Murió una adolescente cordobesa con fibrosis quística que había viajado a Brasil para hacerse un trasplante pulmonar

Natalí Maidana, una adolescente cordobesa de 15 años que padecía fibrosis quística, murió esta madrugada en Porto Alegre, Brasil, donde había viajado para hacerse un trasplante bipulmonar con donante vivo.

La joven estaba en estado crítico desde el lunes a la noche, después de ser trasplantada en la Clínica de la Santa Casa de la Misericordia, en esa ciudad brasileña. 

Según explicó su abogado Carlos Nayi, la intervención se extendió por 10 horas y se complicó por un cuadro de sepsis.

“Falleció en horas de la madrugada. Un cuadro desesperante, una descomposición hemodinámica, insuficiencia renal.  El equipo médico luchó con todas las herramientas para sortear una sepsis”, sostuvo en diálogo con Mitre Córdoba.

Medios locales como La Voz indican que Natalí tenía muy disminuida su capacidad respiratoria y que, además, llegó a Brasil con una infección grave que demoró el comienzo de la intervención.

La adolescente había viajado a la ciudad de Porto Alegre el último 26 de junio en un avión sanitario del gobierno provincial, luego de que la Cámara Contencioso Administrativa N°1 resolviera hacer lugar a un recurso de amparo y exigiera a la Nación, la provincia y la obra social Apross que cubrieran los gastos de la intervención. 

Los padres de la adolescente, Ivana de Asís y Hugo Héctor Maidana fueron los donantes de los lóbulos pulmonares.

Natalí fue diagnosticada con fibrosis quística desde su nacimiento y en los últimos años había sufrido un deterioro acelerado. Según contó su madre, la adolescente había tenido que abandonar la escuela para recibir cuidados especiales.

El abogado Nayi aseguró a medios cordobeses que la intervención en Porto Alegre era la única opción para la joven.

​La fibrosis quística es una enfermedad genética hereditaria que altera el normal funcionamiento de las glándulas de secreción externa (sudor, enzimas pancreáticas, secreciones respiratorias, etc.) causando daño en distintos órganos del aparato respiratorio, páncreas, hígado y también el aparato reproductor.

Las glándulas sudoríparas también están afectadas por la elevada cantidad de sodio y cloro, lo que provoca que el sudor sea más salado que lo habitual.

“Básicamente, genera un moco anormal producto de una alteración a nivel celular del canal de cloro. Como consecuencia, las glándulas de secreción exocrina funcionan mal, con la consecuente hiperviscosidad del moco”, explicó el año pasado el neumonólogo Alfio Fiamingo, del Hospital Dalmacio Vélez Sarsfield.

“En los pulmones se forman tapones de moco que conllevan a atelectasias, bronquiectasias y sobreinfección con gérmenes agresivos, que llevan a alteraciones pulmonares irreversibles”, indicó.