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El piso de los Kirchner fue alquilado por Cristóbal López y Lázaro Báez

El departamento de Uruguay y Juncal, donde hoy vive Cristina Kirchner, es una pieza central en el escándalo de los bolsos con coimas. En el 5° piso de ese edificio, según escribió en los cuaderno el ex chofer de Roberto Baratta, Oscar Centeno, llegaban bolsos con dólares provenientes de coimas que pagaban empresarios que recibían contratos de obra pública. El encargado de recibir esos fondos era el ex secretario de Néstor Kirchner, Daniel Muñoz.

Pero el departamento también tiene una historia en la que dos empresario emblema del kirchnerismo quedaron involucrados. Lázaro Báez y Cristóbal López alquilaron el departamento a través de sus empresas y así le garantizaron ingresos extra a la familia de la ex presidenta.

Báez lo alquiló en 2009 a través de Austral Construcciones. Según los documentos que en su momento publicó Clarín, el monto que desembolsaba por el piso ascendía a los 5.500 dólares más IVA por mes. Esa cifra era abonada en ese momento en la inmobiliaria familiar que comandaba el hijo Máximo Kirchner junto a Osvaldo “Bochi” Sanfelice.

El departamento tiene 280 metros cuadrados y según inmobiliarias de la zona no baja de los 800.000 dólares. Ese piso siempre tuvo un valor sentimental para los Kirchner. Allí vivió Cristina mientras fue senadora y diputada nacional en los ‘90 y principios del 2000.

Y era el lugar donde Néstor Kirchner se reunía con políticos, empresarios y periodistas cuando viajaba de Río Gallegos a Buenos Aires en plena campaña para las elecciones presidenciales de 2003 que terminó ganando.

Cristóbal López también alquiló el departamento de los Kirchner a través del Grupo Indalo. Fue antes de estar preso, entre mediados de 2014 y fines de 2015. En ese entonces, todos los ingresos provenientes del alquiler por ese departamento en Recoleta se facturaron a través de la “sucesión Kirchner, Néstor Carlos”.

Pero López no vivía ahí. Lo había alquilado para un estrecho colaborador, el abogado Mauro Ismael Sánchez.

Todas las facturas se habían emitido a nombre de Natalia Inés Lima, la mujer de Sánchez, quien trabaja para López. Primero lo había hecho en Álcalis de la Patagonia y, desde 2012, para Inversora M&S. Hoy esas empresas están bajo intervención judicial.

López ya había alquilado otras propiedades a la familia Kirchner. Un departamento, una oficina y cinco cocheras en el complejo Madero Center. Así le garantizaba fondos que, para la Justicia, eran retornos y devoluciones por las obras que le garantizaban los Kirchner al empresario.

Hoy López y Báez están detenidos por diversas causas de corrupción. El ex dueño de Austral está procesado en el expediente conocido como la ruta del dinero K. Y López está preso por la causa que investiga los 8.000 millones de pesos que no le pagó a la AFIP por el Impuesto a la Transferencia de combustible.