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Los cuadernos de las coimas en limpio: qué se sabe y qué falta revelar

Los cuadernos de corrupción.

A diez días de iniciado el megaescándalo de los “cuadernos de las coimas”, la causa en manos del juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli busca desentrañar un sistema de pagos ilegales que funcionó al menos por diez años. Las primeras confesiones podrían darle un giro al expediente. Aquí unas claves para pasar en limpio de qué se trata este caso, quiénes hablaron, quiénes se niegan a colaborar y cómo está hoy la causa que sacudió a la política y al empresariado.

Son ocho manuscritos, ocho cuadernos (algunos de ellos marca Gloria, por eso algunos llaman Gloriagate al caso) en los que durante diez años se consignó lo que la justicia calificó como una “bitácora del delito”. Oscar Centeno escribió direcciones de lugares en los que se retiraban bolsos, cajas, bolsas negras o valijas con “dinero ilegal” y qué recorrido se hacía con los mismos: dónde se guardaban hasta la entrega al finalizar el día y horarios de cada movimiento.

En la mayoría de los casos, las anotaciones no superaban las cinco a diez líneas. Allí, además de las distancias recorridas, Centeno anotaba puntos de reunión, nombres de exfuncionarios, también por ejemplo del ex juez Norberto Oyarbide, empresarios y personas de la política.  Hubo ocasiones, después de 2008, donde comenzó a anotar algunas cifras de dinero que se recaudaba. 

Centeno dijo que los originales de estos cuadernos que el periodista Diego Cabot entregó a la Justicia y dieron origen a la causa, los quemó en la parrilla de su casa a mediados de mayo.  

El dueño y autor de los ocho cuadernos que impulsaron la causa, era el chofer de Roberto Baratta entonces secretario Coordinador del ministerio de Planificación Federal. 

Oscar Centeno, el chofer de Roberto Baratta que detapó el escándalo.

Es un ex militar -retirado como suboficial del Ejército- y a su vez ex chofer de la madre del ex ministro de Planificación Federal, Julio De Vido. Así se conoció con Baratta, y ganó su confianza. Manejó siempre un Toyota Corolla donde supuestamente cargaba bolsos para la recaudación del matrimonio de Néstor y Cristina Kirchner. Meticuloso en sus anotaciones indicaba números y detalles financieros de su trabajo. Incluso usaba cuadernos de la misma marca.

Centeno pisó los Tribunales de Comodoro Py a fines del año pasado, cuando el juez Claudio Bonadio lo citó a declarar en un expediente donde buscaba determinar si se usó a la compra estatal de gas licuado como “caja” para la política. El chofer es investigado por presunto enriquecimiento ilícito trasladando bolsos con dólares.

Los textos del remisero en los cuadernos son prolijos, con datos, mucha información y detalles de cómo, cuándo, y a quiénes veía para llevar y traer plata. Esas narraciones lo llevaron a la cárcel. Pero, a su vez, Bonadio lo aceptó como imputado colaborador, el primer arrepentido de esta causa, y obtuvo su libertad. Hoy integra el programa y cuenta con un domicilio reservado y custodia policial.

Durante más de cuatro meses la Justicia corroboró la información volcada en los cuadernos e impulsó diferentes medidas de prueba para complementar los datos y dar forma a lo que denominaron como una “asociación ilícita destinada a organizar un sistema de recaudación de fondos para recibir dinero ilegal y enriquecerse ilegítimamente” y que quienes integraron la misma “utilizaron dichos fondos para la comisión de otros delitos”.

Los primeros datos obtenidos de los cuadernos fueron nombres de funcionarios y empresarios que participaban de esta organización, con la entrega y recaudación de bolsos con dinero. La red de conexión de estas personas llevó a la Justicia a tomar medidas precautorias, y evitar así “contacto entre ellos y el diseño de una estrategia” como también “la elusión de la Justicia (peligro de fuga) y la obstrucción de la Justicia”, explicaron fuentes judiciales a Clarín.

De los ex funcionarios, se encuentran detenidos Roberto Baratta (ex mano derecha de De Vido), Rafel Llorens (ex secretario legal de Planificació), Nelson Lazarte (secretario privado de Baratta), Walter Faygas (ex Presidente de ENARSA), Fabián García Ramón (ex Director de Promoción de Energías Renovables), Hernán Gómez (ex asesor del Ministerio), Hugo Larraburu (ex secretario privado de Abal Medina), 

Gerardo Ferreyra, de Electroingeniería.

