• El relato de los cuadernos y todas las pruebas que complican a Cristina Kirchner
    • Mario Pergolini: "Macri me decepcionó un poco"
    • El relato de los cuadernos y todas las pruebas que complican a Cristina
    • En Santiago del Estero, el gobernador Zamora ganó en 25 de 26 intendencias
    • Jorge Lanata: "Los K niegan los bolsos como los milicos negaban los campos de concentración"
    • Un piloto denuncia que en su avión llevaron a Panamá US$ 50 millones que lavó Lázaro Báez

Cristina Kirchner avisó que irá a la sesión del Senado por sus allanamientos y apunta a la dupla Pichetto – Bonadio

Congreso de Smata con CFK y Moyano. Foto Emmanuel Fernández

Cristina Fernández de Kirchner se mostró activa en el que algunos denominaron el “supermartes K en la Justicia”, en virtud de la definición del juicio por Ciccone, donde el vice kirchnerista Amado Boudou podría terminar preso, y por la declaración indagatoria por “los cuadernos de la corrupción” del ex chofer del matrimonio Rudy Ulloa Igor y el operador kirchnerista en la Justicia, Javier Fernández.

La ex Presidenta había prometido ir al Senado este mismo martes a la tarde, pues es parte de la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado que mantendrá una reunión para tratar la solicitud del juez Claudio Bonadio para realizar allanamientos a las propiedades de Cristina Fernández, ubicadas en Uruguay 1306/1310, en su intersección con la calle Juncal 1409, piso 5, en la Ciudad de Buenos Aires. Y en Mascarello 441, Río Gallegos; y Padre de Agostini y Los Tehuelches, El Calafate, como así también sus oficinas actuales.

Pero finalmente, cuando este mediodía se confirmó que habrá una sesión especial por el tema el jueves, la ex Presidente decidió ir a defenderse directamente allí.

CFK quiere jugar a la ofensiva y no mostrarse quieta ante lo que considera un “temporal complejo” y dice que la investigación de los cuadernos de Oscar Centeno es “una causa más y van…”.

Pero la furia de la ex mandataria está enfocada en el senador Miguel Ángel Pichetto, a quien considera que actúa en tándem con el juez Claudio Bonadio desde el año 2004. “Pichetto lo salvó a Bonadio con lo de la AMIA y desde ese día, juegan de memoria. Nada de lo que haga el juez es desconocido por el senador”, indican desde el Instituto Patria, búnker K de la zona del Congreso donde la ex jefa de Estado monitorea la actividad política de su tropa.

¿Qué pasó en 2004? Bonadio estaba acusado de paralizar la investigación por presuntas irregularidades en la causa judicial sobre el atentado a la AMIA y el Consejo de la Magistratura resolvió que las denuncias contra el juez federal continúen en la Comisión de Disciplina, encargada de sancionar faltas menores. De este modo, no pasó el caso a a Comisión de Acusación, donde se inician los procesos de destitución de los jueces.

La decisión contó con el apoyo de once consejeros, entre los que estaba Miguel Ángel Pichetto, a quien el kirchnerismo señala como el responsable de la movida que obturó la acusación a Bonadio.

Por eso, Cristina Kirchner se mostró doblemente satisfecha con el llamado de un par de senadores miembros del bloque de Pichetto (peronismo federal) quienes le habrían manifestado que no apoyarían el pedido de allanamiento a sus domicilios, solicitado por el duro juez de Comodoro Py.

Además, en el búnker K creen que Pichetto quedará golpeado en su intención de lanzarse como precandidato presidencial del peronismo pues “va a perder con lo del Aborto”, ya que el senador rionegrino fue el impulsor del proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo en la Cámara alta, que cuenta con 37 votos en contra, lo que garantiza a los “celestes” de un rechazo a la iniciativa “verde”. Un detalle: Cristina también firmó a favor de un proyecto por la despenalización. 

En paralelo la ex mandataria, además, alienta a los suyos a seguir la línea del acto de SMATA, del viernes último, cuando se vio y conversó, largamente, con Hugo Moyano. “Ella quedó muy contenta con lo de SMATA, vio que había muchos pibes muy formados en el sindicato de Ricardo Pignanelli. Esa fue una buena acción política”, indicaron desde su entorno.

Esa relación tendrá continuidad, a través del vínculo del mecánico Pignanelli con el canillita Omar Plaini, nexo de Moyano con el kirchnerismo y quienes animarán nuevos encuentros en camino a la construcción de un “frente nacional y popular” encabezado por la ex Presidenta.

Mientras tanto, Cristina evita hablar de la situación procesal tanto de su ex vicepresidente Boudou como la de su ex funcionario Roberto Baratta. El subsecretario de Coordinación del Ministerio de Planificación, detenido en penal de Ezeiza y durmiendo en una celda de dos por dos, era un hombre de habitual consulta de la entonces Presidenta, fundamentalmente en su segundo mandato.

Baratta, quien detentaba mucho poder, iba a la residencia presidencial de Olivos a reunirse con la jefa de Estado sin avisarle a su superior, el titular de Planificación, Julio Miguel De Vido. Eso le generó a Baratta la furia del ministro pues Cristina lo llamaba directamente, pasando por encima suyo. Ese estilo también lo usó con José López, ex secretario de Obras Públicas, como hizo también Néstor Kirchner con el entonces secretario de Transportes, Ricardo Jaime.

En el kirchnerismo, había asuntos que no requerían intermediarios.