Arrancó el primer San Fermín después del escándalo de “La Manada”

Chupinazo en San Fermín. EFE

Pamplona vivió este viernes el “chupinazo” de arranque de los Sanfermines, una fiesta que las mujeres esperan no se vea ensombrecida por agresiones sexuales, tras el escándalo que causó el caso de “La Manada”.

En la Plaza del Castillo, epicentro de la fiesta en honor de San Fermín, se creó un concurrido puesto informativo con el omnipresente eslógan “Pamplona ciudad libre de agresiones sexistas”.

Allí, funcionarias municipales y miembros de asociaciones feministas sensibilizan a los participantes, y reparten insignias con una mano roja, símbolo de la campaña contra las agresiones sexuales llevada a cabo desde hace años por el ayuntamiento de esta ciudad del norte de España.

Chupinazo en San Fermín. AFP PHOTO / JAIME REINA

“No vamos a dejar pasar ni una”, advierte Merche Labari, una ama de casa de 56 años. “Está en nosotros decir ‘no, hasta aquí’. ¡Con propaganda, con multa, con lo que sea!”.

Desde hace cinco años, la ciudad desplegó todo un dispositivo de prevención, después de la vergüenza que causaron las imágenes de mujeres siendo manoseadas por hombres durante la fiesta. Así, existe un número de teléfono accesible las 24 horas del día, una aplicación de geolocalización o cámaras de videovigilancia para identificar a agresores.

Gracias a ello, en el 95% de las denuncias, el autor fue identificado, apunta un estudio sobre agresiones sexuales durante los Sanfermines revelado a comienzos de mes.

“Cuando una mujer va a poner una denuncia, hay muchísimas probabilidades de que se termine sabiendo quién ha sido el autor de los hechos, y esto debería de animar a tener una confianza muy alta en las instituciones”, comenta Lohitzune Zuloaga, socióloga y coautora del estudio.

En la cabeza de muchos y muchas está la historia de “La Manada”, un grupo de cinco jóvenes sevillanos que abusaron en grupo de una madrileña de 18 años en los Sanfermines de 2016.

Condenados en abril a nueve años de prisión por “abuso sexual” y no por “agresión”, un cargo que incluye la violación, fueron dejados en libertad provisional bajo fianza hace dos semanas, lo cual causó incomprensión e indignación.

“¡No hay justicia en este país!”, protesta, cerveza en mano, Leire Delgado, una joven treintañera. “Si te dejas no hay violación y si no te dejas te matan. Entonces, ¿qué hay que hacer? ¿No salir?”, se pregunta Leire, refiriéndose a Nagore Laffage, una enfermera muerta hace diez años a manos de un hombre tras negarse a tener sexo con él.

El caso de “La Manada” suscitó importantes manifestaciones feministas en toda España, y tuvo especial impacto en Pamplona. Algunas mujeres dicen tener miedo, como Maitane Salazar, una cajera de 27 años, que dice que este año procurará “no estar sola ni yendo al baño”.

Chupinazo en San Fermín. AP Photo/Alvaro Barrientos)

Otras lamentan que se vea dañada la reputación de la ciudad y de su fiesta grande, donde el alcohol corre a raudales. “Los de fuera nos ven como la ciudad sin ley”, dice Leire Delgado, vestida de blanco con un pañuelo rojo, el atuendo habitual de la fiesta de San Fermín.

“Violaciones ha habido en Tenerife, en Sevilla. En el resto de sitios no se dice nada. En Pamplona no ocultamos nada”, añade. “En Pamplona se denuncian más casos que en otras ciudades. Eso no significa necesariamente que ocurran más casos, sino que la gente está más sensibilizada”, confirma la socióloga Lohitzune Zuloaga.

Los colectivos feministas de la capital navarra evitaron igualmente centrarse demasiado en “La Manada”, poco evocada en los eslóganes de las manifestaciones previas a la fiesta de San Fermín. Y es que según argumentaron en un comunicado, “centrarse en un único caso invisibiliza el resto de agresiones”.

Alba Campos, que fue por primera vez a la fiesta, desde Zaragoza, reivindica por su lado una actitud de resistencia. “Yo no voy a esconderme ni a dejar de venir a las fiestas. ¡Los que se tienen que ir son ellos, no nosotras!”, exclama.

Fuente: AFP