Entre los empresarios aún se encuentran detenidos Gerardo Ferreyra (vicepresidente de Electroingeniería), Juan Carlos Lascurian (ex titular de la UIA), Carlos Mundin (BTU), Francisco Valenti (Pescarmona), Raúl Vertúa y  Aldo Roggio (el martes saldría excarcelado),

El primer arrepentido de la causa fue Oscar Centeno que fue integrado al programa del imputado colaborador. Después ante los llamados a indagatoria y las prisiones preventivas ordenadas, los empresarios comenzaron a desfilar por los Tribunales de Comodoro Py.

Angelo Calcaterra, primo del presidente Mauricio Macri. Foto: gentileza Revista Noticias.

Entre quienes se convirtieron en “arrepentidos” se encuentran Juan Carlos De Goycochea (Ex Isolux), Ángelo Calcaterra (ex dueño de Iecsa y primo de Mauricio Macri), Jorge Neyra (Electroingeniería), Armando Loson (Albanessi), Carlos Wagner (Esuco y ex presidente de la Cámara de la Construcción), Claudio Glazman (Dir. de Soc. Latinoamericana), Javier Sánchez Caballero (ex CEO Iecsa), Héctor Zabaleta (Techint) Aldo Roggio (Roggio SA). Todos obtuvieron su libertad -a excepción del último que será excarcelado el martes-.

La confesión de los empresarios fue similar: admitieron pagos de dinero, algo que ellos denominaron como “aportes” para las campañas electorales de 2013 y 2015 del Frente para la Victoria. Esto desviaba el objeto de la investigación, porque la causa refiere a un circuito de sobornos que como pieza fundamental tuvo a los directores y ejecutivos de compañías de la construcción y del sector energético. Pero la Justicia les indicó que también pagaron en años pares donde no hubo elecciones. Todos apuntaron a Roberto Baratta como el que “ejercía presión” y les pedía “ayuda para la campaña”.

Fue Carlos Wagner el primero en hablar de “coimas”, “retornos” y un “sistema” de cartelización de la obra pública que permitía decidir “quiénes se quedaban con las obras y cómo se acordaban los pagos con Baratta y José López”. 

Según contó el empresario, las empresas pagaban un retorno de entre 10 y 20% del valor de la obra adjudicada. Apuntó a Julio De Vido, Roberto Baratta y José López (el de los bolsos y el convento). Explicó que las licitaciones se conocía y se definía de antemano quién iba a presentarse y ofertar.

Carlos Wagner es trasladado a los tribunales de Talcahuano. Foto: Rolando Andrade Stracuzzi

Aportó información calificada de “relevante” para el expediente. Esto incluyó empresas, nombres de ex funcionarios y explicó cómo funcionaba el “club de la obra pública”. Su declaración como “arrepentido” debía aportar “aún más información porque ya había muchos imputados colaboradores en la causa y a medida que se suman los datos proporcionados deben ser de mayor envergadura”, explicaron fuentes de la causa.

La declaración abre el camino a nuevas medidas de prueba por parte del juzgado que pueden derivar, según fuentes judiciales, a otros llamados a indagatoria del sector. 

Cómo era el camino de las coimas.

Tenía como principal recaudador a Roberto Baratta y a su secretario Nelson Lazarte. Al mediodía comenzaban a recorrer diferentes domicilios: hoteles, subsuelos de edificios, estacionamientos, oficinas de empresas, para recaudar el dinero. Quien daba las instrucciones -según las anotaciones de Centeno- era Néstor Kirchner en la Quinta de Olivos. Después de recaudar durante el día, en la mayoría de los casos, Baratta dejaba el dinero en su departamento de la calle Coronel Díaz. Cerca de las 20/20.50 “la recaudación diaria” era llevada a un único domicilio: Uruguay 1306 -el departamento en Recoleta de los Kirchner-. Sólo en cuatro años a esa propiedad, Baratta realizó más de 70 entregas por 60 millones de dólares.

Después de 18 indagatorias sin prisiones preventivas, el lunes 13 de agosto será el turno de Cristina Kirchner señalada como quien -junto al fallecido ex presidente-, “comandaban la asociación ilícita”. En su domicilio de Uruguay 1306, según las anotaciones de Centeno, se llevaba “la recaudación diaria de fondos ilícitos”, indica la imputación.  Además, debe declarar José López ex secretario de Obras Públicas.

Senator and former Argentine President Cristina Fernandez de Kirchner sits at the Senate during session in Buenos Aires, Argentina early August 9, 2018. REUTERS/Martin Acosta

La Justicia determinó que sólo en cuatro años, los empresarios aportaron a este circuito de sobornos más de 35 millones de dólares. Sin embargo, ante anotaciones, encuentros, movimientos de dinero que no se consignaron con números específicos, la suma de las coimas que se movió durante diez años, podría supera los 200 millones de dólares. Por otro lado, no se conoce el destino de esos fondos. Otra de las dudas es si hay más empresarios involucrados de los que ya se conocen.