Amenazas de bomba: advierten que es clave que se investiguen y no queden impunes

La semana pasada, un docente fue detenido en Quilmes por intimidación pública, luego de comunicarse en reiteradas oportunidades al 911 y realizar falsas amenazas de bomba. Ahora, a tres alumnos los dejaron libres en un colegio de La Plata por llamar a la institución y alertar sobre la presencia de explosivos. Según referentes en educación y psicólogos, la clave para prevenir este tipo de situaciones es evitar la impunidad. “Hay que identificar a los responsables y que no quede en la nada. Es decir, que sus actos tengan algún tipo de consecuencia”, señala Gustavo Iaies, director de educación de ESEADE. Para Harry Campos Cervera, psicoanalista y psiquiatra, este tipo de actos tiene que ver con que “el respeto por la escuela está desdibujado”. Además, remarca que los alumnos son los más perjudicados. 

“Los chicos creen que es una transgresión posible y los adultos que se suman ven seguramente que la norma es débil y que se puede jugar en esa frontera”, explica Iaies a Clarín. En este sentido es que sostiene que es importante hablar con los jóvenes para que entiendan que no es una broma y que los padres también deben involucrarse. Además, asegura que “cuando el responsable es un adulto, las penas deben ser durísimas”. En tanto, dice que hay que evaluar la posibilidad de suspender a los alumnos que estén atrás de estas llamadas y, en caso de que reiteren esta actitud, hasta expulsarlos.

La recomendación, agrega Iaies, sería no atender a ese tipo de amenazas. “Creo que es más fácil cuidar a los chicos dentro de las instituciones que en la calle. Llevar a los estudiantes a la plaza cada vez que se recibe una llamada hace que estén más desprotegidos”, advierte el especialista en educación y destaca que, en los colegios en los que esto ocurre con frecuencia, debería ser otra la metodología a seguir. “La indicación tendría que ser revisar la institución antes de que lleguen los chicos, controlar los ingresos y pedirle a los alumnos que estén atentos a cualquier movimiento extraño”, suma Iaies, sobre la forma de no llegar a la situación de desorden y caos que implica una evacuación.

Para Gustavo Zorzoli, rector del Colegio Nacional de Buenos Aires, “con el nivel de tecnología vinculado a las comunicaciones que existe en la actualidad, resulta incomprensible que no se puedan prevenir este tipo de situaciones identificando a los responsables”.

“Creo que el que llama lo hace porque cree que no corre riesgo. Se maneja en un terreno de cierta impunidad, por eso, me parece fundamental sumar herramientas para detectar estas falsas amenazas”, dice Zorzoli, quien remarca que con las amenazas los primeros que se perjudican son los alumnos aunque también afecta a la institución, ya que las familias empiezan a desconfiar y dejan de ver a la escuela como un lugar seguro para dejar a sus hijos.

Según Campos Cervera, al no haber castigo se impone la picardía. “Hay un montón de factores que intervienen. Uno de ellos es que se perdió el respeto por el colegio y se instaló la idea de que el aprendizaje y el espacio de clase se puede interrumpir”, dice el médico psiquiatra. “El alumno que hace esto debe entender que se está perjudicando y está complicando también a sus compañeros. En casos como el del docente (que fue detenido) debe aplicarse una sanción ejemplar porque está transmitiendo a los chicos un pésimo mensaje”, agrega el referente, que también forma parte de la Asociación Psicoanalítica Argentina.