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Aborto: las pelucas de pelo corto, lo más llamativo entre quienes apoyan la ley

La consigna era clara, y era verde, al menos, de este lado de la plaza: “Fuimos un millón; seamos dos millones”. Néstor García.

La consigna era clara, y era verde, al menos, de este lado de la plaza: “Fuimos un millón; seamos dos millones”. La histórica sesión en la que el Senado debatiría el proyecto de aborto legal aún no había arrancado y las ojeras de la vigilia frente al Congreso resaltaban más que los pañuelos verdes en el cuello. Pasadas las ocho, aún se veían colchones —ni una sábana—. “No eran para dormir, eran para sentarnos y descansar. Esto no es un camping. Vinimos a concientizar por algo que nos deben a todas”, dice a Clarín Mariel Apolonio. Tiene 23 y es de Caballito. Deja de lado la seriedad con la que contestó sobre un colchón húmedo por la lluvia y bromea con su flequillo. “No es que por este flequillo soy defensora del aborto, aunque no podes tenerlo y no serlo, es porque soy mujer. Y mi cuerpo es mío”. A su alrededor, por la entrada al “lado verde” de Rodriguez Peña, había más de 30 carpas y gazebos, como si se tratase de una kermese. Pero el clima no era festivo. “Nada más les estamos exigiendo a los senadores lo que la sociedad ya definió. No sé qué va a pasar si no aprueban la ley del aborto hoy”, dice Guadalupe Mazda (33). Llegó desde Formosa y para en el departamento de su prima, una militante del MST.

Desde ese partido de izquierda, con la sesión ya empezada, Vilma Ripoll cantaba debajo de una peluca verde. “Dicen que somos putas y asesinas, los fachos que apoyaron a genocidas. Dicen que quieren salvar las dos vidas, los que encubren a curas por pedofilia”, repite. La rodean los bombos y una batucada íntegramente femenina. “Hoy ley de aborto o va a haber quilombo”, avisa otra parte de la letra.

“Prohíben el aborto los curas abusadores”, dice la cordobesa Jésica Gentile, quien tiene el micrófono y pide: “Que los que están vestidos de celeste del otro lado lo escuchen”. Está desde ayer a las cinco de la tarde. “Van 20 horas de agite. Cuando nos enteramos de que querían adelantar la sesión agarramos todo y nos vinimos al Congreso”, narra. Es coordinadora de Juntas y a la Izquierda, del MST, y es la responsable de la idea más vistosa de este lado de la plaza: las pelucas verdes de pelo cortito. Como la que tenía Ripoll. “Algunas estaban cansadas ya y quise darles ánimo. Junté la plata y fui a Once ayer mismo a comprarlas. Hasta regateé. Le dije a la vendedora que esto es por nuestro derecho al aborto. Me las bajó de 130 a 70 pesos. Baratísimas”, cuenta y vuelve al micrófono.

Para la noche, ingenieras del INTI prepararon decenas de clips invisibles para el pelo con luces verdes que repartirán y que brillarán “como luciérnagas”. Verdes. Néstor García.

A las diez de la mañana, ya costaba caminar por la esquina de Rivadavia y Callao. El humo del carbón de los chorizos y el vacío que se venderían entre panes al mediodía hacia enojar a los camarógrafos de la CNN, que debían cambiar de ángulo. Otros medios internacionales decidieron registrar imágenes desde la cafetería Monday, que da directo al Congreso.

Para la noche, ingenieras del INTI prepararon decenas de clips invisibles para el pelo con luces verdes que repartirán y que brillarán “como luciérnagas”. Verdes.