Una guerra de jueces por la liberación de Lula da Silva hunde a Brasil en la confusión

La orden de liberación emitida por el juez Rogério Favreto.

Una guerra de decisiones judiciales deja al ex presidente Lula da Silva literalmente en el limbo. Ocurre que luego de la resolución de Rogerio Favreto, juez del Tribunal de Porto Alegre (TRF4) de liberar de inmediato al dirigente del PT, otro magistrado de esa misma cámara, que juzga en segunda instancia, resolvió suspender la decisión de Favreto. Pero este insistió con su medida. Tal es el desconcierto, que el Presidente del Tribunal Regional Federal, Thompson Flores, decidió que Lula debe seguir preso. Tal vez, esta no sea la última movida judicial.  

Se trata de Joao Pedro Gebran Neto, amigo de Sergio Moro de Curitiba, quién ordenó a la policía federal mantener al ex mandatario en prisión. La palabra ahora la tiene la Corte Suprema.  Esa “guerra” es uno de los mayores escándalos judiciales de los últimos tiempos. Favreto, quien estaba de turno en el TRF4 hizo lugar al pedido de habeas corpus para liberar a Lula presentado el viernes por tres diputados federales. De inmediato, Moro –que es juez de primera instancia—intentó rebelarse contra la medida. Pero la posta fue tomada entonces por Gebran Neto, quien optó por suspender la orden de Favreto.

Según Gebran su decisión apostó a “evitar un tumulto mayor para la tramitación del habeas corpus”.

Frente a esa situación, la Policía Federal sostuvo que podrá recurrir a la Abogacía General de la Unión –que depende del gobierno de Michel Temer—para tomar una decisión. Quien debe resolver el caso es la Corte Suprema. Pero como se encuentra en receso, la resolución quedará en manos de la presidenta de la Corte Cármen Lúcia Antunes.

​Empecinado en tener a Lula detenido en la Superintendencia de la Policía Federal paranaense, la postura de Moro representaba ni más ni menos que una rebelión judicial y obligaría a intervenir de inmediato a la Corte Suprema. Favreto, sin embargo, se adelantó: al saber de la insurgencia de Moro, ordenó, por medio de otra sentencia, que la libertad del ex mandatario ocurriera sin falta este domingo.

Ocurre que el juez curitibano actúa en la primera instancia, mientras que el TRF4 es de segunda instancia. Fue precisamente el tribunal que condenó a Lula por segunda vez. Lo que hizo Favreto fue acatar un pedido de habeas corpus que habían presentado el viernes los diputados Wadih Damous, Paulo Pimenta y Paulo Texeira, quienes reclamaron la inmediata libertad del ex mandatario.

En su decisión, aceptó que no hay fundamento jurídico para mantener a Lula encerrado. En este momento, los parlamentarios que hicieron el pedido se encuentran en Curitiba, frente a la Superintendencia de la Policía Federal, donde intentan que se haga efectiva ya la libertad.

“Cúmplase con régimen de URGENCIA en esta fecha mediante la presentación de la Orden de Excarcelación o de esta orden a cualquier autoridad policial presente en la sede de prisiones de la Superintendencia de la Policía Federal en Curitiba, donde se encuentra recluido el sujeto”, ha apuntado Favreto en su auto, que puede consultarse completo en https://twitter.com/LemusteleSUR/status/1015981334425202693.

El tribunal federal concede así el habeas corpus a Lula tras reconocer la sentencia condenatoria en segunda instancia, aunque condiciona el cumplimiento de la pena a una fundamentación que justifique la necesidad de la entrada en prisión.

Además, justifica que la orden de prisión le impide ejercer sus derechos como precandidato a la Presidencia y generaría una falta de isonomía (igualdad) ante la ley.

Biografía del expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, luego que una corte de apelaciones ordenara su liberación. AFP

“La ilegal e inconstitucional ejecución cautelar de la pena impuesta al ex presidente Lula no es compatible con sus derechos políticos”, ha argumentado el juez, que defiende su derecho a “participar en el debate electoral”.

Lula ha sido condenado por el juez federal Sergio Moro y por un tribunal regional (segunda instancia) a doce años de cárcel por los delitos de corrupción pasiva y blanqueo de capitales por aceptar un tríplex de lujo en San Pablo como pago de la constructora OAS por sus favores políticos. 

Luiz Inácio Lula da Silva a su llegada para un servicio religioso antes de ingresar a prisión, en abril de este año. EFE

El ex dirigente sindical ha agotado prácticamente la segunda instancia y solo le queda acudir a los altos tribunales (el Supremo y el Constitucional) para revertir la condena. Una vez firme, la sentencia impedirá que pueda competir en las elecciones presidenciales del 7 y 28 de octubre.

Hasta entonces, Lula podrá intentar inscribirse y, en caso de que no se lo permitan, podrá acudir al Tribunal Electoral para que decida. Si consiguiera el estatus de candidato, el proceso judicial seguiría su curso. Y, si finalmente la Justicia da la razón a Moro, los votos que haya recibido serán anulados.

Lula livre já! https://t.co/uYQbEDioaI

Inmediatamente conocida esta información, el juez Sergio Moro se negó a cumplir la decisión de Rogério Favreto. Fue justamente Moro quién envió a prisión a Lula da Silva.

El juez federal Sergio Moro. Blomberg

Según Moro, Favreto no tendría competencia para tomar esa decisión de forma monocrática, yendo de acuerdo a órdenes previas del Tribunal Regional Federal de la 4ª Región y del plenario del Supremo Tribunal Federal.

El juez consultará al relator natural del caso, João Pedro Gebran Neto, antes de enviar el permiso de liberación del ex presidente.

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