Mujeres relegadas: preocupa entre los investigadores la brecha de género en la ciencia

“Disbalance” y “brecha” son dos palabras que se repiten en una, dos, tres, varias de las centenas de disertaciones que se tienen lugar por estos días en EuroScience Open Forum (ESOF), un encuentro de investigadores científicos que se organiza cada dos años en Europa y que, esta vez, ocurre en Toulouse. En esta edición, que hizo de esta ciudad francesa con varios monumentos de Carlos Gardel en sus calles un escenario central del debate académico hasta este sábado, las conversaciones sobre cuestiones de género, especialmente de Europa, en el mundo de la ciencia cobraron protagonismo.

Esa relevancia se acompaña, justamente, de datos científicos: “Entre 2011 y 2015 se produjeron 23.000 investigaciones sobre género en el mundo científico. Es 2,5 veces más que lo que se había investigado sobre el tema entre 1996 y 2000. Es un tema al que cada vez le prestamos más atención justamente porque notamos que hay un desbalance entre mujeres y varones”, resumió en una charla Stephane Berghmans, miembro del directorio de EuroScience -una organización que nuclea a científicos de Europa- y a cargo del área de Relaciones Académicas de la editorial científica Elsevier.

Otras cifras sirven para ilustrar la brecha. Mina Stareva, titular del área de género del Departamento de Investigación y Desarrollo de la Comisión Europea, citó estadísticas elaboradas por esa institución: en 2013, en Europa, el 55% de las personas que empezaban carreras científicas eran mujeres, pero ese mismo año, sólo el 21% del total de investigadores que habían alcanzado el grado más alto de esa carrera eran mujeres, mientras que el 79% restantes eran varones.

Liza Reisel, directora de investigación del Instituto de Investigaciones Sociales de Noruega, sumó más cifras: “Según datos del Centre for Research on Gender Equality, en el mundo de la academia hay un 45% de mujeres en la instancia inicial de contratación de investigadores para la carrera científica. Pero a medida que avanza esa carrera, las mujeres sólo llegan a ocupar el 28% de los puestos jerárquicos disponibles. En países que todos damos por desarrollados como Francia o Alemania, la proporción de mujeres respecto de varones a cargo de dirigir universidades es de 19% y 17% respectivamente”.

“Hoy en algunas carreras científicas las mujeres representan el 50% de la matrícula, pero sólo el 3% de los Nobel de Ciencia han sido ganados por mujeres, ¿qué pasa entre un 50% y 50% y un 97% y 3%?”, se preguntó Aleksandra Makowska, del área de Investigación e Innovación de la Fundación L’Oreal.  Berghmans señaló que, aunque el número de mujeres investigadoras se está incrementando, aún está muy lejos de la paridad en áreas como ingeniería, donde sólo representan el 24% del total. “Que haya balance de género en una investigación hace a la diversidad de quienes la producen, y eso siempre enriquece porque suma criterios: salir del disbalance implica entonces equidad hacia las mujeres y también una mejora a todo el universo científico”, sostuvo el directivo de Elsevier.

En Toulouse, donde se inauguraron exhibiciones aeronáuticas, paleontológicas y artísticas para acompañar el foro, y donde en casi todas las cuadras hay un cartel que anuncia el evento, la brecha de género en el mundo de la ciencia no fue sólo un escenario descripto por los investigadores, sino también un punto de partida para que propusieran iniciativas para erradicar esa disparidad.

En su disertación, Genevieve Almouzni, directora del Instituto Curie de París, sugirió algunos cambios para que el escenario mejore: “Las mujeres científicas deben poder acceder a todas las actividades, para que su visión esté presente. A la vez, tener hijos debe implicar los mismos derechos y las mismas obligaciones para mujeres y varones, y las tareas de cuidado deben también distribuirse con equidad, de forma de que el balance entre la vida y el trabajo sea saludable para todos los géneros”. Stareva, de la Comisión Europea, sostuvo: “La participación de las mujeres debe crecer en las áreas jerárquicas, no sólo en cuanto a la cantidad, sino también en hacerlas realmente parte del proceso de tomas de decisiones”.

Para que esos cambios generales ocurran, el director del instituto de investigaciones médicas The Babraham, de Inglaterra, sugirió una vía por la que empezar: “Si uno googlea ‘científico’, casi todos los resultados muestran a varones. Si uno googlea ‘científico eminente’ todos los resultados muestran a varones. Hay que mostrar a mujeres científicas en las imágenes que difunden una carrera o una investigación, y visibilizar a esas mujeres también en la web. Es una forma de mostrar que el mundo de la ciencia no es sólo de varones, para que más mujeres se sientan atraídas”.

En esa misma línea, en otro debate, Laurent Chicoineau, quien encabeza el espacio de exhibiciones científicas Quai des Savoirs de esta ciudad, contó una de las tareas realizadas allí: “Organizamos un encuentro intensivo en el que debatimos sobre la visibilización de las mujeres de la ciencia, y una de las actividades fue producir, editar y publicar dieciséis biografías de científicas en Wikipedia, de forma de aumentar su presencia en la web, que es muy reducida”. En línea con un debate que se da ahora mismo en Argentina, la investigadora francesa Marie-Agnès Bernardis destacó la importancia de que las publicaciones que difunden el trabajo de mujeres y varones que se dedican a la ciencia usen lenguaje inclusivo. “Es una forma de empezar a mostrar que las mujeres también ocupan su espacio en la ciencia”, enfatizó.

Desde Toulouse, Francia

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