Primer caso en 36 años: La viuda de un soldado enterrado en las Malvinas pide traer los restos de su marido al continente

Primer Teniente Luis Castagnari, caido en Malvinas

El pedido de la viuda de un militar caído en 1982 para que trasladen sus restos de las islas Malvinas al continente será el primer caso en 36 años. Las conversaciones están en marcha y aunque no hay detalles sobre cómo y quién va a pagarlo, todas las partes están de acuerdo. 

El reclamo a los gobiernos de Argentina y Gran Bretaña lo hizo María Cristina Scavarda, esposa del primer teniente Luis Darío Castagnari,  integrante del Grupo de Operaciones Especiales de la Fuerza Aérea Argentina. Si bien desde fines del conflicto los restos del oficial estuvieron en Darwin con nombre y apellido, el proceso de ADN que inició la Cruz Roja el año pasado en 122 restos que estaban sin identificar la impulsó a reactivar su pedido, afirmaron fuentes en el Gobierno que manejan el caso. De hecho, en la Cancillería afirman que si se logra un acuerdo sobre cómo traer los restos -por qué medio y cómo se costea-, el operativo tendrá lugar hacia fines de año. 

Scavarda quiere llevar el cuerpo de su marido a Río Cuarto, Córdoba, centro de la familia. Y manifiesta estar cumpliendo con lo expresado por su esposo antes de viajar al archipiélago en 1982.  Durante los 74 días que duró la guerra con el Reino Unido, se trajeron al continente varios cuerpos. Pero después ninguno más. Incluso los restos del piloto Jorge Casco, encontrados mucho tiempo después, fueron analizados en el Hospital Durán y por pedido de la familia retornaron a Darwin para ser enterrados allá. Los militares británicos le rindieron altos honores en su tumba.

Clarín llamó reiteradamente a Scavarda pero al parecer, por su silencio, prefiere no hablar por ahora. Según ha expresado la mujer por distintas vías, su marido pidió, en caso de morir, estar junto a los restos del hijo mayor del matrimonio -que tuvo en total cinco-, y que falleció de cáncer cuando era pequeño. “Si no vuelvo de Malvinas quiero que traigas mi cuerpo y me entierres junto a Gustavito”, parafraseó recientemente a su marido la señora, en una conversación con la periodista Gabriela Cocifi, de Infobae. El hombre se fue a la guerra con esa promesa de su esposa.

“La viuda Cristina Scavarda viene gestionando durante años su pedido para cumplir la promesa que le hizo a su marido”, coincidió ante Clarín el secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj. “Nosotros, en mi persona, le transmitimos luego del viaje que hicieron los familiares en marzo que daríamos cumplimiento a este pedido que es personalísimo, tal como lo habíamos dicho durante el proceso de identificación, que solo se daría lugar para el traslado al continente de los restos de los héroes cuyos familiares lo pidan expresamente. En esto estamos de acuerdo todos Cancillería, nosotros y la Comisión de Familiares. Esto se hará en diciembre”, agregó el funcionario.

María Cristina Scavarda, viuda del primer teniente Luis Castagnari, en un viaje al archipiélago

Consultado por Clarín,  el consejero de Malvinas Barry Elsby manifestó no sólo que estaban al tanto del deseo de la familia de llevarse los restos de Castagnari, sino que también ya están aprobadas todas las formalidades legales necesarias.  

Efectivamente, a principios de junio, el gobierno isleño aprobó una ley que permite la exhumación del cuerpo de Castagnari, para cuando sea retirado de Darwin. “Lo que no sabemos es qué va a hacer la familia, a dónde lo llevará, pero creemos que va a ser por un vuelo privado y no por el vuelo (semanal y comercial) de Latam. Esperamos que la familia encuentre algún bienestar con su retorno”, dijo.

Scavarda también recurrió a la la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas. Lo hizo buscando su apoyo y así lo tuvo. En diálogo con este diario, María Fernanda Araujo, presidente de la Comisión sostuvo que la institución respetará el deseo de cada familiar de hacer con los restos lo que desee. 

Según el testimonio del brigadier mayor (retirado) Héctor Luis Destri, Castagnari – a quien le tocó una posición cercana al aeropuerto de la capital isleña- murió en el cañoneo británico naval en la noche del 29 de mayo. Y que fue por efecto de un misil lanzado desde un avión enemigo, cuando intentaba dar mayor seguridad y protección al personal que estaba bajo su cargo.  

Los restos en Darwin siempre han sido material de alta sensibilidad para el caso del conflicto de soberanía. Funcionarios y periodistas deben cuidarse de palabras como “repatriación”, puesto que los sectores más nacionalistas recuerdan que vienen “de las islas al continente” y no a “otro país”. Y cuando la mayoría de los familiares se oponían al ADN señalaban que el objetivo británico era el de desmantelar Darwin. A su vez, los isleños se molestan cuando combatientes o familias aprovechan sus visitas al cementerio para desplegar banderas argentinas.