Cuáles son los países en los que, por ley, hay que dejar propina

La polémica sobre las propinas la puso sobre la mesa Elisa Carrió, cuando las propuso como medida para paliar la crisis. Eso inspiró a la diputada y economista ultrakirchnerista Fernanda Vallejos a presentar este jueves un proyecto de ley de propinas.

La iniciativa de la diputada del FpV establece un “laudo” para los trabajadores gastronómicos, equivalente al 10 % de lo facturado en hoteles y restaurantes. “Como en otros países de la región y el mundo, tendrá carácter obligatorio. Se distribuirá de forma semanal entre todos los trabajadores del local, tomando en consideración la carga horaria. Formará parte del ingreso, como un adicional del salario”, subraya el proyecto.

Esta iniciativa “se recuesta sobre la normativa internacional en la materia”, indicó Vallejos. Normativa que, al menos en parte, aparece descripta en el proyecto.

En Italia, Noruega e Inglaterra existe un cargo obligatorio del 12,5 % promedio al que se puede agregar una propina voluntaria adicional.

Mientras que en Bolivia, Paraguay, Brasil y Costa Rica, los clientes pagan un porcentaje adicional que también se incluye taxativamente en la factura final.

En el caso de Chile, la ley 20.918 establece que “los establecimientos como restaurantes, cafeterías, bares, etc. que atienden público por un garzón deben sugerir en cada cuenta de consumo al menos un 10 % del valor, destinado a una propina la cual debe ser pagada por el cliente, a menos de que él manifieste lo contrario”.

En Estados Unidos, una propina estándar en un restaurante fácilmente puede llegar al 25 % de la cuenta. Dejar el 15 % es aceptable. Y el 10 % tiene sabor a poco.

Esta semana, en Washington, decidieron eliminar el llamado “crédito de propinas”, una práctica que consideraron “miserable” porque permite a los empleadores, en su mayoría restaurantes, pagar salarios bajos a costa de lo que reciben los mozos de los clientes. California es uno de los siete estados que ya lo eliminaron. Nueva York y Michigan podrían ser los próximos.

“La práctica es principalmente una cuestión de costumbres que se racionaliza como lógica económica”, dijo a Los Angeles Times Paula B. Voos, profesora de la Universidad de Rutgers. Además, aseguró que hay pocos datos para respaldar la idea de que las propinas desempeñan un papel significativo para motivar un buen servicio. “Los clientes del restaurante dan propina de la misma forma: 15 % a 20 %, independientemente de la calidad del servicio”, sostuvo.

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