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Educación sexual: se da poco en las escuelas y con contenidos que a los chicos no les interesan

Cuando cerca de las tres de la mañana del jueves los senadores rechazaron en su totalidad la ley de interrupción legal del embarazo, también sepultaron dos artículos que hubieran permitido agilizar la enseñanza de la educación sexual en las escuelas. Esos artículos habían sido agregados a último momento por Diputados y obligaba a funcionarios de los ministerios de Educación de las provincias a informar en el Congreso qué obstáculos tienen para aplicar la Ley de Educación Sexual Integral (ESI), que lleva casi 12 años de sancionada y que, por distintos motivos, parece avanzar con el freno de mano puesto.

De acuerdo a una encuesta de una consultora privada difundida en marzo, sólo dos de cada diez alumnos argentinos reciben hoy en el aula educación sexual de manera habitual. En las últimas pruebas Aprender se les consultó a los estudiantes del último año del secundario si hay temas y actividades que las escuela no aborda y a ellos les gustaría que lo hiciera. El 75% dijo que sí, y entre ellos el 79% mencionó a la educación sexual.

Además, un estudio realizado en las escuelas porteñas mostró que, en el caso de los que sí reciben educación sexual, lo que más enseñan los docentes no coincide con las principales demandas de los alumnos. Mientras los profesores, en su mayoría, planifican temas como discriminación, violencia y prejuicios, los estudiantes prefieren que les hablen sobre el aborto y los embarazos no planificados. Y muchas veces se dan clases relacionados con la ESI, pero los estudiantes no las perciben como tal.

Es que la educación sexual que debe ser enseñada por ley en las aulas va mucho más allá del aspecto biológico tradicional de esta materia. La ESI establece que las escuelas deben abordar la enseñanza de la sexualidad también desde los aspectos psicológicos, sociales, afectivos y éticos. Por lo tanto, deben tenerse en cuenta contenidos como equidad de género, igualdad entre el hombre y la mujer, interrupción del embarazo, respeto por nuevas identidades de género, entre otras cuestiones Para facilitar la tarea, en 2008 -dos años después de sancionada la ley de ESI- se creó el Programa Nacional de Educación Sexual Integral que tiene entre sus funciones producir material para las escuelas y capacitación para los docentes.

Pero según pudo saber Clarín, durante todos estos años unas cuantas provincias recibieron los materiales, pero no los distribuyeron a las escuelas, al tiempo que rechazaban la oferta de formación docente sobre ESI –tanto virtual como presencial- que se les hacía desde el Instituto Nacional de Formación Docente. En el ámbito privado, lo mismo sucedió, y sucede, en muchas escuelas.

La “marea verde” que se expandió estos meses por la Argentina, así como el súbito consenso que parece haber ahora sobre la enseñanza de la ESI, hizo que los gobiernos muestren mayor disposición a impulsar la educación sexual.

En la reunión de mayo del Consejo Federal de Educación, los ministros de de todas las provincias se comprometieron a implementar la ESI en todos los niveles y modalidades educativas. Firmaron una resolución que los obliga a dictar ESI en la formación inicial de los docentes, garantizar que exista enfoque ESI en todas las escuelas del país -ya sea de manera transversal como en espacios curriculares específicos-, que haya un equipo docente referente en ESI en cada escuela, e incluir contenidos ESI en las evaluaciones a todos los docentes del país que se hagan en el marco de concursos de ascenso.

Algunas ONG denunciaron una “subejecución” del presupuesto de la ESI. Desde el Gobierno lo niegan y afirman que hay una partida de $ 100 millones para 2018, 150% más que los 40 millones de 2017. Consultados sobre el actual nivel de implementación, insisten que se está haciendo “de forma gradual”. Y que el año que viene van a disponer un monitoreo preciso con una herramienta que están preparando junto a Unicef.