“Los más fuertes, primero”, el criterio que se impuso en el rescate de los chicos de Tailandia

El domingo se decidió apurar el operativo de rescate de los chicos atrapados en la cueva. (EFE)

El rescate de los chicos atrapados en una cueva de Tailandia obligó a las autoridades locales a hacer y deshacer planes de salvataje. El mal clima propio de la época amenaza con volver a elevar el nivel del agua dentro de la caverna de Tham Luang Nang Non. A eso se sumó el descenso en los niveles de oxígeno registrado en las últimas horas. Ante este escenario, se decidió apurar el operativo que se venía planificando desde que se confirmó, el lunes pasado, que los 12 niños y su entrenador están vivos.

Los criterios variaron de la mano de la emergencia. Hasta el fin de semana se hablaba de un operativo a largo plazo, que podría durar meses, y que apuntaría a extraer la mayor cantidad posible de agua de la cueva para evitar que los chicos tuvieran que salir buceando.

En ese escenario, se planteaba la posibilidad de tener “ventanas” de buen clima, durante las que se intentaría sacar a los chicos. Y en caso de hacerlo por tandas, los más débiles saldrían primero. La idea era que los más fuertes soportaran un encierro más largo.

Pero el domingo el escenario cambió definitivamente. La previsión de que las precipitaciones iban a seguir azotando la región por varios días -en esta época cae el 80% de las lluvias de todo el año- apuró los planes.

A puertas cerradas y alejando a los medios de la zona, se apostó por otro criterio para agilizar el operativo: empezar el rescate por quienes estuviesen en mejores condiciones de sobrellevar un camino complejo, que obliga a realizar inmersiones largas en pasadizos oscuros y extensos. 

El gobernador interino de la provincia de Chiang Rai, Narongsak Osatanakorn, fue quien dio a conocer el cambio de criterio al decir que primero fueron sacados los jóvenes en mejor estado físico y que el operativo va “mejor de lo esperado”.

Somboon Sompiangjai, de 38 años, padre de uno de los niños atrapados, confirmó que las autoridades les informaron antes de la operación del primer rescate que los “niños más fuertes” tendrían prioridad, según publicó la agencia Reuters.

Mientras tanto, dentro de la caverna, se trabaja para mejorar la condición física de los cuatro chicos y el entrenador del equipo de fútbol que siguen atrapados. 

Según trascendió, Ekapol Chanthawong el joven de 25 años que estaba a cargo de los chicos, pidió ser el último en salir. También se supo que sufría de desnutrición debido a que priorizó a los chicos al racionar el alimento que tenían disponible en la caverna.

Para salir de la cueva, los chicos deben hacer un tramo buceando -acompañados por dos profesionales- y otro a pie. Es un trayecto de 4 kilómetros, que les demanda varias horas.

Este lunes se supo que a los 8 que ya fueron rescatados se les suministraron tranquilizantes antes de iniciar el operativo, explicó uno de los buzos que participó en la misión.

“Los chicos estaban bajo el efecto de tranquilizantes, para evitar que entraran en pánico. No estaban totalmente aturdidos, pero no reaccionaban con normalidad”, dijo el buzo danés Ivan Kardzic a una radio danesa respecto de los cuatro menores que fueron rescatados el domingo. Este lunes, otros cuatro lograron salir de la cueva y ya son ocho los rescatados: quedan todavía cuatro chicos y su entrenador.

Un grupo de buzos ingresa a la cueva donde se está realizando el operativo de rescate. (AFP)

Los chicos, de entre 11 y 16 años, y su entrenador quedaron atrapados cuando fueron a explorar la cueva luego de un partido de entrenamiento el 23 de junio. Las inundaciones provocadas por el monzón les bloquearon la salida e impidieron que los rescatistas los encontraran durante casi 10 días.

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