Denuncian que Islandia volvió a cazar una ballena azul, el animal más grande que queda en el planeta

Con una longitud de 30 metros y un peso de hasta 200 toneladas, las ballenas azules están protegidas internacionalmente. Sea Shepherd

Llegan a medir 30 metros de largo y pesan hasta 200 toneladas. Por sus dimensiones, las ballenas azules son los animales más grandes que quedan en el planeta. Sin embargo, un grupo de activistas denunció que los balleneros islandeses mataron a un animal de esta especie luego de 40 años. 

Las impactantes fotografías fueron tomadas por los activistas de Sea Shepherd, una organización dedicada a combatir la matanza de ballenas, quienes estuvieron monitoreando el puerto de Hvalfjordur, en Islandia, durante las últimas semanas. Las imágenes muestran cómo el gran animal es sacrificado para su exportación y venta. 

Según las fotos, que se difundieron rápidamente por las redes sociales, varios expertos concluyeron que se trata de un juvenil macho azul, una especie que no ha sido asesinada desde 1978.

Hasta ahora, no se pudo determinar con exactitud que se trate de una ballena azul. Las pruebas de ADN lo definirán en los próximos días. No es dato más. Porque las ballenas azules están protegidas internacionalmente y rara vez son cazadas. Incluso los países que practican la caza, como Japón y Noruega, normalmente matan especies distintas.

¿Qué dijo el Gobierno de Islandia? Kristjan Thor Juliusson, ministro de Agricultura y Pesca, aseguró: “Si bien la información inicial sugiere que el animal en cuestión no era una ballena azul, las autoridades pertinentes están investigando este asunto con mucha urgencia”.

Las imágenes de la ballena muerta fueron tomadas por activistas de Sea Shepherd.

Juliusson agregó que la Dirección de Pesca sugiere que el animal capturado no es una ballena azul, sino un híbrido de ballena de aleta y azul. 

No obstante, los activistas creen que el accionar debe ser repudiado más allá de la especie. “Estas imágenes dejan boquiabiertos a la gente en todo el mundo: miles vienen a Islandia para ver a estos animales en la naturaleza y solo hay una empresa que mantiene viva esta industria en Islandia. Realmente deja una mala reputación de Islandia a nivel internacional”, dijo el activista Arne Feuerhahn.