Cómo fue la increíble fuga de “El Gordo” Valor de la cárcel de Devoto

Luis “El Gordo” Valor protagonizó una de las fugas más espectaculares que se recuerde de una cárcel argentina.

Luis “El Gordo” Valor protagonizó, junto con otros cuatro presos, una de las fugas más épicas que se recuerde. Hasta ese momento no se tenía registro de un escándalo semejante.

Todo ocurrió durante el mediodía del viernes 16 de septiembre de 1994, en la cárcel de Villa Devoto. De repente, quienes en ese momento pasaban por la calle Bermúdez vieron bajar deslizándose a través de sábanas anudadas a cuatro personas vestidas como médicos y a una con el uniforme de guardiacárcel.

La escena bien podría haber formado parte de una película de acción: mientras descendían los ocho metros del paredón, los presos se sujetaban con una mano a la improvisada soga y con la otra se tiroteaban con los agentes penitenciarios.

Para concretar el plan, Valor y sus cómplices –Hugo “La Garza” Sosa, Emilio Nielsen, Dante Paulillo y Julio Pacheco– se reunieron en el patio y lograron llegar hasta la enfermería de la cárcel de donde sacaron los guardapolvos y un estetoscopio que usaron para engañar al resto los vigiladores. El único que no se vistió de médico fue Valor, que en su lugar usó el uniforme que le robó a un agente penitenciario.

Desde la enfermería continuaron, armados con pistolas 9 milímetros, el recorrido por el resto del penal reduciendo y encerrando a los agentes que se encontraban en su camino. “¡Vengo para irme!”, iba gritando “La Garza” Sosa. En total fueron 20 los empleados de distintas oficinas y una de las garitas del paredón exterior que terminaron “presos” de los fugitivos. Testigos de aquella secuencia contaron que “El Gordo” Valor disparó varias veces al aire y que incluso intentó asesinar a uno de los guardias.

Cuando llegaron a la garita de vigilancia que daba al muro de Bermúdez, los presos descolgaron la soga que habían armado con sábanas anudadas.Los primeros cuatro lograron bajar con éxito, a los tiros. Al quinto se le cortó la soga, cayó de cuclillas y se dobló el tobillo. Igual pudo seguir junto a sus compañeros. Desde la cárcel, los guardias les tiraban a los fugitivos, que intentaron abrir un Peugeot 504 que estaba estacionado en Bermúdez y Melincué. Se arrepintieron después que desde la prisión, los agentes penitenciarios le reventaran la luneta a balazos.

Después continuaron hasta el pasaje Laureles Argentinos donde los esperaban un Ford Escort y un Peugeot 505. Una vez en los autos, los reclusos cruzaron la General Paz y en Tres de Febrero se tirotearon con un patrullero de la Bonaerense que los intentó detener pero les perdió el rastro.

A las 72 horas, Valor fue visto durante un intento de asalto en Moreno, en el que murieron dos ladrones y un sargento de la Policía Bonaerense. Desde entonces y durante 244 días, fue el prófugo más buscado del país. Cien policías participaron de decenas de allanamientos, desgrabaron innumerables escuchas telefónicas y vigilaron una y otra vez los lugares que podían servirle de refugio.

Finalmente lo detuvieron el 18 de mayo de 1995. Se había afeitado la cabeza y pesaba varios kilos menos. Tres años después, él y sus cuatro cómplices fueron condenados a siete años de cárcel por los delitos de evasión, robo agravado por el uso de armas y lesiones. Todavía le faltaba recibir otras dos condenas, una de ellas a 20 años de prisión.