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Las FF.AA. deben prepararse para combatir los ciberataques y ayudar a luchar contra el contrabando y la piratería

El Gobierno fijó este martes nuevas directivas para las fuerzas armadas que suman a las funciones tradicionales la lucha contra el terrorismo internacional y los ciberataques y un mayor apoyo a las fuerzas de seguridad para el combate al narcotráfico, el contrabando, la trata de personas y la piratería, entre otras formas de criminalidad trasnacional en América del Sur. En principios, las medidas cayeron bien entre los militares en actividades que vieron cómo el presidente Mauricio Macri tomaba, por primera vez, cartas en el asunto militar, tras aumentar -la semana pasada- un 20 por ciento los salarios militares.

Las directivas suponen el fin de la doctrina militar del kirchnerismo que había restringido la función de las FF.AA. solo para enfrentar ataques de “fuerzas armadas pertenecientes a otro/s Estados/s”.

Con la publicación en el Boletín Oficial del decreto de Macri número 683, firmado por el jefe de Gabinete, Marcos Peña y el ministro de Defensa, Oscar Aguad, se introdujeron cinco cambios en el decreto 727/06 de la ex ministro de Defensa Nilda Garré y se derogó el 1691 de ese mismo año que contenía las directivas militares del ex presidente Néstor Kirchner.

En el decreto 683 señala que las Fuerzas Armadas “serán empleadas en forma disuasiva o efectiva” ante “agresiones de origen externo”, sin las especificaciones del decreto 727, es decir ya no se habla de la participación necesaria de otro estado, lo que impedía por ejemplo que enfrentaran a la organización terrorista Al Qaeda que no tiene un estado por detrás.

Por otro lado, Macri ordenó que las FF.AA. ejercerán “la custodia de objetivos estratégicos”. Se espera que Aguad se reúna con la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich para especificar el listado de esos objetivos que llegarían “a menos de cien”. De estos objetivos y de oficinas y no de las fronteras, Bullrich quiere sacar 1.000 gendarmes para enviar al Gran Buenos Aires y otras zonas de frontera.

En forma paralela, el jefe del estado mayor conjunto, teniente general Bari Sosa, ordenó a regimientos del Ejército de Salta, Jujuy, Formosa y Misiones comenzar a patrullar las fronteras en las próximas semanas. “Ningún gendarme se irá de la frontera. Lo que va a hacer el Ejército es trabajar en aquellos lugares que nosotros llamamos “embudos”, que funcionan como fronteras secas, para encauzar los cruces ilegales hacia los pasos habilitados”, explicó ayer Bullrich.

Esta forma de patrullaje conjunto es, desde el punto de vista legal, igual al que dispuso la ex presidente Cristina Kirchner para el operativo “Escudo Norte”, lo que cambian son las directivas de Macri a las FF.AA a las que accedió Clarín. Se trata de un documento de 32 páginas con definiciones de política internacional y análisis estratégico de fondo.

Luego de contar cómo China y Rusia se están convirtiendo en un contrapeso para la hegemonía militar que EE.UU mantiene desde la disolución de la Unión Soviética en 1990, entre otros escenarios mundiales, analiza la situación de la seguridad en América Latina. Las directivas afirman que nuestra región redujo el gasto militar en los últimos años, se convirtió en una zona prácticamente sin conflictos limítrofes tradicionales, pero crecieron las llamadas nuevas amenazas como el terrorismo internacional y el narcotráfico.

El documento precisa que “las organizaciones criminales participan de múltiples actividades delictivas, tales como narcotráfico, lavado de dinero, tráfico de personas y eventualmente terrorismo” tanto a nivel de América Latina como a nivel local. “Esta situación también exhibe la importancia de fortalecer la coordinación interagencial entre el ministerio de Defensa y otras agencias del Estado” como el ministerio de Seguridad.

“El tráfico de drogas ilícitas configura una de las principales problemáticas de seguridad trasnacional que afecta la región. La permeabilidad de las fronteras, los vínculos con otras organizaciones del crimen organizado, la corrupción de los órganos de control gubernamental y las deficiencias de los sistemas de justicia penal han contribuido a la expansión del tráfico de drogas en América Latina”, agregan las directivas de Macri. En los últimos años, “este fenómeno ha promovido una revisión permanente de las políticas estatales dirigidas a atender la problemática del tráfico de drogas”, agrega para justificar el mayor apoyo logístico que las FF.AA. darán con radares, aviones y patrullajes a la Gendarmería, la Prefectura, la Policía Federal y la Policía de la Seguridad Aeroportuaria pero sin entrar en combate.

