Golosinas y dulces regionales fueron la gran tentación en el cierre de Caminos y Sabores

Dulce de leche, una perdición para los más golosos. (Foto: Constanza Niscovolos)

Caminos y Sabores 2018, la exposición la gastronomía y los productos de todo el país, concluyó este lunes con otra jornada muy numerosa en visitantes, y con un récord. Según las primeras estimaciones extraoficiales, más de 90 mil personas asistieron durante los cuatro días, un récord para la megamuestra.

La jornada de clausura de la décimo cuarta edición tuvo, además, un fuerte simbolismo: en el Día de la Patria, representantes de casi una veintena de provincias ofrecieran con orgullo sus emprendimientos y productos en stands cuidadosamente presentados con alusiones a la fecha. Vitrinas que invitaban a preguntar, informarse y, claro… a probar las tentaciones de quesos, fiambres, vegetales y cuanto producto de la tierra, artesanías y elaboraciones industriales vincularan a la gastronomía con la identidad y la cultura de los argentinos. 

El predio con 18 mil metros cuadrados y unos 400 puestos de los expositores tuvo su pico de asistencia en la apertura y al promediar la tarde. Familias, amigos, profesionales y estudiantes de gastronomía, productores, emprendedores, público gourmet y simples aficionados no dejaron rincón sin examinar ni delicias sin probar.

Las postales son clásicas por donde se mire. Claudia López (45) pasea junto a sus pequeños hijos Juan y Martín por el Camino de los Dulces. Los nenes tironean de su ropa rogando que su madre les siga comprando chocolates. “Ya compramos alfajores, dulce de leche y paletas de chocolate… ¡y quieren más!”, comenta, resignada, entre risas y cuenta que viene todos años a la feria, compra hasta que el bolsillo aguante para llenar el changuito. Alerta roja: esa es la señal de que debe abandonar el predio.

Cerca de allí Martín y Camila (22), encuentran una mesa (menuda tarea entre tanta gente) y arman un picnic dulce que acompañan con el equipo de mate que, previsores, traían en un bolso. “Es la primera vez que venimos a una feria. Está muy buena. Conseguimos cosas ricas a buen precio. Y ya compramos la cena también. Hoy sale picadita con cerveza”, explican entusiasmados.

En tanto, otros visitantes más golosos se deleitan con alfajores de frutilla, de dulce de leche, de frutos del bosque y… ¡de fernet! Así es, de la clásica bebida a base de hierbas de la cual los cordobeses son fanáticos y autoproclamados pioneros de su consumo en el país. Gerardo Seghezzi, oriundo de San Francisco, provincia de Córdoba, precisamente, presenta los dulces “Al Ferneé”: alfajores de chocolate rellenos con dulce de leche y un toque de fernet en el stand del Ministerio de Agroindustria de la Nación.

La novedad acumula curiosos que preguntan, prueban y compran. “Lo presentamos este año en Expo Agro y fue tal el éxito que acá estamos. Probamos ocho meses la fórmula hasta conseguir la perfecta. Logramos que tenga gusto a fernet sin la graduación alcohólica tan alta… tenés que comer doce para que te dé 0,1”, comenta Gerardo.

Los dulces orgánicos también están presentes, la firma Espíritu Natural se especializó en el desarrollo innovador de productos alimenticios a base de miel. Ofrece mermeladas con azúcar orgánica certificada, frutas frescas y miel de sabores variados, maracuyá, limón, o mezcla de cítricos y especias. De los productos de Necochea, lo más pedido es el chocolate en rama, asegura Pablo Martín Clemen Torres y cuenta que los bombones de fruta no se quedan atrás: “Hay doce variedades, son muy coloridos y son económicos”. Para los más chiquitos de la familia La Tetera de Miramar propone divertidas figuras de chocolate, como zapatos, herramientas, celulares, paletas y más. “Trabajamos con tres chocolates. Para todos los gustos. Los nenes piden las formitas y los papás se llevan los alfajores de arándanos”, detalla Celeste Commiso.

Chocolate en rama, uno de los imanes en la ruta de los dulces. (Foto: Constanza Niscovolos)

La propuesta de alfajores costeños es integral. Se unieron diez alfajoreros del Partido de la Costa para fomentar el turismo y el consumo de sus alfajores. La oferta es muy colorida y diversa: sabores como frutilla, durazno, maicena, dulce de leche… De esta manera, el cliente puede armar su caja y luego saborear productos de diferentes fábricas.

Al promediar la jornada, como un homenaje al día patrio, se repartieron entre los visitantes mil quinientos alfajorcitos que con sus coberturas glaseadas de color celeste y blanco formaban la bandera nacional, incluso con el toque amarillo del sol, gentileza de los productores costeros.

Más adelante, los pasillos llevaban hacia las tentaciones de productos regionales: alfeñiques, tabletas tucumanas, nueces confitadas, alfajores de miel de caña, de dulce leche o mixtos. Una bomba de dulzura que debe reponer continuamente sus góndolas debido a las largas colas de los fans dulceros que quieren llevarse algo rico para merendar.

Diego Abdo, gerente de Producto de Caminos y Sabores, señaló a Clarín que la meta está cumplida. “Esto superó nuestras expectativas. Logramos la participación de casi todas las provincias a través de sus diferentes productores y fomentamos el encuentro entre visitantes y expositores. Hubo productores que vendieron todo lo que tenían”, dice en su satisfactorio balance.

Algunas de las delicias que se ofrecieron en la feria del producto argentino. (Foto: Constanza Niscovolos)

En el cierre de la edición 2018, la feria se transformó para su legión de visitantes en una vidriera cultural y productiva, y en una tentación de manjares al paso. Y su coincidencia con el Día de la Declaración de la Independencia contribuyó, de algún modo, a que se vislumbre que la fecha es un sentimiento que une muchos factores. Detrás de la fachada de una megamuestra gastronómica, el trabajo y la alegría del hacer fueron notas destacadas. Y de eso se trata Caminos y Sabores. El telón baja y los organizadores ya piensan para 2019 en profundizar los contenidos e incorporar más actividades.