El frío y la lluvia no son un frena y Caminos y Sabores estalla de visitantes

El aceite que promete revolucionar la cocina. (Fernando de Orden)

Ni la llovizna intensa ni la temperatura invernal lograron frenar el entusiasmo del público que asiste al segundo día de la 14ta edición de la feria Caminos y Sabores. Seguramente acuden con la certeza de que conseguirían los mejores precios del mercado y lo más importante: calidad y frescura directa desde las manos del productor hasta su heladera. Los pasillos, como el día de la apertura, están repletos de visitantes inquietos, curiosos varios, profesionales gastronómicos y emprendedores del mundo laboral. A todos se los ve caminar con una sonrisa y con la boca en constante movimiento. Sí, sí…comiendo y disfrutando. Es que todos se tientan con las muestras que ofrecen los productores. ¿Cómo negarse a probar si mientras se degusta el comerciante cuenta con orgullo las cualidades del producto e invita a seguir picando?

Cada camino tiene su encanto… el paseo federal con sus ofertas autóctonas y tonadas encantadoras, el aroma a quesos y embutidos de la zona de picadas, los coloridos frascos de los puestos de dulces, el caminito infantil donde se respira la felicidad de los niños…

Paseando por el camino de los aceites y aderezos se pueden encontrar muchísimas variedades y diferentes calidades. Una marquesina señala que el ganador del mejor aceite de oliva de la edición 2017 de Caminos y Sabores está presente. Agustín Dell ‘Isolla es el representante de la empresa familiar que lleva su apellido. Desde hace tres años produce tres variedades de aceites de oliva y haber logrado el primer puesto le dio a su firma un empujón satisfactorio. “Haber logrado ser el mejor aceite de oliva de la feria el año pasado nos posiciona diferente. La gente mira el cartel y compra sin duda. Les da seguridad”, comenta Agustín. Su oferta abarca tres variedades: un blend suave, otro intermedio y uno intenso. Este último es un monovarietal de oliva arauco.

Caminando y caminando, como una metáfora del nombre de la exposición, se puede observar que los precios varían poco entre las diferentes propuestas. Todos son más económicos que los que se ven en las góndolas de los supermercados. Y eso se vuelve un aliciente especial a la hora de explicar la concurrencia en una jornada con el tiempo tan adverso. Incluso se pueden cruzar con la carismática cocinera Felicitas Pizarro o con Iwao Komiyama, ícono de la cocina japonesa mientras realizan sus compras.

En el puesto de La Toscana proponen ocho variedades de oliva saborizados. Romero, albahaca, ajo, mandarina, orégano, pesto, limón, citrus, ajoncello (mezcla de ajo y limón). Consultados sobre cómo se logran los sabores naturales, María Zonsini cuenta que para que no tengan saborizantes artificiales se prensa la oliva junto con los saborizantes frescos y se obtiene el aceite de la mejor calidad. Eso le da un sabor mucho más intenso y natural.

“ Vengo todos los años a Caminos… porque me copa charlar mano a mano con lo productores. Que me cuenten de donde son y cómo usar el producto que estoy comprando. Eso no pasa en un almacén ni en supermercado. Aparte siento que los estoy ayudando y es una alegría doble”, comenta Roxana Canto, oriunda de Munro, partido de Vicente López.

El aceite de coco se puso de moda con la creciente ola de la llamada alimentación consciente. Una de las razones es que se trata de un aceite vegetal que no se oxida a alta temperatura: cualquier aceite a los 100° se quema, en cambio éste resiste los 200° sin perder su estructura ni sus cualidades.

Claudio Cid, responsable del stand de God Bless You afirma que es un producto bueno para el pelo y el cutis. Los que gusten del olor a coco pueden elegir la variedad virgen de primera prensada, o quienes deseen utilizarlo en una ensalada pueden optar por el neutro, que sin perder sus propiedades no tiene ni gusto ni aroma.

Otra novedad que se encuentra en las góndolas es el aceite de pepita de uva. Para interiorizar más a los visitantes sobre las propiedades de éste, Madame Papin y Sylvia Pampin dieron una clase especial en la Plaza del Sabor donde contaron las cualidades y los beneficios para su consumo.

Este aceite calienta a los 230°, mientras el resto a los 110°. Esto quiere decir que puede ser re usado hasta dos y tres veces si está limpio.  La semilla de uva tiene un alto contenido de ácido olinoleico retardando el envejecimiento de la piel. Posee tres omegas, es Kosher y apto celíacos. Se produce en Mendoza. Tenemos la suerte de ser uno de los pocos países que posee una gran cantidad de semillas de uva, por eso tenemos que aprovechar un producto bien nuestro”, expresa el productor Juan Ignacio Kaminetzky.

En plena muestra la cocinera Madame Papín mostró cómo luego de freír diversos papines no había nada de humo ni olor. Un tip que fue agradecido con aplausos por la tribuna de cocineros y amateurs que asistieron a la clase.

Góndolas y puestos ofrecen tanto que el desfile visual nunca aburre. ¡No olvidemos a los aderezos, por ejemplo! Una vasta y novedosa variedad de condimentos destronan a nuestras queridas salsitas que acompañaron tiempos lejanos como únicos saborizantes. La mayonesa, el ketchup y la mostaza simple ya están “demodé” para los paladares más audaces, ávidos de novedades. Así es que el stand de Pampa Gourmet muestra coquetas botellitas con cremas coloridas que llaman la atención de los asistentes. Salsa casera, patagónica con panceta, estilo teriyaki; con ciruelas, jengibre, salsa de soja y vino Torrontés. “Nada se vende sin que antes lo prueben los clientes. Damos todo para degustar antes de que se lo lleven”, afirma Claudio, responsable de la firma. El preparado más pedido es el de mostaza y miel, y el chimichurri con vino Malbec lo sigue en el ranking.

Mucha gente pasea por el espacioso predio(Fernando de Orden)

Todavía queda mucha feria y muchos productores por conocer. Y si el clima no ayuda, como solían decir los abuelos de antaño: “Al mal tiempo, buena cara”. O como nos enseñó el inolvidable Tato Bores: “¡Vermouth con papas fritas y good show!”