Pity Álvarez compartirá pabellón con Giselle Rímolo y el “tirador de Belgrano”

La falsa médica Giselle Rimolo (Foto: Andres D’Elia)

Cristian “Pity” Álvarez, el músico detenido acusado del asesinato de un joven en el barrio Samoré de Villa Lugano, se negó este viernes a declarar, pese a que horas antes había confesado el crimen ante los medios. “Era él o yo”, dijo en ese momento.

El ex líder de Viejas Locas e Intoxicados fue trasladado poco después del mediodía de la comisaría 52° hasta la Unidad 28° de los Tribunales de Talcahuano al 600, donde lo esperaba el juez Martín Yadarola.

Luego, tras optar por el silencio ante el magistrado, fue llevado al penal de Ezeiza, donde quedó alojado en un pabellón psiquiátrico en el marco del Programa Integral de Salud Mental Argentino (PRISMA).

Allí, tendrá como compañeros a la falsa médica Giselle Rímolo, Martín Ríos, más conocido como “el tirador de Belgrano”, y Susana Freydoz, quien en 2012 asesinó a su esposo, el gobernador de Río Negro Carlos Soria. Por ese pabellón también pasaron el ex secretario de Obras Públicas, José López, el ex abogado de Lázaro Báez, Jorge Chueco, y el ex líder de Callejeros, Patricio Fontanet.

Las historias de los nuevos “compañeros” de Pity Álvarez.

A fines de los 90, Giselle Rímolo recorría los programas de televisión promocionando su método para bajar de peso. Así, captó a cientos de clientes, incluyendo varias personalidades como Susana Giménez, María Julia Alzogaray, Paulo Vilouta y Daniel Pasarrella.

Su ocaso comenzó en 2001, con la muerte de una mujer, Lilian Díaz, y una investigación de Telenoche en su clínica de Belgrano R llamada “CIDENE”, dedicada a tratamientos nutricionales.

En 2012, el Tribunal Oral en lo Criminal Siete (TOC 7) la condenó a Rímolo por los delitos de “estafa, hurto, tráfico de mercaderías peligrosas para la salud, ejercicio de la medicina con promesa de curación, defraudación en la calidad de las cosas, defraudación por contrato simulado y falsificación documento privado”.

La ex pareja del locutor Silvio Soldán cumplió la sentencia en tramos. En noviembre pasado, luego de que la Corte Suprema rechazara un recurso de queja, fue detenida y alojada en una clínica privada por problemas psiquiátricos.

Solo un mes después, la jueza nacional de Ejecución Penal, María Jimena Monsalve, resolvió no hacer lugar al pedido de prisión domiciliaria solicitada por su defensa y dispuso que sea alojada en el pabellón psiquiátrico de la cárcel de Ezeiza.

Martín Ríos, conocido como “El tirador serial de Belgrano” (Archivo)

En julio de 2006, sin ningún motivo, Martín Ríos extrajo una pistola Bersa .380 y abrió fuego a mansalva en el cruce de avenida Cabildo y José Hernández, pleno barrio porteño de Belgrano. En su ataque de locura, asesinó de tres disparos a Alfredo Marcenac, de 18 años, e hirió a otras seis personas.

Ríos, que desde entonces es conocido como “el tirador de Belgrano”, fue detenido varios días después en Olivos, a unas 30 cuadras de la quinta presidencial. Cuando en una actitud sospechosa un policía trató de identificarlo, se orinó encima.

En un primer juicio en 2009, el TOC 12 porteño lo declaró inimputable por ser psicótico y esquizofrénico. Un año más tarde, en 2010, la Cámara Nacional de Casación Penal anuló parcialmente ese fallo y ordenó que se realizara un nuevo debate para tratar solo la cuestión de la imputabilidad.

En julio de 2014, Ríos fue declarado nuevamente inimputable, en un fallo confirmado por la Cámara Federal de Casación Penal, que ordenó además que siga en el módulo psiquiátrico del Hospital Penitenciario Central del complejo de Ezeiza.

Freydoz creía que su esposo lo engañaba y tenía hijos extramatrimoniales.

En la madrugada del 1ro de enero de 2012, la conmoción invadió Río Negro. Solo 21 días después de haber asumido, el gobernador Carlos Soria había sido asesinado de un disparo en el rostro. La responsable del crimen estaba muy cerca: su esposa Susana Freydoz.

El 20 de noviembre de ese mismo año, se la condenó a 18 años de prisión por homicidio agravado por el vínculo con el agravante de un uso de un arma de fuego.

Llevaban 35 años de pareja y tenían 4 hijos en común. En los últimos años, los celos enfermizos de Freydoz pudrieron la relación. Solía interrumpir reuniones con funcionarios: “¿Con quién estás? No te creo, pasámelo”, decía.

La primera dama provincial creía que su esposo tenía hijos extramatrimoniales. Además, versiones lo ubican muy cerca sentimentalmente de una joven de 36 años llamada Paula. Según cuentan sus amigos, recorría tarotistas y brujos para evitar que su marido se fuera.

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