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Aborto: escrache en la Casa Argentina en París

“La casa es de lo residentes”. Ocupación de la Casa Argentina en Paris.

París (corresponsal).- El debate del aborto se mezcló con el conflicto de la Casa Argentina en París, que no renovó el alojamiento a siete estudiantes de posgrado como residentes por no cumplir con los “niveles de excelencia”, según el Ministerio de Educación, y por “persecución política” porque apoyan el “pañuelazo”, según los afectados.

Un grupo de cien personas llegó el jueves a la noche a la vereda del boulevard Jourdan, donde se encuentra la Casa Argentina.Comenzó a escuchar el debate en vivo desde una computadora y escrachó al director de la Casa, Juan Corvalán Spina, cuando salía con su mujer para una caminata. Luego dejaron colgados dibujos acusándolo de censura.

“Yo había terminado mi trabajo de oficina y mi mujer me invitó a dar una caminata. Cuando estábamos por salir escuchamos como una radio muy fuerte. Pensé que era alguno de los residentes escuchando el debate por la computadora”, explicó Juan Corvalán Spina a Clarín, tras el escrache.

“Abrí la puerta de la salida privada del director. Salí por allí y me encontré con unas 100 personas. Me empezaron a gritar.Yo tenía una remera verde y un residente me empezó a acusar de provocación. Me insultaron con palabrotas. Nosotros seguimos caminando. Estaba viendo todo la directora de la Casa de Canadá, que nos llamó para preguntarnos si estábamos bien. Obviamente no entendía lo que pasaba. Cenamos y volví con estos mensajes colgados en el jardín de la Casa. No sé bien cómo interpretarlos. No sé si yo los censuro a ellos o ellos quieren callarme a mí. No tengo idea. A esos se suman los mensajes de texto amenazantes que me envían, donde dicen: ‘Juan, te vas con nosotros. Renuncia’“, continuó contando Corvalán Spina, que es un ex residente de la casa cuando hizo sus estudios en París antes de partir a la universidad de Harvard.

El incidente no duró demasiado. Los guardias de la Ciudad Universitaria salieron a la calle y solo quedaban 30 personas. En la marcha mayoritariamente eran simpatizantes y ex residentes en la casa.

La marcha y el escrache fue simultáneo con el conflicto que estalló en la Casa Argentina, construida en 1928 en la Ciudad Universitaria parisina el sábado pasado entre siete residentes y las autoridades del Ministerio de Educación, a quien pertenece la Casa Argentina donada por la familia Bemberg. El Ministerio y Corvalán decidieron no otorgar más lugar a siete estudiantes, que como cada año debían reaplicar para seguir siendo residentes. Dos de ellos pedían poder quedarse hasta octubre y uno es un alemán, que ya no era residente en la Casa de Alemania. En su reemplazo, llegarán 89 “primo arrivantes”, que comenzarán sus estudios en septiembre en París y los terminarán el 31 de julio.

La Casa Argentina en París fue tomada como consecuencia por este pequeño grupo de estudiantes, en abierto conflicto con su director, sus autoridades del Ministerio de Educación argentino y su criterio de selección para alojarlos. Se consideran víctimas de una “persecución ideológica” por haber participado en la marcha pro aborto en la vereda de la Casa semanas atrás. Una marcha en la que justamente participó Corbalán Espina, el director a quien cuestionan, y que apoya la ley que acaba de ser rechazada por el Senado y que había sido aprobada por la Cámara de Diputados. Fueron apoyados por ex residentes y simpatizantes en la ocupación.

El pañuelazo a favor del aborto en la Casa Argentina en París. A la izquierda, de traje y corbata verde, su director.

Se instalaron en el salón de residentes y acusaron a Corvalán Espina, el director y al ministerio de educación de la “persecución política e inminente expulsión de investigadores, estudiantes y artistas argentinos, entre los que se encuentran la casi totalidad de los miembros del Comité de Residentes”.

Exigían a las autoridades argentinas, que seleccionan a los estudiantes que pueden vivir allí entre 1, 2 o 3 años pero deben aplicar por su puesto anualmente, “aclaraciones sobre el proceso de evaluación, los miembros del jurado que lo deciden, la cantidad de solicitudes y la orden de mérito” que decidió su desalojo. También reclamaban por “el injustificado despido de la ex administradora Julia Bernardi”, hoy en el tribunal de empleo en juicio contra la Casa, y la inmediata renuncia de Corvalán Espina. Lo acusaban de haber amenazado expulsar a los residentes que organizaron y manifestaron en la puerta de la Ciudad Universitaria, “manifiestas irregularidades” por parte de la dirección en el proceso de selección del Comité para el año 2017-2018 , entre otros cargos.

El Ministerio de Educación considera que los excluidos no reúnen las condiciones académicas “ de excelencia” para estar en el lugar, al ser un organismo subsidiado por el estado y pagado por los contribuyentes.

El director Corvalán Espina rechazó las acusaciones de persecución política a los estudiantes y explicó los procedimientos y criterios de selección aplicados.

“Todo este ‘imbroglio’ que se está haciendo en querer mezclar esta situación con una supuesta persecución política por el tema aborto es para justificar faltas de rendimiento académico. Yo me he sacado la foto del pañuelazo con ellos porque estoy a favor del aborto. Lo único que se les pidió desde la Casa -y como lo exige el reglamento de la Ciudad Universitaria- es que no se puede hacer adentro política de ningún tipo. Esta completamente prohibido. Por eso se les pidió que lo hicieran afuera. Como les molestó, hicieron esto. No hay ninguna persecución política: ni por el aborto ni porque son kirchneristas” dijo Corvalán Spina a Clarín.

La policía francesa fue convocada por Corvalán y las autoridades de la Ciudad Universitaria y los estudiantes que no eran residentes invitados a partir.

Los estudiantes informaron que “convocaron a miembros de Amnistía Internacional, Hijos Paris y la ACAF, que solicitaron una entrevista con el director, pero se negó a recibirlos o dar cualquier explicación”, según su comunicado.

“Los residentes denuncian con preocupación esta escalada en la persecución política y la violencia ejercida por parte de las autoridades de la casa. A su vez siguen demandando la revisión de los resultados de la convocatoria 201872019, la reincorporación de Julia Bernardo,( la ex administradora despedida), y la renuncia del actual director, Juan Manuel Corvalán Spina”.