Un chico de 12 años defendió a su abuelo con un palo durante un robo

La imagen, los gritos, los ruidos, las detonaciones, la escena, la locura… Todo recuerda lo peor de aquella noche de noviembre de 2017, cuando ladrones asaltaron a la familia de Abril Bogado y antes de huir mataron a la nena de 12 años. Otra vez, ocurrió en Ringuelet, La Plata. Y quedó todo filmado, como el crimen de Abril.

Porque el destino no lo quiso, nada más, no hubo otra víctima fatal esta vez. Osvaldo, Mauricia o Agustín, el nieto de ambos, el ahora héroe de la familia, que con solo 12 años salió a defender a los abuelos con un palo, mientras eran atacados por tres ladrones que finalmente les robaron el auto. Minutos de drama, minutos de inseguridad.

“No medí las consecuencias, quería que se fueran. Los vi por la ventana y salí. Osvaldo iba a guardar el auto, lo compramos hace dos semanas. Y aparecen estos tres ladrones. Después salió mi nieto, con un palo”, contó esta mañana Mauricia, más tranquila aunque aún indignada por la inseguridad que domina esa zona de La Plata.

Osvaldo, a su lado, asentía en todos los detalles. “Le dije después a mi nieto que el auto tiene seguro, que no se puede arriesgar así, pero él me dijo ‘abuelo, te estaban pegando’ y por eso salió con el palo. Es un chico muy seguro de sí mismo”, dijo en la puerta de su casa, en la escena del robo, en 518 entre 5 bis y 7, a seis cuadras de donde fue asesinada Abril.

Agustín tiene 12 años, los mismos que tenía Abril. Va a sexto grado y este martes, durante el acto por el 9 de julio, llevará la bandera. “Es abanderado, estamos orgullosos de la educación que le damos”, agregó Mauricia, jubilada, como su marido, ambos de 67 años de edad.

El video es una prueba clave de lo ocurrido. Osvaldo sale de su casa y va hacia su auto a paso lento. Se ve y se escucha que desconecta la alarma de su Citroën Xsara Picasso, que compró hace dos semanas. Tras limpiar su garaje, ahora sí tenía lugar para guardarlo.

Tres jóvenes se le acercan y aceleran el paso. Lo empujan contra el vehículo. Mauricia sale de su casa y comienza a gritar. Se escucha una detonación, luego otra. Pasa un auto, después otro. La zona está iluminada.

De repente, cuando nada hace pensar que los ladrones desistan de su actitud, Agustín corre hacia ellos con un palo en una de sus manos. Su abuela grita que no lo toquen, que no le hagan nada.

Uno de los delincuentes sube y se pone al volante del auto. Arranca, acelera y sale. Los otros dos corren, se subirán más adelante. Finalmente, el auto apareció, a unas cuadras de allí. Otro vecino denunció que se fueron en su auto.

“Estaban en un raid delictivo, todas las noches escuchamos alarmas o tiros. Cuando volví de la comisaría, eran como las dos de la mañana, pensaba en esos policías, no tenían nada, estaban con una estufita…”, concluyó Osvaldo.

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