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Otro ajuste brutal de Los Monos, la banda condenada que sigue sembrando el terror

Asesinan de cinco tiros a un testigo en el juicio a Los Monos. Foto: JUAN JOSE GARCIA

Después de los atentados registrados en la madrugada del sábado en la saga de casos atribuidos a Los Monos, un testigo del último juicio a la banda fue asesinado anoche en la zona oeste de la ciudad. La víctima, de 37 años, tenía múltiples antecedentes y recibió al menos cinco disparos.

El hecho fue confirmado a primera hora por el Ministerio Público de la Acusación (MPA), pasada la primera jornada del fortísimo operativo de seguridad que montó la Policía con colaboración de Gendarmería Nacional en el Centro de Justicia Penal, uno de los sitios apuntados en los ataques de la víspera.

Inicialmente los investigadores no informaron sobre una posible relación entre los tres episodios, aunque se constató que el hombre había sido una de las más de 200 personas citadas entre noviembre y abril a declarar en el edificio de Mitre y Rueda.

De acuerdo a los datos preliminares, Diego Germán Romero fue hallado sin vida alrededor de las 23 en Barra al 2300. Su cuerpo presentaba múltiples heridas en el tórax y en la escena del crimen recolectaron siete vainas de proyectiles calibre 9 milímetros, aunque los presuntos agresores no habían sido identificados.

El homicidio trascendió a partir del llamado de su madre al 911, quien lo había encontrado tendido en la calle después del ataque. Según fuentes consultadas por el Ministerio de Seguridad de Santa Fe, los asesinos huyeron en moto después de abrir fuego.

Resistencia a la autoridad, amenazas y daño calificado, portación ilegal de arma de guerra y tenencia indebida de uso de arma civil son algunos de los antecedentes que acumuló entre 2013 y 2016 el destinatario de los proyectiles.

Los capos de Los Monos, durante el juicio.
Foto: JUAN JOSE GARCIA

Cinco años antes había salido de la Unidad Penitenciaria 3 bajo libertad condicional por robo calificado, aunque su nombre quedaría asociado más tarde a Los Monos por ser una de las personas que modificó su declaración original durante las audiencias orales y públicas.

Romero estaba entre los más de 200 testigos citados por Fiscalía y las defensas para el juicio que concluyó con 19 condenas y penas de hasta 37 años para los principales miembros de la familia Cantero. En febrero fue llevado a Rosario por la fuerza pública desde Chaco, ya que no se había presentado en diciembre, y lo más llamativo fue que negó el testimonio que le atribuyeron los investigadores cuatro años antes.

El Centro de Justicia Penal, en Rosario, fue atacado a balazos. Foto: JUAN JOSE GARCIA

A la hora de explicar su ausencia, alegó que no tenía nada que aportar a la causa, aunque en el expediente figuraba como quien acusó a los líderes de la banda de ordenar un ataque contra él por haberse negado a trabajar en uno de sus kioscos de droga.

Sin embargo, en su última declaración explicó que todo fue “armado” por el juez Juan Carlos Vienna y otros funcionarios vinculados a la pesquisa y que, en realidad, le habían disparado en el pie izquierdo cuando fue a comprar droga.

El crimen elevó a 117 la cantidad de víctimas mortales en el departamento Rosario. Si bien hubo una caída considerable durante los últimos tres meses en la comparación con los registros de 2017, la cifra es un 16% mayor al total acumulado en el mismo período del año pasado.

Mientras un millar de agentes federales trabajan en las calles de la ciudad, el problema de la alta tasa de homicidios quedó relegado ante la falta de respuestas del Estado para esclarecer una saga de diez ataques intimidatorios dirigidos a la Justicia y las fuerzas provinciales.

En poco más de dos meses, los agresores apuntaron contra diferentes propiedades antiguamente ocupadas por jueces y policías que participaron en el proceso que puso a Los Monos tras las rejas. Aunque se repite el modus operandi y los episodios se acumulan desde fines de mayo, los investigadores no tienen a ninguna persona imputada por la autoría material de los ataques.