendario. En aquel momento, tener hepatitis podía derivar en una internación, una insuficiencia hepática aguda y posible trasplante”.

Sobre la posibilidad de que los movimientos antivacunas estén teniendo más influencia en la Argentina, Vizzotti cree que “no como para explicar un 10% de no vacunación. Pero ciertamente son una amenaza. Son grupos muy activos que van creciendo, viven en comunidad y pueden influir en otras personas que no tenían esas dudas”. La especialista cree que hoy quien no se vacuna “no es porque no confía, sino porque tiene una barrera en la vacunación. La mayoría de las personas que no acceden es porque tienen alguna barrera al sistema de salud, dificultades sociales o económicas que hacen que no pueda acercarse”.