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Los chicos de Moreno recibieron las viandas, pero sigue la incertidumbre

Marcha de docentes de Moreno para pedir Justicia por Sandra y Rubén, víctimas de la explosión en la escuela N° 49. Foto: Néstor García

Chicos jugando y corriendo. Van y vienen de la Iglesia- donde este lunes recibieron desayuno, almuerzo y merienda- al predio lindero a su escuela, la N° 49 de Moreno en la que el jueves pasado murieron la vicedirectora y un auxiliar luego de una explosión por una pérdida de gas. Por ahora, ese terreno vacío, que se solía usar para estacionar, se convirtió en un punto de reunión para la comunidad educativa. Allí montaron gazebos y se dio el reencuentro entre algunos de los docentes y sus alumnos. “Traje a mi nene Tiago (8) para que vea a su seño, porque la extrañaba mucho. Él pasa ocho horas en la escuela, ella es su segunda mamá y está angustiado”, cuenta Susana Silva.

Al dolor por la pérdida de dos referentes del colegio, se suma la preocupación por lo que se viene: las madres que charlaron con Clarín dicen que aún no se acercó ningún gasista a verificar el lugar y que tampoco les están informando los pasos a seguir. Esta mañana hubo una marcha para pedir Justicia por las dos víctimas fatales y exigir respuestas para las escuelas de Moreno que, por decisión de sus directores, permanecerán cerradas hasta que se revisen, reparen y esté garantizada la seguridad de estudiantes y docentes.  

“Vinimos a las 7 de la mañana, todavía era de noche. Y nos quedamos para ver si llegaban inspectores a chequear el estado del colegio, por ahora nada. Estuvimos avisando a los que pudimos que en la iglesia (que está sobre calle Davaine, frente al colegio) iban a ofrecer las comidas que normalmente les dan a los chicos en la escuela”, dice Jésica Borba, mamá de Alan, Zaira y Nicole, todos alumnos de la primaria, y miembro de la Comisión de Padres de la 49. Fueron pasando a la Iglesia para comer de a tandas: grupos de unos 50 alumnos. Así se desarrolló el desayuno y el almuerzo y les entregaron bolsitas con frutas, barritas de cereal y agua para la merienda, detallaron las mamás.

Rocío Ríos es docente de 2° B y habla con lágrimas en los ojos. “Estamos intentando contener a los chicos pero también contenernos entre nosotros. Yo estaba a unas cuadras cuando se registró la explosión. Llegué a los pocos minutos y me encontré con Sandra tirada en la esquina”, dice la maestra, que frena su relato para abrazar a una nena que se le acerca y le pregunta si le van a dar tarea. “Por ahora hay que esperar”, responde Rocío y le explica a este diario que aguardan novedades de Educación para ver cómo avanzar con ese tema.

El frente de la escuela N° 49 de Moreno se llenó de mensajes de despedida para Sandra y Rubén, las víctimas de la explosión. Foto: Rolando Andrade

En la cuadra de la explosión, hay además un hospital móvil del Municipio con psicólogos y psiquiatras a disposición. Según pudo averiguar Clarín, entre el domingo y el lunes atendieron allí a alrededor de 50 chicos. Además, hay una ambulancia del Same. En la esquina, una patrulla de la Policía custodia el frente del colegio, que sigue lleno de mensajes de los alumnos para despedir y homenajear a Sandra Calamano y Rubén Rodríguez. “Los queremos y los vamos a extrañar”, “Siempre en nuestros corazones”, “Justicia por nuestros maestros”, se lee en las cartulinas acompañadas de fotos, flores y un guardapolvo blanco.