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Van a saturar con 12.000 policías los puntos más calientes del Gran Buenos Aires

Algunas veces tiene efectividad y otras no, pero siempre es una señal política. Más de 12.000 policías bonaerenses van a volver a “saturar” los puntos más calientes del Conurbano para mostrar acción allí donde los delitos que más sufre la gente de a pie están volviendo a golpear fuerte. Primero y principal: los motochorros, en todas sus variantes.

El plan de la Provincia ya fue adelantado a algunos intendentes de los partidos más importantes del GBA y espera la luz verde de la gobernación para su anuncio oficial. Los policías -12.301, según la precisión de los borradores presentados a los jefes comunales- van a saturar por sorpresa esquinas, avenidas, peatonales y rutas estratégicas -esas que conectan a las ciudades más populosas con sus periferias- de acuerdo a un mapa del delito actualizado que el Ministerio de Seguridad de la Provincia hace cada día.

Esos puntos están en los 27 partidos del conurbano más la ciudad de La Plata, y se vigilarán con presencia de agentes de a pie, patrullajes intensivos y retenes sorpresivos en avenidas pero también en calles secundarias. En principio, el despliegue durará un mes.

Depende de quién cuente la historia, la demanda comenzó en los municipios y terminó haciéndose carne en la Provincia o al revés. Lo cierto es que un grupo grande de intendentes inquietos se reunieron con el ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo, cuando todavía se jugaba el Mundial, unos días después de que Argentina quedara eliminada. 

Algunos pidieron que la Provincia vuelva a interceder ante Nación para que les envíen más gendarmes. Ese punto necesita un careo entre las partes: Nación le dice a Provincia que tiene 6.000 gendarmes en el Conurbano y los intendentes juran y perjuran que no llegan ni a la mitad.

Pero todos presionaron sobre el mientras tanto. Cómo mostrar que el Estado sigue presente para cuidar a los vecinos en los barrios difíciles donde la inseguridad vuelve a golpear con fuerza, sólo que esta vez en un clima de malhumor creciente.

Uno de los intendentes peronistas que participaron de la reunión lo explica con la lógica de la calle: “El planteo es sencillo. Tenemos a la gente agobiada con los precios de los alimentos y las tarifas en estos días de invierno más crudo. Muchos ya dejaron de pagar los impuestos municipales y algunos servicios quedan en peligro. ¿Te imaginás cuando la gente va a esperar el colectivo a la madrugada y encima los asaltan? ¿O cuando les pegan un culatazo para robarles la bicicleta con la que recorren 30 cuadras hasta la estación del tren, para ir a trabajar?”. 

El de la inseguridad es el último umbral sobre el que se plantan en algunos de los distritos principales. “Si el semestre va a ser durísimo, como admite el propio gobierno, por lo menos que no aumenten los robos… o que la gente vea que estamos haciendo algo”, argumentan desde esa vereda.

Este mismo martes, el intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray, presentó 10 motos que compró para la Policía Local. Y cerca de Alberto Descalzo, el intendente peronista de Ituzaingó, cuentan que el viernes le pidieron más patrulleros a la gobernadora María Eugenia Vidal, que estuvo visitando una fábrica en el distrito.

“Está claro que cuando aumenta el problema social aumenta primero la violencia intrafamiliar, luego el consumo de drogas y finalmente la inseguridad”. Esta es la cadena que otro intendente veterano del GBA ve que se cumple en cada crisis. “Estos pasos son siempre así, de manual”, grafica.

En la Provincia salieron a atender los argumentos con el armado de esos operativos de saturación que se anunciarán en las próximas horas. Si funcionan luego del “mes de prueba”, continuarán, aunque cambiando de destino todo el tiempo.

En paralelo, esperan que la Nación envíe al Conurbano los 1.000 gendarmes que ahora salen de la custodia de lo que el gobierno llama “objetivos estratégicos” -centrales hidroeléctricas, por ejemplo- y que serán reemplazados por militares. Ya les dijeron que sí, pero que lo harán “gradualmente” entre agosto y diciembre próximos. Y aún no se sabe a qué distritos.

En Almirante Brown tienen 41 cuadrículas de patrullaje y la saturación se hará sobre 3. “No es mucho pero es mejor que nada. Y como es un programa focalizado tiene que llevar alivio a muchos barrios”, cuentan cerca del intendente del PJ, Mariano Cascallares. Allí dicen que “lo primero que salta cuando se dispara la inseguridad es el robo sin violencia, el de la ropa tendida en los patios de las casas. Y después va gradualmente en aumento”.

Ese aumento alcanza, por ejemplo, a Roberto Colombo, un chico de 24 años que el domingo caminaba por Garín hacia la casa de su mamá, a la madrugada. Lo asaltaron, quiso defenderse con un cuchillo hecho por él mismo -era herrero y lo llevaba porque ya lo habían asaltado otras veces- y lo mataron de tres tiros.

La gobernadora Vidal recorre el conurbano escuchando a propios y ajenos, pero en la intimidad siente una paradoja: que tiene que afrontar la batalla contra la inseguridad con una herramienta en la que aún no confía del todo.

“Con los cambios en la Policía todavía nos falta mucho… hay comisarios que siguen igual, pongas a quien pongas. Es un problema de sistema más que de hombres”, insiste, cuando se le pregunta si cree que lo peor de la corrupción policial quedó atrás.