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La Casa Argentina en París, tomada por estudiantes

“La casa es de los residentes”. Una sábana con un cartel, durante la toma de la Casa Argentina en París.

La Casa Argentina en París fue tomada por un pequeño grupo de estudiantes, en abierto conflicto con su director, sus autoridades del Ministerio de Educación argentino y su criterio de selección para alojarlos. Se consideran víctimas de una “persecución ideológica” por haber participado en la marcha pro aborto en la vereda de la casa semanas atrás. Una marcha en la que justamente participó Juan Manuel Corvalán Espina, el director a quien cuestionan, y que apoya la ley aprobada por la Cámara de Diputados.

Siete estudiantes fueron rechazados por el director de la Casa Argentina en París, Corvalán Espina –un ex residente del lugar– y el Ministerio de Educación con un “criterio de excelencia” a la hora de la selección y para dar lugar a “primo arrivantes”, como se llama a quienes tienen prioridad sobre los que ya viven en la casa como estudiantes en su segundo año o tercer año de residentes.

Entre los desalojados se encuentra Guido Burdman, el presidente del comité de estudiantes de la Maison, un estudiante de economía, más estudiantes de psicología, danza, canto y biología, que llevan viviendo entre dos y tres años allí. El Ministerio de Educación considera que no reúnen las condiciones académicas “de excelencia” para estar en el lugar, al ser un organismo subsidiado por el Estado.

La Maison, donada por la familia Bemberg para promover las ciencias y el arte entre los jóvenes en 1928, fue tomada el sábado por la noche por un pequeño grupo de estudiantes y otros llegados desde afuera, que se solidarizaron con su actitud. Se instalaron en el salón de residentes y acusan al director y al ministerio de la “persecución política e inminente expulsión de investigadores, estudiantes y artistas argentinos, entre los que se encuentran la casi totalidad de los miembros del Comité de Residentes”.

Exigen a las autoridades argentinas –que seleccionan a los estudiantes que pueden vivir allí entre uno y tres, pero deben aplicar por su puesto anualmente– “aclaraciones sobre el proceso de evaluación, los miembros del jurado que lo deciden, la cantidad de solicitudes y la orden de mérito” que decidió su desalojo. También reclaman por “el injustificado despido de la ex administradora Julia Bernardi”, hoy en el tribunal de empleo en juicio contra la casa, y la inmediata renuncia de Juan Manuel Corvalán Espina. Lo acusan de haber amenazado expulsar a los residentes que organizaron y manifestaron en la puerta de la Ciudad Universitaria y de “manifiestas irregularidades” por parte de la dirección en el proceso de selección del Comité para el año 2017-2018, entre otros cargos.

La Casa Argentina apareció tomada, con sábanas con carteles que señalan sus reclamos. Pero la convocatoria no es muy amplia porque mayoritariamente los estudiantes han partido de vacaciones. El lugar está casi vacío u ocupado por turistas, que se alojan en el verano ante la partida de los estudiantes.

El director rechaza las acusaciones de persecución política a los estudiantes y explica los procedimientos y criterios de selección aplicados.

Casa tomada. Las autoridades aseguran que aplicaron los reglamentos de la Ciudad Universitaria.

“Todo este imbroglio que se está haciendo en querer mezclar esta situación con una supuesta persecución política por el tema aborto es para justificar faltas de rendimiento académico. Yo me he sacado la foto del pañuelazo con ellos porque estoy a favor del aborto. Lo único que se les pidió desde la casa -y como lo exige el reglamento de la Ciudad Universitaria- es que no se puede hacer adentro política de ningún tipo. Esta completamente prohibido. Por eso se les pidió que lo hicieran afuera. Como les molestó, hicieron esto. No hay ninguna persecución política: ni por el aborto ni porque son kirchneristas”, dijo Corvalán Spina a Clarín.

El pañuelazo a favor del aborto en la Casa Argentina en París. A la izquierda, de traje y corbata verde, su director.

Luego explicó el procedimiento de selección. “Tuvo lugar la selección de candidatos para el año lectivo académico europeo 2018-2019, donde el ministerio tuvo, en las convocatorias, 129 candidaturas, de las cuales admitió 83. De esas 83 personas, 40 son nuevos ingresantes, gente que viene por primera vez a Francia y las otras son personas que pidieron un nuevo año en la Casa de Argentina. Para esto, lo que hay que tener en cuenta es el principio fundamental de admisiones de la Ciudad Universitaria –explicó Corvalán Espina–. El hecho de que se le haya otorgado una estadía por un año académico o por dos años académicos, no quiere decir que le van a dar otra estadía por otro año académico” continuó.

