Tras su primera reunión con Pedro Sánchez, el presidente catalán sostuvo que no “renuncia a ninguna vía para llegar a la independencia”

El presidente del gobierno Pedro Sánchez y el president de la Generalitat Quim Torra, se saludan antes de la reunión que ambos mantuvieron en el Palacio de La Moncloa en Madrid. / EFE

El jefe del gobierno español Pedro Sánchez recibió este lunes al presidente catalán Quim Torra, en una primera reunión para intentar recomponer las relaciones entre Madrid y esta región del país, que se vieron dinamitadas por el intento de secesión de 2017.

El encuentro, el primero en más de dos años entre un jefe de gobierno de España y un presidente regional catalán, sucedió en el Palacio de la Moncloa y arrancó con un apretón de manos entre los dos dirigentes.

Tras abandonar el Palacio de la Moncloa, Torra se acordó de señalar que no renunciaba a “ninguna vía para llegar hasta la independencia” de Cataluña. Por su parte, el gobierno de Sánchez repitió su rechazo a un referéndum de autodeterminación en Cataluña: “Sobre esto hay muy poco que hablar”, dijo su vicepresidenta Carmen Calvo, subrayando que el derecho a la autodeterminación “no existe” en la Constitución española.

El líder independentista catalán ya había adelantado que pondría sobre la mesa la celebración de un referéndum de autodeterminación en Cataluña, algo a lo que Sánchez se ha opuesto de manera activa.

En lo que respecta a la independencia de Cataluña, la posición de Sánchez no varía en absoluto con la de Rajoy.

“Hacia Madrid a explicar a Pedro Sánchez la gravísima situación que el Estado español ha creado en Cataluña. Y con voluntad de escuchar la solución que propone”, había tuiteado por la mañana Torra cuando tomaba el tren hacia la capital.

Designado como sucesor por Carles Puigdemont, Torra difícilmente podía prever este escenario al ser investido a mediados de mayo, cuando Sánchez, todavía en la oposición, lo acusaba de xenófobo y supremacista por unos artículos antiguos muy agresivos contra los españoles.

El presidente de la Generalitat Quim Torra, a su llegada al Centro Cultural Blanquerna, en Madrid, desde donde ofrecerá una rueda de prensa tras la reunión mantenida hoy con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en Moncloa. / EFE

El tono cambió cuando el líder socialista desbancó al conservador Mariano Rajoy con una moción de censura en el Congreso, respaldada por los partidos independentistas catalanes, y accedió al poder con la promesa de normalizar las relaciones con esta rica región nororiental con 7,5 millones de habitantes.

Como primer gesto, la semana anterior trasladó a cárceles catalanas a seis líderes independentistas que se han pasado meses en prisión preventiva en los alrededores de Madrid, imputados por el grave delito de rebelión por su papel durante el intento de secesión.

Pero permitir un referéndum nunca estuvo en su agenda: “La independencia de un territorio no está prevista en la Constitución. Y ningún gobierno constitucional de España la contempla”, señaló el domingo la vicepresidenta del gobierno Carmen Calvo al diario El Mundo.

En este sentido, la posición de Sánchez no varía en absoluto con la de Rajoy, a quien respaldó al intervenir la autonomía de esta región después de que los diputados independentistas del Parlamento catalán proclamaran infructuosamente una república el 27 de octubre.

“La independencia de un territorio no está prevista en la Constitución. Y ningún gobierno constitucional de España la contempla”.

Esa medida, acompañada por el cese del gobierno regional de Carles Puigdemont y la disolución del parlamento, puso fin a semanas de alta tensión en Cataluña, especialmente tras el referéndum ilegal organizado el 1 de octubre y fuertemente reprimido por la policía.

La justicia imputó por rebelión a numerosos dirigentes independentistas, algunos en prisión preventiva o en el extranjero pendientes de una posible extradición, como es el caso de Puigdemont, actualmente en Alemania.

Aunque su intento de secesión unilateral fracasó, el independentismo se mantiene fuerte: ha recuperado el poder, controla el parlamento regional con mayoría absoluta y cuenta con una base electoral en torno a los dos millones de votantes en una región dividida sobre la cuestión.

La ministra encargada del dosier catalán, Meritxell Batet, evocó a principios de junio una posible reforma de la Constitución para avanzar hacia un Estado federal pero, con sólo 84 diputados (el PSOE) sobre 350 en el Congreso, su margen de maniobra es muy limitado.

El Primer Ministro español Pedro Sánchez sale del Palacio de la Moncloa, luego de su reunión con Joaquim Torra. / Bloomberg

“No hay mayoría en España para hacer una revisión de la Constitución. La derecha tiene la posibilidad de bloquearla”, señaló Fernando Vallespín, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de Madrid.

Tampoco dentro del independentismo existe consenso sobre qué camino tomar, con los más radicales presionando para retomar la vía unilateral hacia la secesión interrumpida con la destitución del antiguo gobierno.

El jueves, la izquierda radical empujó al resto de partidos separatistas a aprobar una moción en el Parlamento catalán reafirmando su voluntad de conseguir una república, que será impugnada por Madrid ante el Tribunal Constitucional.

Consciente de que el problema no tiene fácil solución, Torra ofreció ya a Sánchez un segundo encuentro en septiembre, esta vez en Barcelona.

Fuente: AFP