“Haz el bien y recibe bien”, el principio de la meditación budista que ayudó a los chicos a transitar el encierro

Ekapol con niños de otro equipo

Ekapol Chanthawong tiene 25 años y antes de ser asistente del director técnico de los Jabalíes Salvajes se dedicaba a meditar en un monasterio. Fue porque quedó huérfano a los diez años y prácticamente fue criado por monjes budistas.  Eso resultó clave para la supervivencia del grupo. Según los primeros buzos que llegaron a la cueva para asistir a los chicos, su espiritualidad, su bondad y su devoción por las enseñanzas de Buda los mantuvieron con ánimo y esperanza. Les enseñó a meditar y a conservar la mayor cantidad de energía hasta que los encontrasen. 

Haz el bien y recibe el bien. La existencia es sufrimiento. Conceptos como estos, posiblemente fueron los que repitió a los “jabalíes” en las noches oscuras, mientras esperaban ser rescatados. Pero, ¿de qué se trata la meditación budista? ¿Qué es el budismo y porqué es común que un joven de apenas 25 años tenga tantos conocimientos de esta práctica en Tailanadia? 

El budismo es la práctica de las enseñanzas de Buda. El fundador del budismo es Buda Shakyamuni. Según los expertos, Buda dio 84 mil “preciosas enseñanzas”, a partir de las cuales se desarrolló el budismo en todo el mundo. Mediante sus enseñanzas -impartidas en el siglo VI a. de C-, Buda enseñó cómo purificar la mente de los estados mentales negativos -que son la causa del sufrimiento y la infelicidad- y cómo cultivar estados virtuosos -que son la causa de la felicidad.

En Tailandia se trata de la principal religión, con casi un 95 % de seguidores, creyentes o practicantes. La rama que se practica  de manera masiva es la de la escuela Theravada, considerada como las enseñanzas “originales” de Buda. Cabe aclarar que las diferencias con la otra escuela, la Mahayana, son realmente mínimas. El budismo Theravada se practica además en Laos, Birmania, Camboya y Sri Lanka y su popularidad está aumentando en Occidente.

El concepto central del Budismo es el del karma, la evaluación de todos los actos de la vida y, después de morir, el renacimiento de ese karma en una nueva existencia. De esta forma, está en nuestra mano el determinar nuestra próxima vida, a mejor o a peor. El proverbio tailandés “haz el bien y recibe el bien, haz el mal y recibe el mal”, resume bien este concepto.

En la cueva de Tailandia, los jabalíes y su entrenador recordaron que el budismo presenta, además, 4 verdades fundamentales para salir adelante, para dominar la espera, la ansiedad y el deseo de ser rescatados :

“La existencia es sufrimiento” (La verdad del sufrimiento)”.

“El deseo provoca el sufrimiento” (La verdad del origen del sufrimiento). 

“Elimina la causa del sufrimiento y el sufrimiento dejará de existir” (La verdad de la extinción del sufrimiento). 

“El camino de las ocho vías es la forma de eliminar el deseo” (La verdad del camino).

Estas son las 8 vías:

1) La visión perfecta. Tiene mucho que ver con la intuición y es  más experimental que intelectual. Salir de una vida de príncipe y de comodidades en busca de lo verdadero, lo permanente y así salir del encadenamiento de las insatisfacciones.

2) La emoción perfecta. Se trata de transformar nuestros sentimientos de deseos neuróticos, crueldad y odio en generosidad, compasión, amor y felicidad por la alegría ajena.

 3) El habla perfecta. Se trata de utilizar nuestras palabras de forma afectuosa y útil con el fin de generar concordia, armonía y unión.

4) Acción perfecta. Según el Budismo los comportamientos “hábiles” son los que no son consecuencia del odio , la avidez o la ignorancia espiritual. 

5) Subsistencia perfecta. Tiene mucho que ver con el hecho de desarrollar actividades que no produzcan ningún daño a los seres humanos o a los animales.

6) El esfuerzo perfecto. Se trata de hacer un esfuerzo consciente para evitar o erradicar los estados mentales torpes, evitar el deseo material innecesario, el odio, la pereza por actuar y los estados de duda que generen bloqueo y parálisis.

7) La atención perfecta. Sería el desarrollo personal gracias a que seamos conscientes de las cosas, seamos constantes, aprendamos , recordemos en lugar de olvidar y en definitiva seamos individuos por nosotros mismos que vayamos evolucionando a lo largo de la vida.

8) El Samadi perfecto. La palabra Samadi significa “Estado del Ser firmemente establecido”. Es un concepto unido a estados de concentración meditativa que nos conduzcan al sosiego y en su máxima expresión al cese completo del deseo neurótico y a un estado de paz interior absoluto. En el caso de Buda le condujo a la “Iluminación”.

El propósito de la meditación es pacificar la mente y cultivar estados mentales que proporcionen paz interior, bienestar y tranquilidad. La práctica implica posturas y llevan a la relajación física y mental. Según los expertos, cuando la mente está serena, quedan de lado las preocupaciones y los problemas. Y aflora la verdadera felicidad. Cientos de lugares especializados enseñan meditación budista en la Argentina.