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La vuelta al “valijeo” y a las anotaciones, en el segundo mandato de Cristina

“Hoy 06/5/13 vuelvo a escribir después de la muerte de Nestor C. Kirchner que dejé de hacerlo. Pensé que después del fallecimiento no se haría más el ‘valijeo´. Pero si disminuyó la frecuencia, con la diferencia que se recolectaba el dinero para el ministro De Vido y el propio Baratta, no quise anotar más por temor que me descubran y quede sin trabajo”. De este modo arranca Oscar Centeno su séptimo cuaderno, esta vez de la marca Rivadavia. El chofer retomaba la escritura después de tres años.

Este cuaderno abarca desde mayo hasta el 31 de octubre de 2013 y transita por un recorrido que va desde cierto asombro por la vuelta del “valijeo” hasta una descripción más descarnada, y con cifras concretas, de los bolsos que salían vacíos y siempre volvían “llenos de dinero” hacia el “miniplan” (por el Ministerio de Planificación) o directamente hacia la Casa Rosada, donde eran recibidos por el jefe de gabinete Abal Medina, cuenta Centeno. Los bolsos para la presidencia siempre eran más generosos, pasaban el millón de dólares.

En el comienzo, Centeno cuenta el motivo que lo llevó a retomar las anotaciones. “Decidí nuevamente porque en una reunión que tubo (sic) el ministro De Vido; Baratta y la Sra Presidenta Cristina F. de Kirchner, en la cual los instruyó para que sigan recaudando de las empresas para las próximas campañas electorales”. La gramática no es lo más logrado.

Tras la breve introducción, comienza el obsesivo trabajo de documentar cada viaje que hizo para Roberto Baratta. El otro personaje central es Nelson Lazarte, mano derecha de Baratta y que acompaña en casi todos los viajes. El mecanismo es casi siempre el mismo: van con los bolsos vacíos a las empresas y vuelven repletos de dólares, casi todos hacia el Ministerio, muchos hacia la Casa Rosada, y algunos otros se los queda Baratta, cuenta el chofer.

De los bolsos que van a la Rosada se encarga “el chofer de Presidencia”, identificado como Martin Karmasyn, que se lo entrega a Abal Medina, “con el conocimiento de la Sra Presidenta de la Nación Argentina”, escribe Centeno. “Martín” (así lo llama) solía conducir un Ford Focus gris claro chapa MNI 589, detalla.

“Del miniplan lo llevo a Nelson a encontrarse con una persona que estaba en el Ford Focus gris claro y le alcanza un bolso lleno con dinero, y casualidad lo tengo que seguir y veo que el auto mencionado ingresa a la casa de gobierno y le pregunto a Nelson y me dice: tiene que ir a entregar adentro”, cuenta Centeno.

El ex juez Norberto Oyarbide es otro de los protagonistas. Los encuentros son siempre en un restaurantes. “En el camino me dice Nelson que vayamos a Estilo Campo de Puerto Madero, para encontrarse con el juez OYARBIDE, quien le entregó a Nelson una resolución judicial y regresamos al Miniplan”, escribe.

La recaudación se obtenía casi siempre en los edificios de las mismas empresas (Centeno solía esperar en el estacionamiento) o en la vía pública donde Baratta y Lazarte se encontraban con alguna persona que les entregaba el bolso. El chofer siempre detalla la chapa de los autos.

El 31 de julio Centeno lleva a Baratta y Lazarte al edificio Alem. Cuenta que van hasta un amarradero de Ferrilineas donde los esperan dos personas que le dan una caja con dinero. “Baratta se quedó conmigo y criticaba diciendo que esos tipos tenían una pinta de cagadores”, escribe.

Al día siguiente Lazarte sale con la recaudación. Centeno no pudo saber cuánto dinero era. “Nelson tenía el bolso con dinero que lo inclinaba por su peso”, escribe Centeno.

El 9 de agosto cuenta una de película. “Lo llevo a Nelson al Edificio Bs. As. Plaza, retira dinero en el bolso y se contacta con la persona del Ford Focus MNI 589 y vamos al encuentro en México y P. Colón; pero como había un patrullero de prefectura estacionado, seguimos hasta Independencia y 20 mts sobre Defensa, pasan el contenido en el baúl del auto estacionado y regresamos al miniplan”.

Entre los empresarios mencionados en este cuaderno figuran Carlos Wagner, Enrique Pescarmona, Gabriel y Sergio Taselli, Corcho Rodríguez y Ángelo Calcaterra. También empresas como Electroingeniería, Isolux y Grupo ODS. Y ex funcionarios como Oscar Thomas o José María Olazagasti.