La negociación de Macri con las provincias, un rompecabezas que se arma al ritmo de la crisis

El Gobierno ya mandó el mensaje que necesitaban escuchar los gobernadores peronistas antes de sentarse a negociar el apoyo a los recortes presupuestarios que pidió el Fondo Monetario Internacional.

El viernes, en la Quinta de Olivos, con el Presidente de viaje en Santa Fe para reinaugurar un frigorífico, Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal hablaron de la posibilidad de pagar con fondos porteños y bonaerenses parte de los subsidios al transporte público metropolitano y al servicio eléctrico que hoy se solventan con fondos nacionales.

Del encuentro con Marcos Peña, Nicolás Dujovne y Rogelio Frigerio no salieron números definitivos, pero sí la certeza de que habrá alguna transferencia de responsabilidades. La cifra de ese traspaso se conocerá luego de las reuniones con los gobernadores peronistas que comenzarán la semana próxima. “Lo que importa es el monto de dinero que nos van a pasar. Si se transfiere una cifra que se acerque a lo que necesitamos para hacer funcionar el transporte, nos pasarán los colectivos. Si no, nos pasan Edenor y Edesur. Eso se va a definir cuando se acuerde con los peronistas”, explicó a Clarín uno de los funcionarios bonaerenses que conoce lo que se conversó en Olivos.

En esa reunión, Vidal reclamó que se reabra la discusión por la distribución de los fondos coparticipados, una cuenta que desde hace décadas perjudica a los bonaerenses y que, sin mayoría en ninguna de las dos cámaras del Congreso, para el macrismo conduce a una discusión que se vuelve abstracta.

De Olivos, el jefe de Gobierno porteño y la gobernadora se fueron sabiendo que la agenda de reuniones de los funcionarios nacionales sigue con sus pares peronistas, que llegarán a Buenos Aires desde la semana próxima convocados por Frigerio o visitados por el mismo ministro en sus provincias.

Para el viernes, por caso, Frigerio tiene preparado un viaje a La Rioja para inaugurar obras públicas. También lo usará para sentarse a hablar del apoyo al Presupuesto 2019 con el gobernador Sergio Casas.

El peronismo no kirchnerista está dispuesto a discutir las leyes que necesita el Gobierno y a fortalecer cualquier escenario que les permita disminuir las posibilidades de que Cristina Kirchner recupere potencia política. Buena parte de los gobernadores de ese partido estarán en 2019 enfocados en retener sus distritos, en comicios que en buena parte quedarán separados de la elección presidencial.

Para llegar en buenas condiciones a pelear sus reelecciones, los jefes peronistas necesitan que la economía esté lo más ordenada posible porque los vendavales no benefician a los oficialismos nacionales y tampoco a los provinciales.

Además de ese motivo, el peronismo federal tiene otra justificación poderosa: a pesar de la caída de la imagen de Mauricio Macri y del techo de apoyos que tiene Cristina, el espacio de los gobernadores aún no tiene un candidato presidencial competitivo y tampoco un postulante con chances de disputar la gobernación bonaerense, el distrito que define cualquier compulsa nacional.

Por lo pronto, la Casa Rosada suspendió la convocatoria a una foto de todos los gobernadores en conjunto y apostará a los “cara a cara” para buscar la venia para los legisladores que controlan. “La reunión grande no va a suceder hasta que no arreglemos cuánto tendrán que resignar la Ciudad y la Provincia”, advierte un funcionario nacional.