El mecanismo no es nuevo. Funciona desde 1928. Los reglamentos y estatutos, que están por encima de los reglamentos de la Fundación Argentina, lo establecen bien claro en el artículo 10. La casa puede acordar hasta dos estadías y, excepcionalmente, una tercera.

Entre estas personas que no han quedado para un nuevo período lectivo, 7 decidieron ocupar la casa y entre ellos hay 2 que quieren que se les permita dejarla a fin de octubre. Uno de ellos es Guido Burdman, economía y presidente del Comité, que tiene que presentar su tesis y defenderla en septiembre. ”Yo no salí en la lista de nuevos residentes. Había pedido dos meses más porque no puedo terminar lo que vine a hacer. Por eso decidimos hacer lo que estamos haciendo”, explicó desde Portugal.

El director de la Casa Argentina sostiene que “el problema es que si dejamos que alguien se vaya a fin de octubre, como hay una cantidad limitada de plazas para muchísimos candidatos, no se puede darle lugar a la persona que tiene que empezar a fin de septiembre. Y que va a estar por un año y que viene por primera vez”.

El criterio elegido por el Ministerio de Educación es “la excelencia”. Ni aplazos ni inasistencias a la universidad son un buen score para conseguir la renovación del lugar. Según Corvalán, “lo que hay que tener en cuenta además de esto es que la Fundación Argentina es un alojamiento subvencionado por el Estado Argentino. Es dinero de los impuestos de todos y cada uno de los argentinos”, explica.

Al final del kirchnerismo, la Casa Argentina casi se pierde y era reclamada por las autoridades de la Cité Universitaria, donde se encuentra construida, por no cumplir con los estatutos de convivencia y legalidad que la rigen.

Carla es una de las que ocupa la Casa Argentina. No vive allí, pero llegó en solidaridad junto a otros. Esto es lo que sostiene la ex presidente del Comité de Residentes. ”Está ocupado un salón de la casa contra la persecución política que está sucediendo. El sábado a la mañana recibimos el resultado de la convocatoria 2018/2019. Resulta que los residentes que se manifestaron, que organizaron un pañuelazo en la puerta de la Cité y que se manifestaron en contra de otras medidas un poco arbitrarias de parte del director, se dieron cuenta que no tenían su plaza para la convocatoria para el ciclo lectivo que viene”, expresó Carla, que no dice su apellido. “Seremos unas 25/30 personas, no todos somos residentes. Hay gente que vino de afuera a apoyar”, continúa. ”Los residentes serán 15 y habrá otra mitad de ex residentes que vinieron a apoyar”, explicó a Clarín.

-Ustedes hablan de persecución ideológica. ¿Qué es exactamente a lo que se refieren?

-A que la gente fue expulsada de la casa por reivindicar ciertas cosas con las que el director no está de acuerdo. Una de esas, el pañuelazo. Pero se dieron otras cosas como el despido de la administradora de la casa. Nosotros insistimos sobre lo del pañuelazo porque los residentes recibieron amenazas explícitas de parte del director, llamados telefónicos. Al mismo tiempo amenazas de modo personal diciendo que si nosotros participábamos del pañuelazo, nos íbamos a quedar afuera de la casa.

-El director está a favor del aborto. ¿La razón por la que no se podía hacer la manifestación era por el pañuelazo o porque la Cité no permite manifestaciones?

-No, no era por el pañuelazo. A nosotros también nos dijo que estaba a favor del aborto. Sin embargo, nos prohibió realizar el pañuelazo. O sea va más allá de la ideología del director, me parece.

El doctor Angel Benitez es parte del comité de Residentes, está haciendo su tesis sobre salud pública y se opone a la toma. Se queja que este grupo presiona a los otros residentes y su objetivo fundamental no es estudiar sino hacer política.

“Hay un grupo de residentes que no estamos de acuerdo con los últimos hechos ni con otros que pasaron anteriormente provocados por este grupo. Este grupo margina a quienes no están de acuerdo, los presiona en espacios comunes, como las cocinas. En la primera reunión de comité me pidieron la renuncia porque yo no estaba de acuerdo con sus ideas políticas. Y me excluyeron. No me avisaban de nada de lo que hacían porque sabían que yo me iba a poner a estas acciones políticas que consiguen desunión entre los residentes. Toda esta situación nos esta molestando mucho porque estamos estudiando y debemos presentar nuestra tesis y no podemos concentrarnos en nuestros estudios. Han dejado entrar gente ajena a la casa. Tenemos miedo porque nuestras pertenencias están allí”, aseguró.

“Con el tema del aborto mezclan cosas con las renovaciones de sus espacios en la residencia. Son mentiras porque el director está a favor del aborto”, aclaró el médico cirujano, que paga sus propios estudios sin beca en París.

París. Corresponsal