Naufraga la reelección y Miguel Lifschitz apunta a la aventura presidencial

MIguel Lifschitz gobernador de Santa Fe con José Luis Rodríguez Zapatero ex presidente de España

Queda una hendija por donde Miguel Lifschitz podría imponer la reforma constitucional en Santa Fe y lograr el password para su reelección. Pero de tan pequeña parece imaginaria, solo combustible político para seguir en el centro del ring.

Sin esa carta en la baraja, el gobernador apostará a entrar en la carrera nacional. Muy crítico de Mauricio Macri, hizo algunos movimientos con un objetivo puntual: moldear, siquiera como primera instancia, un armado de centro izquierda para el 2019.

En el socialismo de Santa Fe hacen cálculos y miden. Abrazan una tesis: la presidencial que viene, en un contexto atomizado, será similar a la del 2003 cuando sin ninguna mayoría abultada, hubo cinco candidatos con chances ciertas.

En el PS, como en el PJ, especulan que el próximo presidente saldrá de un balotaje y en esa pulseada, sin mayorías estruendosas, las posibilidades se multiplican para cualquier candidato que entre en la baraja.

De mínima, Lifschitz será candidato en Santa Fe, no a gobernador porque no puede reelegir, pero si a constitucional si la elección es simultánea a los cargos provinciales, con fecha anterior a la presidencial. De ahí, dicen, empujará para instalar una oferta progresista nacional.

El PS lamenta todavía no haber jugado en la elección nacional de 2015, lo que vació su presencia en el Congreso. No tiene senador ni le quedan, tampoco, diputados porque el único que tenía, Luis Contigiani, rompió con el partido por su postura en contra de la legalización del aborto.

“Una apuesta nacional de Lifschitz va a potenciar a nuestros candidatos en Santa Fe”, teorizan sus operadores que aseguran que el gobernador es el dirigente con mejor imagen y la figura más potente del PS.

Hay además un criterio táctico: el socialismo en Santa Fe, y fuera de la provincia, comparte universo de votantes con Cambiemos. El deterioro de Macri y el oficialismo deja huérfanos, dicen en el PS, un caudal de electores que fueron “voto amarillo”.

Miguel Lifschitz recibió a diputada y actrices por la ley de legalización del aborto. Vicotria Donda, Dolores Fonzi, Muriel Santa Ana

Vale para lo nacional pero sobre todo, dicen en Santa Fe, pesa en la provincia porque seducir a esos sectores es clave para garantizar la continuidad en el plano local.

El “voto amarillo”, sector al que Elisa Carrió le avisó hace unos días que el intendente de Santa Fe, el radical José Corral, no era su candidato, tiene un componente de UCR que fue el socio del PS para ganar y retener la provincia.

Lifschitz, aunque se caiga el plan de reelección, no dejará la provincia. Lo más probable es que encabece la lista como constituyente mientras avance con los armados nacionales.

Días atrás, lo visitó en Santa Fe, Victoria Donda junto a las actrices Dolores Fonzi y Muriel Santa Ana. Donda forma parte del dispositivo, de buena relación pero hasta ahora desarticulado electoralmente, del progresismo criollo.

Ahí también orbitan Margarita Stolbizer, que viene de la experiencia Massa, y otras figuras de buen diálogo con Martín Lousteau. El porteño, ex embajador en Washington, se entiende con Lifschitz pero aparece, en la cuenta actual, más cerca del esquema Cambiemos que de una oferta opositora.

Así y todo, Lifschitz no clausura ninguna puerta y hasta se permite alguna cumbre amable con Juan Manuel Urtubey o mantener un vínculo aceitado y frecuente con Matías Lammens, el dirigente de San Lorenzo, que explora -aseguran cerca suyo que por carriles distintos a los de Marcelo Tinelli- el terreno de la política en Capital Federal.

Días atrás, Lifschitz ofició de “lazarillo” de José Luis Rodríguez Zapatero, el ex mandatario español que estuvo de visita en Argentina. En ese evento volvieron a coincidir Stolbizer, Lousteau y Lammens, entre otros.

El santafesino busca, a la vez, un posicionamiento nacional y reforzar el perfil de centroizquierda y en estos meses se mostró con Tabaré Vázquez y José “Pepe” Mugica, presidente y ex presidente de Uruguay, ambos del Frente Amplio, ensayo político y electoral que sigue siendo una especie de faro para el progresismo criollo.