Luego recuerda los atentados contra la Embajada de Israel y la AMIA en 1992 y 1994, respectivamente, y sostiene que “en la actualidad, nuestra región no representaría un escenario de alta prioridad para la proyección y acción directa de organizaciones terroristas, en especial de aquellas asociadas al extremismo islámico”.

Sin embargo, los países de América del Sur “colaboran estrechamente en el control de zonas calientes y puntos críticos; entre ellas la Triple Frontera entre la Argentina, Brasil y Paraguay. La principal preocupación de seguridad en esta zona fronteriza refiere a los flujos de financiamiento para organizaciones vinculadas al terrorismo islámico, o bien en su rol como escala de tránsito y entrenamiento de células terroristas”. La semana pasada, un informe de la Unidad de Información Financiera (UIF), que dirige Mariano Federici, alertó sobre el accionar del llamado clan Barakat.

Luego advierte que el acuerdo de paz y la desmovilización de las FARC en Colombia “podría generar efectos adversos en la seguridad regional, en tanto impulsaría luchas entre grupos armados ligados al narcotráfico por el control del territorio y de las rutas de abastecimiento”.

Más adelante, después advierte como el terrorismo internacionales utiliza las redes sociales para hacer propaganda y el ciberespacio para atacar sus objetivos. Unos párrafos más adelante se refiere a el uso del ciberespacio con fines militares y dispone que la Argentina “debe adecuar sus organizadores militares al impacto que emerge de estos nuevos riesgos. La política de ciberdefensa debe orientarse a la reducción gradual de las vulnerabilidades que emergen de la informatización de los activos estratégicos de interés para la Defensa Nacional. Esta tarea debe contemplar la cooperación con otras áreas del Estado que tengan responsabilidad en la política de ciberseguridad nacional”. El ex jefe del Ejército y detenido por la represión ilegal, general (RE) César Milani compró los primeros equipos para la ciberdefensa pero aún no hay el equipamiento necesario en las FF.AA para prevenir ataques en esta nueva modalidad de la defensa. Es decir, hará falta una gran inversión para tener equipamiento en esta materia.

Bajo el título “desafíos” puntualiza que la seguridad de América del Sur estará “crecientemente asociada a la atención de fenómenos de carácter trasnacional. La desarticulación de redes delictivas vinculadas al narcotráfico, la piratería, la trata de personas y el contrabando, entre otras actividades ilegales configura un desafío prioritario de las estrategias de seguridad de la región”.

Por otra parte, “la adopción de medidas tendientes a prevenir la expansión del terrorismo trasnacional también tendrá un peso significativo en las agendas de seguridad de las naciones de la región”. Sin embargo, aclara que en la Argentina “la responsabilidad primaria de atención de estos fenómenos corresponde a las agencias de seguridad pública e inteligencia nacional y criminal”. No obstante, las FF.AA. “cuentan con capacidades materiales, infraestructurales y tecnológicas que pueden ser empleadas en apoyo a una estrategia integral de lucha contra estas problemáticas”. La participación militar en el diseño, la ejecución y evaluación de dicha estrategia “deberá ajustarse” a las leyes de Defensa Nacional y Seguridad Interior, entre otras.

Un capítulo aparte es el conflicto por las Malvinas, bajo la óptica de estos lineamientos militares. Reafirma el compromiso irrenunciable a la recuperación de las islas y su apoyo a la negociación diplomática. Pero advierte que el reconocimiento a la ampliación de la plataforma continental argentina en 35 por ciento dispuesto por la ONU “ha incrementado cuantitativamente el ámbito de actuación del Sistema de Defensa Nacional, conllevando desafíos estratégicos, logísticos y operacionales”. Además del “interés asociado a la preservación de sus recursos naturales pesqueros e hidrocarburíferos, la importancia estratégica del Atlántico Sur es fundamental para los intereses nacionales hacia el continente antártico”, finaliza sobre el último conflicto tradicional que le queda a la Argentina.