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Con infiltrados y cámaras ocultas, buscan atrapar a policías corruptos

Una persona atraviesa la zona de embarque con una mochila. La apoya en la cinta y sigue caminando sin problema. Adentro lleva fajos con 200 mil dólares, pero nadie se da cuenta.

La escena parece una de las tantas que se repiten a diario, pero es parte de un sistema de control que busca detectar “irregularidades” de policías de la Federal, gendarmes, prefectos y agentes de Seguridad Aeroportuaria. Su protagonista lleva encima una cámara oculta para registrar cada paso.

El programa empezó hace dos meses en puntos “aleatorios” y con señuelos diversos para que no puedan ser detectados ni anticipados por los agentes. 

Las autoridades del Ministerio de Seguridad difundieron este martes algunos de esos operativos. Uno de ellos comenzó con un llamado anónimo en el que denunciaban un bolso sospechoso que -advertían- podría tener droga.

Los encargados del sistema de control escondieron las cámaras en una cubierta y en un auto, estacionado a algunos metros. “En el simulacro, los policías llamaron a la división de perros que notó que lo que había en el bolso no era droga. Pero pusimos algo que simulaba serlo y dieron intervención a un juzgado, citaron testigos, todo lo que corresponde”, explicaron en el área de seguridad.

“Hay operativos que salen bien, otros que tienen algún tipo de irregularidad. Todavía no encontramos casos de corrupción, pero sí errores de procedimiento. La idea no es sancionarlos – excepto que haya cosas que tengan que ser denunciadas penalmente- sino recapacitar a los efectivos para ajustar lo que haya que ajustar”, explicó Damián Arabia, a cargo de la Dirección de Prevención de la Corrupción y Ejecución de Pruebas de Integridad del del Ministerio de Seguridad. 

Estos procedimientos -explican- se suman a las declaraciones juradas anuales que tienen que presentar todos los integrantes de las fuerzas federales, y a los “exámenes toxicológicos” y “ambientales” que pretenden alertar sobre posibles actividades delictivas o hechos de corrupción. 

En el material difundido acerca de uno de los operativos de control a Gendarmería, se puede ver a los agentes parando testigos para poder abrir un bolso. Adentro también había “un polvo blanco” que simulaba ser droga y dinero. Según informaron desde el Ministerio, los gendarmes cumplieron con lo reglamentario. 

El último de los casos difundidos apuntó al trabajo de Prefectura. Se realizó un simulacro de una de las escenas más típicas: “Pusimos a un agente a esperar a alguien en un paso fronterizo en un lugar por el que sólo se cruza en un bote que pasa dos veces por semana. Hay dos agentes de prefectura para controlar ese punto”, aclararon en el ministerio.

En las imágenes se ve a un hombre esperando en un lugar, a un agente hablando por un celular y a otro parado. Al hombre elegido para simular la acción le entregaron una mochila con dinero y sustancias similares a la cocaína, pero logró subirse al bote y salir del país sin ningún tipo de registro ni inspección. 

“En ese caso se ve que hay un error operativo y que falla el protocolo. Esos agentes se recapacitan y nos sirve a nosotros para evitar acostumbramientos y que haya un mejor trabajo en la zona. Se nos puede ir un prófugo por ahí, por ejemplo. Son nueve personas a las que se le podría pedir DNI o revisar el bolso”, indicó la ministra Patricia Bullrich en la difusión del programa.

Y adelantó: “La idea es ir buscando cuestiones innovadoras y no repetirnos para que no pierda eficacia. Pero que los agentes de las fuerzas estén atentos y no sepan si lo que están haciendo es un operativo real o un simulacro. Se van a repetir y pueden ser de cualquier modalidad. Cuando esté instalado vamos a apuntar a otras cosas, no sólo a la corrupción. También compramos 200 cámaras para equipar los patrulleros y móviles con la idea de que todos tengan un control filmado de los operativos”.