La crisis y el ajuste abren una grieta en la CGT: ¿mantener autoridades y esperar o renovarse y avanzar?

El 5 de abril pasado, la CGT estuvo a un paso de abrir el camino hacia el rearmado interno, si no fuera porque el barrionuevista Carlos Acuña y otros cinco dirigentes del sector sorprendieron negándose a renunciar a sus cargos en el Consejo Directivo. De haberlo hecho, se declaraba la acefalía y todo derivaba en un proceso de normalización que hubiera culminado el 22 de agosto. 

Este jueves habrá reunión de Consejo Directivo, la primera después del contundente paro del 25 de junio que le sirvió de oxígeno a la actual conducción para estirar su mandato: se retomará la discusión sucesoria. Y hay grieta. 

A 3 meses de aquellos acontecimientos, la discusión sigue abierta pero los bandos por darle continuidad o no al triunvirato variaron mucho respecto de quienes quieren una cosa y quienes la otra. Si en abril la jugada por el status quo fue del barrionuevismo, hoy se le suman Gordos e Independientes, pero también el triunivro Juan Carlos Schmid (completan la conducción Héctor Daer y el mencionado Acuña),  quien siempre sostuvo, hasta antes del paro del 25 de junio, que la descomposición de la CGT por las internas había tocado fondo.

Distintos dirigentes de este sector conversaron con Clarín y tiraron estas definiciones: “Hay consenso en un 99% de que no hay agosto”, resumió uno. Y amplió: “No estamos en condiciones de reformular nada, tenemos un gobierno débil que si le ponés una CGT dura enfrente lo tirás a la mierda. Sostengo que los que están afuera, por ahora miren con la ñata contra el vidrio”.

Los de este sector esperan abrir diálogo continuo con Nicolás Dujovne y Mario Quintana, y no así con Jorge Triaca, a quien ven con poca capacidad de respuesta a los planteos gremiales. Entienden que ese camino aliviará las tensiones que puedan existir de acá a diciembre.

Enfrente, es decir en los que no quieren contener la protesta social sino conducirla vía renovación de autoridades, se alistan: Pablo Moyano, Sergio Palazzo y sus gremios de la Corriente Federal, la CTA de Hugo Yasky y las organizaciones sociales. A estos dos últimos les prometen ser parte de la CGT: esa CTA cuenta con la CTERA, un gremio populoso. 

Por cuerda separada corre la “tercera posición”, un armado que se gesta desde hace un año. Agrupa al SMATA, UOM y gremios del MASA; son refractarios al ingreso de los piqueteros en la central. Pero con el devenir del tiempo este sector logró peso específico y convocó a más gremios, como los de la Corriente Federal, hasta llegar a la semana pasada en el que se sumaron Pablo Moyano y varios sindicatos moyanistas como ceramistas, peajes, canillitas, los maestros de Udocba y la ANSeS.

Dicen desde estos dos sectores, que ahora pareciera juegan en tándem, que este jueves sus dirigentes plantearán en el Consejo Directivo avanzar con el rearmado pensando para agosto. Si no, buscarán consensos para la acefalía, es decir que 18 consejeros renuncien. De no lograrlo, Antonio Caló, jefe de la UOM, marcó el camino: “Si la CGT no convoca a elecciones para renovar autoridades, los gremios nos vamos a convocar y a elegir un representante trabajador que esté a la altura de las circunstancias”. ¿Se fractura la Central?

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