Los gobernadores piden que la interna del oficialismo no altere un posible acuerdo

Elisa Carrió, el radical Mario Negri y Nicolás Massot del PRO, durante una sesión en la Cámara de Diputados. Foto: Diego Díaz.

Mauricio Macri tiene a mano un manual sobre cómo negociar con el peronismo. Es la micro historia de la ley antitarifazo que la oposición votó en el Congreso y que lo forzó a un veto.

Los “errores” que el Gobierno cometió en aquel trámite son una guía de lo que Macri no debe hacer si quiere conseguir que los gobernadores lo acompañen en la discusión y aprobación del presupuesto 2019.

“Que controlen a Carrió”, apunta un operador como primer mandamiento. La jefa de la CC, socia inflamable de Macri, es visto por el peronismo como un elemento tóxico que genera tensión.

No solo refiere a que la diputada dispara a mansalva sino porque, en casos como tarifas, expresó antes y con más fuerza que el PJ opositor el rechazo a la suba.

Lo mismo hizo Alfredo Cornejo, jefe de la UCR y gobernador de Mendoza. La semana pasada, en Casa Rosada planeaban un encuentro de Nicolás Dujovne y Rogelio Frigerio con Cornejo y los radicales, Gerardo Morales (Jujuy) y Gustavo Valdés (Corrientes).

Pero la parrafada mordaz de Carrió -“van a hacer lo que nosotros digamos”- puso ese encuentro, continuidad de la que hubo con María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta- que en stand by.

El scrum  dialoguista que encabeza Juan Schiaretti (Córdoba) martilla con que las críticas de Carrió y Cornejo a los tarifazos empujaron al peronismo a endurecer su posición pública y apurar el proyecto, además de la “negativa” del gobierno a negociar una ley intermedia

El PJ ve que Macri no tiene alineado el frente interno y que alguna rabieta de Carrió o el malestar de la UCR pueden ser “cisnes negros” que sumen problemas a la negociación económica que ya es escarpada.

El pulseo entre los grupos pro y anti acuerdo suma incertidumbre porque, dicen en el PJ, recrudeció la disputa de Vidal y Larreta contra Dujovne por el “costo” del ajuste fiscal.

Como se sabe, los gobernadores del interior, sostienen que la principal baja del gasto debe darle en fondos nacionales que se destinan a subsidios y servicios porteños y bonaerenses. La pauta de “equidad” que pide el interior puede obligar a Macri a hacer pagar un costo mayor a los propios, Vidal y Larreta.

La semana pasada, los ministros de Economía de doce provincias acordaron negociar en bloque con la Casa Rosada y repitieron el mandato de sus jefes: la voluntad de que Macri tenga un presupuesto votado por el Congreso.

Schiaretti, Juan Manuel Urtubey (Salta), Domingo Pepo (Chaco), Rosaba Bertone (Tierra del Fuego) y Gustavo Bordet (Entre Rios) son el club que dice, en público, ayudará a cumplir la meta acordada con el FMI: 1,3% de déficit en 2019.

Lo hacen aunque objetan la decisión de haber ido al fondo pero sostienen que es fue decisión política soberana de Macri cuyos resultados -buenos o malos- serán responsabilidad de Macri.

Otro club se mueve silvestre. Sergio Uñac (San Juan) y Juan Manzur (Tucumán), son críticos pero tienen diálogo con la Casa Rosada y no quieren quedar atrapados en el esquema Schiaretti.

La catamarqueña Lucía Corpacci y el riojano Sergio Casas aparecen replegados en sus distritos mientras que la novedad es que la Casa Rosada abrió el diálogo con peronistas díscolos. Macri recibió al formoseño Gildo Insfrán mientras que Peña y Rogelio Frigerio a Alberto Rodríguez Saá (San Luis). Además el vice santacruceño Pablo González estuvo en Gobierno y se prepara una reunión con Alicia Kirchner. El pampeano Carlos Verna sigue rebelde.

El otro reclamo es que la Casa Rosada haga una sola negociación y no busque partir los bloques del Congreso. Es cuestiona el Gobierno a los mandatarios; que se muestran conciliadores pero sus legisladores votan en contra.

La reunión de caciques en la casa de Entre Ríos fue para unificar postura entre las provincias y sus bloques, por eso estuvieron Pablo Kosiner y Miguel Angel Pichetto.