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Roberto Baratta por ahora no piensa en arrepentirse: tiene miedo de quedar como un “buchón”

Roberto Baratta no conocía las instalaciones del penal de Ezeiza, la cárcel en la que está detenido desde el miércoles pasado cuando estalló el escándalo de las coimas revelado por los cuadernos de su chofer, Oscar Centeno. Antes, había estado detenido en Marcos Paz en el marco de la causa que investiga la compra irregular de gas licuado y apenas fue liberado, el 8 de marzo pasado, se juró hacer todo lo posible para no volver. No tuvo suerte.

Los primeros días en su regreso a la cárcel se la pasó en contacto con su equipo de abogados. Por ahora, tiene decidido no acogerse a la figura del arrepentido, a pesar de que Centeno y el empresario de Isolux Carlos Goycoechea ya lo hicieron y amenazan con complicar aún más al ex número dos de Julio De Vido en el Ministerio de Planificación. Baratta no quiere quedar como un “buchón”. Seguirá los pasos de su ex jefe De Vido, detenido en Marcos Paz por las irregularidades en la mina de Río Turbio, quien hasta ahora niega todo y mantiene silencio sobre los negocios oscuros que estuvieron a su cargo.

En Ezeiza, Baratta duerme en una celda de dos por dos y comparte pabellón con los otros detenidos en el caso de los bolsos con coimas. Los horarios son estrictos. A las 9 de la noche se apagan las luces y a las 7 de la mañana arranca la jornada. Durante el día comparte espacio con los otros presos en una especie de sum tumbero donde hay un televisor, sillas y mesas. Allí se cruza con su ex secretario privado Nélson Lazarte, que en el último tramo de la recolección de las coimas -en 2015- se encargada de buscar y transportar los bolsos con millones de dólares. También está el ex presidente de Enargas Walter Faygas, el ex secretario Legal de Planificación Rafael Llorens, entre otros.

Hay otros presos K famosos por la corrupción detenidos en Ezeiza. El empresario K Lázaro Báez y su contador Daniel Pérez Gadín y el ex secretario de Transporte Ricardo Jaime, entre otros. Gran parte del club de la corrupción en la obra pública reunido en un mismo espacio.

El sábado pasado Baratta recibió la visita de su mujer, Dalina Bielle, quien le llevó algo de ropa y comida. Bielle es amiga íntima de Alessandra “Lali” Minnicelli, la esposa de De Vido. Santacruceña, supo tener trato con el ex presidente Néstor Kirchner. Su padre, Dardo Bielle, trabajó junto a él cuando era gobernador en Santa Cruz.

Ayer, Baratta recibió a su abogado, Juan Pablo Alonso, con quien repasó la causa, una de sus obsesiones. La principal estrategia que tienen en la cabeza apunta a apartar del caso al juez Claudio Bonadio. Los próximos días presentarán un escrito en el que dirán que el juez se quedó con el expediente de los bolsos con coimas cuando correspondía que lo mande a sorteo. Además, pedirán peritar las fotocopias de los cuadernos para determinar si hubo agregados.

Baratta hace tiempo que estaba preocupado por la existencia de los cuadernos. Quienes lo trataban en Planificación, aseguran que tras salir de prisión estaba al tanto que Centeno había escrito todo en 8 libretas. Lo que no sospechaba es que había una copia que ya estaba en manos de la Justicia.