Contra el aborto legal, una marea de fieles viajó para asistir a la misa en Luján

Eugenia, de Tandil, con el cartel de un feto que dice “Tengo ocho semanas y quiero nacer”. Foto: Marcelo Carroll

“Aguanten las dos vidas”, le grita un nene de unos 12 años a una mujer de más de 40 y campera verde. Se agarra el pañuelo celeste que lleva en su cuello y se lo muestra. Del otro lado, le responden con otro “aguanten”. El chico exclama un “uff” de alivio seguido de un “creí que estaba a favor del aborto” y vuelve con sus compañeros de la parroquia de Florencio Varela de la que forma parte. El grupito espera a un costado de la Basílica Nuestra Señora de Luján sobre Plaza Belgrano a que arranque la misa “por la vida” y en contra de la legalización del aborto, que se celebró este domingo en Luján. Desde la tarima, una locutora da la bienvenida y arenga con “Vale toda vida”. Los presentes levantan banderas de Argentina e imágenes de la Virgen y Jesús. También se suman con carteles con fetos y cintas celestes. Son miles.

A una tal Nelly, la locutora le acerca el micrófono. Por los parlantes se la escucha decir que se vino desde Salta y que lo hizo “por las dos vidas”. “Valen las dos vidas, ¿si o no?”. Todos gritan “sí”. “Más fuerte”, pide desde el escenario. “Sí”. Algunos saltan, cantan, improvisan mini pogos. Otros se arrodillan entre la multitud y rezan. Se emocionan, lloran. Hay familias completas que llevaron sillas plegables, mate y medialunas. Y muchos jóvenes que participan junto a agrupaciones católicas de varios puntos del país.

Alvaro Miquete, de Paraná, viajó toda la noche para poder estar en Luján. Foto: Marcelo Carroll

“Tengo ocho semanas y quiero nacer”, dice el cartel con la imagen de un feto que lleva Eugenia Robledo, de Tandil. “Vengo a defender la vida desde la concepción. La solución no es matar”, asegura. Karina Delmagro, de Tapiales, coincide con ella: “Estoy acá para pedirle a la Virgen que proteja al niño por nacer, que no permita que se legalice el aborto”.

Álvaro Miquete es de Paraná, Entre Ríos, y viajó toda la noche para estar en Luján. “Llenamos dos micros. Vinimos 120 personas de nuestra parroquia porque tenemos que evitar que el aborto sea ley: sino el Estado se transforma en genocida, termina eliminando a una generación de niños por no haber sido deseados”, opina Álvaro que pide “acompañamiento a las embarazadas para salvar las dos vidas”. Clara Álvarez, que es española y llegó hace unos días a Buenos Aires como misionera, afirma que hay que “frenar el proyecto”. “Luchamos en España para evitar que se vuelva legal y no lo logramos. No queremos que en Argentina pase lo mismo”, insiste.

Mabel y José Elizondo, de Quilmes, con un muñeco de Jesús. Foto: Marcelo Carroll

Para Santiago Lui el proyecto que fue aprobado en Diputados es antidemocrático. “La ciencia y la medicina demostraron que la vida empieza en la concepción. Hay que acompañar a la mujer y darle opciones: pensar en la posibilidad de dar al niño en adopción o que se haga cargo algún familiar. La alternativa del aborto para mí no existe, va en contra del derecho de un inocente”, resume Santiago.

Mabel y José Elizondo, que son de Quilmes, cargan un muñeco enorme de Jesús y cuentan que se acercaron para “celebrar la vida”. Dicen que el aborto no debe legalizarse y plantean “la adopción desde el vientre materno” teniendo que en cuenta que “hay miles de parejas que desean un hijo”. Reconocen que el aborto clandestino pone en riesgo a la mujer. Contra eso, dicen, “que actúe la Misericordia de Dios”.