Milagro en Tailandia: cómo sigue ahora la vida para los chicos rescatados

Traslado en helicóptero de los chicos hacia el hospital (AP)

Pasadas las 8.30 de la mañana en Argentina, se conoció la noticia de que el último de los 12 chicos fue rescatado de la cueva inundada de Tham Luang Nang Non, en Chiang Rai. AhÍ estuvieron atrapados durante más de dos semanas junto a su entrenador de fútbol, de 25 años. La operación fue un éxito, pero sorprendieron las medidas que tomaron las autoridades tailandesas para “reinsertar” a los chicos en el mundo exterior.

Poco a poco se va explicando por qué hasta colocaron un vidrio entre los chicos que ya salieron y sus familiares al momento del primer contacto, tras 17 días de angustia. 

Vale recordar que tienen entre 11 y 16 años y estuvieron sin comer y en la oscuridad absoluta durante nueve días, hasta que el primer milagro ocurrió. Fue el 2 de julio, cuando vieron la luz de las linternas de los dos buzos británicos que los encontraron. El segundo milagro fue haber sobrevivido a un rescate sin precedentes. Buzos expertos declararon que “jamás adolescentes han buceado en condiciones semejantes”. Ahora se espera un tercer milagro. Que la psiquis de los chicos no se quede en las profundidades de esa cueva, que los mantuvo cautivos. 

Gente en la puerta del hospital esperando la llegada de los chicos (AFP)

En principio, como era de esperar ante tan insólita propuesta, los chicos rescatados de la cueva tailandesa no podrán aceptar la invitación de la FIFA para asistir a la final del Mundial de Fútbol de Rusia en Moscú. 

Los médicos y psicólogos que viajaron hasta el hospital último modelo Chiangrai Regional Hospital para atenderlos advirtieron que es necesario que los jóvenes permanezcan al menos otra semana en observación en el hospital. Es que el grupo, incluido el entrenador, está en la etapa de cuarentena (aunque no sean 40 días de aislamiento).

Todo esto, pese a que las autoridades sanitarias de Tailandia confirmaron que ninguno “sufre problemas de gravedad”. Pero dos de ellos sí muestran leves dificultades para respirar, lo que daría indicios de neumonía. Otro de ellos tiene un pequeño corte en la pierna derecha.

Uno de los chicos es asistido por un médico dentro de la cueva (AP)

Los doctores analizaron la sangre y los pulmones de los menores, además de proveer de manera intravenosa suero para mejorar sus defensas e inyectarles varias vacunas, dijo en conferencia de prensa el secretario para la Salud Pública. 

La autorización para ver a sus padres sin el vidrio dependerá del médico que realiza su seguimiento y podría ser concedida a partir de estos días. Sin embargo, en caso de que no haya división entre ellos, no serán posibles “besos y abrazos”, por el peligro de que los chicos contraigan infecciones pulmonares tras haber pasado dos semanas en un ambiente tan húmedo y con las defensas aún bajas.

Seguridad en la entrada del hospital donde están internados los chicos (AFP)

Con este panorama, vale recordar que hubo una muerte en medio de este rescate milagroso. La de Saman Gunan, un buzo de 38 años, ex miembro de la Marina tailandesa, que se sumó al operativo y murió al quedarse sin oxígeno en el camino de regreso de llevar tanques hacia el sector seco donde el grupo fue encontrado. Los niños aún no sabrían de esta muerte. Que se enteren será cuestión de días y la terapia será clave para el antes y después de esa noticia. 

Además de la de los menores, los médicos y psicólogos no dejan de lado la salud mental del único adulto en esa cueva, el entrenador Ekapol Chanthawong. El fue quien llevó a los chicos a la caverna y, desde su interior, a través de una carta, pidió disculpas a cada uno de los padres. Si bien le respondieron que no lo responsabilizaban por lo que pasó, resta saber si el hombre, de 25 años, ya se enteró de la muerte de Gunan.