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Mauricio Macri compara el caso del periodista detenido con Ciro James, acusado de las escuchas ilegales

Ciro James. Preso y procesado.

Cuando Mauricio Macri ingresó a Casa Rosada para encabezar la reunión de Gabinete, todavía no estaba al tanto de la detención del periodista acreditado en la Casa Rosada que tenía un pedido de captura desde hacía un año y sobre el que pesan sospechas por presuntos vínculos con servicios de Inteligencia. Tampoco sus ministros, con la sola excepción de la titular de Seguridad Patricia Bullrich. O al menos nadie se animó a hacer ningún comentario. Pero, luego, el caso captó la atención del Presidente, aunque no le trajo recuerdos gratos: lo comparó con la causa por las escuchas telefónicas ilegales, que tuvo como protagonista a Ciro James, un espía de la Federal que trabajó en el Ministerio de Educación porteño bajo su gestión.

La relación surgió a partir de un breve encuentro que el periodista mantuvo con un grupo de periodistas en los pasillos de Casa Rosada, cuando se aprestaba a partir rumbo a La Rural. “¿Ustedes no serán espías, no?”, les lanzó, cómplice, a sabiendas de que varios de ellos no salían de su sorpresa por los desconocidos antecedentes del colega.

Se trató de una humorada para distender, pero en efecto siguió de cerca el tema. Más temprano, incluso, el Presidente se había asegurado que el jefe de Gabinete Marcos Peña defendiera “la reputación” y el “profesionalismo” del cuerpo de acreditados.

Cerca del Presidente cuentan que la incómoda situación de los periodistas que compartieron jornadas enteras con Illescas e incluso accedieron a sacarse fotos con él, sin saber que se trataba de un hombre con pedido de captura y que es sospechado por fuentes oficiales de responder a sectores de Inteligencia, lo hizo acordar a cómo vivió la causa en torno a Ciro James. “Cuando fue el tema de las escuchas y se decía que había una foto mía con Ciro James yo pensaba en la cantidad de fotos que, como presidente de Boca y jefe de Gobierno, me había sacado con gente que ni conocía. Y hoy mismo pienso en la cantidad de gente que me rodea cuando voy a lugares y yo ni sé quiénes son”, planteó el jefe de Estado, en privado, ante sus íntimos.

“Menos mal que (los K) no se apiolaron antes”, le devolvió, pícaro, uno de los funcionarios de mayor confianza.

El caso Illescas fue uno más de una jornada diversa para Macri. Las duras palabras de Moyano, que dijo que el Gobierno actúa como uno “de facto”, rebotaron por el despacho presidencial. “No entendió que el país cambió y que tiene que sentarse en la mesa y negociar. Cree que con la prepotencia va a poder imponerse”, fue el diagnóstico que hicieron en el entorno de Macri.

Para el mandatario, la puja lo excede a él y al propio Moyano. Insiste que se trata de un cambio cultural de la sociedad, que incluso es más poderoso que los últimos reveses en el rumbo de la economía. En esa línea, Macri se muestra convencido de que en 2019 será reelecto. “Con 40% de imagen positiva y 60% de apoyo al rumbo, alcanza”, se le escuchó decir en las últimas horas. Tanta confianza acaso se explique en dos señales que advirtió a partir de la crisis cambiaria y que, apunta, reflejan lo que califica como “un crecimiento espectacular” de la sociedad. La primera tiene que ver con la reacción de la gente ante la suba del dólar. “No salieron desesperados a comprar, pese a que muchos comunicadores importantes le decían que lo hiciera”, destacó. El otro síntoma gira en torno a la influencia de los medios: “Algunos insisten en compararlo con el 2001, dicen que se cae en cualquier momento. Pero, por suerte, la gente sabe distinguir y no se asusta. Y ese mensaje se termina diluyendo”.

Además, en medio de una agenda cargada, Macri tomó dos decisiones trascendentes para su gestión. Luego de analizar por sugerencia de su mesa política, dejó saber que se mantendrá firme en su postura de no fusionar ni reducir ministerios, lo que llevó tranquilidad a sus ministros. “¿Cuánto me puedo ahorrar? ¿Serán 8 millones de pesos? No tiene mucho sentido… Además, la mayoría de países de la Ocde tienen esta misma cantidad de ministerios. Y algunos, incluso, más”, dijo.

Por último, dejó una definición clave en el acuerdo por el Presupuesto que impulsa con sectores de la oposición: una vez más, aseguró que está dispuesto a hablar con el líder del Frente Renovador Sergio Massa, pese al enojo que le provocó que presentara un paquete de medidas económicas en medio de la crisis que afronta su Gobierno. “Voy a hacer todo lo que tenga que hacer”, concedió. Entonces, sus principales colaboradores retomaron los contactos con el tigrense, incluido el jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta. Y ya no se hablará de “ventajita”.