Presupuesto: el oficialismo avanza en la negociación con los gobernadores

Esta vez fue el turno de una peronista y un “dialoguista” de partido provincial. La catamarqueña Lucía Corpacci y el misionero Hugo Passalacqua pasaron por la Casa Rosada para reunirse con Rogelio Frigerio, el ministro del Interior con el que repasaron obras previstas este año y avanzaron con las negociaciones de cara al Presupuesto 2019. Mauricio Macri dio la instrucción de buscar acercamientos ante la compleja tarea de consensuar con el PJ y otros espacios en el marco del ajuste fiscal previsto con el FMI. “El Presidente va a cumplir con la meta con o sin acuerdo, pero desde ya sería mejor tenerlo de cara al mundo, los mercados y la sociedad”, marcaron en la Casa Rosada ante la posibilidad de prorrogar el presupuesto actual, agitada como advertencia desde algunos sectores de Cambiemos.

Sin tanta prisa -el plazo para enviar el proyecto al Congreso vence el 15 de septiembre- pero sin pausa, el ala política del Gobierno ya trabaja para intentar construir un entendimiento que ratifique la reducción del déficit y otra vez recorte dos posiciones en el peronismo, el llamado racional separado del kirchnerismo. En ese marco, el paso de Corpacci y Bordet por Balcarce 50 fue parte de la ronda de reuniones “preliminares” con cada mandatario -”bilaterales”, en palabras de los funcionarios-, pese a que un grupo de peronistas intenta dejar en suspenso las diferencias políticas y encarar las definiciones en conjunto. “Vamos a tener que negociar en bloque en algunos casos y en paralelo ir avanzando con Pichetto, Massa y Bossio. En estas charlas vamos preparando el terreno”, trazó parte del escenario uno de los hombres cerca de las negociaciones.

Como contó Clarín, el plan del Gobierno hasta conseguir una suerte de preacuerdo en septiembre incluye como etapas previas cerrar filas con los cinco mandatarios propios, primero con María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta, y luego con los radicales Alfredo Cornejo (Mendoza), Gerardo Morales (Jujuy) y Gustavo Valdés (Corrientes). Una vez resueltas las discusiones hacia adentro de Cambiemos se vendrá la negociación concreta y dura con el resto, con la aspereza de un recorte de unos $200 mil millones.

Los gobernadores y Pichetto pidieron “equidad” en las definiciones, con el foco en los “beneficios” para el área metropolitana y su impacto electoral. En la Casa Rosada mostraron predisposición a negociar el traspaso de las concesiones de Edesor y Edesur a la Ciudad y provincia de Buenos Aires y los subsidios al transporte, y por otro lado frenaron la discusión por AySA y dejaron poco margen para otro de los reclamos: demorar algunos ítems del Pacto Fiscal y posponer un año la baja de Ingresos Brutos. “No hay que perder de vista que Buenos Aires produce el 37% de la masa coparticipable y recibe 23%”, hicieron propio uno de los latiguillos de Vidal para limitar las exigencias.

Las charlas de Corpacci y Passalacqua con Frigerio y el viceministro Sebastián García de Luca giraron sobre obras de vivienda, infraestructura y en el caso de Catarmarca la restauración de la iglesia San Pedro en Fiambalá. Los funcionarios nacionales se comprometieron a normalizar entre julio y agosto la cadena de pagos de la obra pública y buscaron garantizar que los proyectos en ejecución serán terminados. Y por supuesto hubo conversaciones sobre el Presupuesto y los movimientos en el peronismo. Ya habían pasado esta semana por la planta baja de la Casa Rosada el entrerriano Gustavo Bordet, el sanjuanino Sergio Uñac y el neuquino Omar Gutiérrez. Elisa Carrió fue una de las que consideró innecesario un acuerdo con el peronismo si para el Gobierno implica ceder demasiado, aunque en la Casa Rosada la posibilidad de prorrogar el Presupuesto pareciera funcionar como presión. “En ese caso la sociedad sabrá por qué no gobernamos con esa herramienta”, apuntaron al peronismo.