Tras su devastadora entrevista al “Sun”, Donald Trump intenta entibiar la relación con Theresa May

May y Trump en Chequers./ Reuters

Sin duda, el más incómodo de los encuentros. Menos de doce horas después de su humillante entrevista al diario The Sun contra Theresa May y su modelo de Brexit, el presidente Donald Trump se encontró con ella el viernes para iniciar el trabajo bilateral y sus conversaciones sobre comercio con la primera ministra en Gran Bretaña. El gran interrogante es cuáles fueron sus primeras palabras en la menos diplomática y más desafortunada visita de un presidente norteamericano a su mejor aliado transatlántico.

Pero el efecto inmediato ya se se siente: transversalmente hay una ola de simpatía y solidaridad de políticos, legisladores y la opinión pública por la primera ministra institucionalmente ante tal salvaje ataque de un jefe de Estado extranjero .

Después de presenciar un ejercicio conjunto antiterrorista de las fuerzas especiales en la academia de Sandhurst en secreto, Trump llegó en helicóptero a Chequers, la histórica casa de campo de los primeros ministros británicos. Una decisión adoptada por el gobierno de Theresa May para evitar que sea afectado por las masivas protestas que se han iniciado en Londres y el resto del país contra su presencia y sus políticas. Su flota de helicópteros es su mejor protección para evitar las reacciones de rechazo que sus políticas sobre la inmigración, los derechos humanos y el nuevo paradigma global generan.

En una espectacular entrevista con el tabloide The Sun, Trump dijo que no habría un acuerdo comercial con Estados Unidos y Gran Bretaña porque Theresa May había ignorado sus consejos de negociación y optado por una versión de “soft Brexit”, que va a “matar” al acuerdo con Estados Unidos.”Yo le dije a May como hacer Brexit pero ella no me escuchó”, dijo.

En el briefing de la mañana del viernes, Downing St informó que la entrevista al Sun fue otorgada antes de que Theresa May publicara el ”libro blanco” del Brexit el jueves con sus líneas de negociación con Europa. Pero el daño ya está hecho. A lo largo del día , “un ejercicio de limitación de daños” del lado británico y el americano va a tratar de reencaminar lo que se ha convertido en un escándalo de dramáticas proporciones políticas.

El ejercicio militar fue un acto secreto porque participaban las fuerzas especiales. La primera aparición pública de Trump fue en Chequers, a donde lo esperaba una tensa Theresa May vestida con un tailleur colorado y los signos de una mala noche en la cara.

Theresa May recibió a Trump en Chequers./ AFP

Trump comenzó a rebobinar su discurso en Chequers. Frente a las cámaras y los fotógrafos, dijo que “la relación es muy, muy fuerte. Nosotros tenemos una muy buena relación”, anunció, tras prometer que responderá preguntas en la conferencia de prensa tras el almuerzo.

“Son dos días muy productivos. Llegamos aquí anoche. Tuvimos una comida y probablemente nunca hemos desarrollado una relación mejor que anoche. Hablamos una hora o una hora y media.Y hoy vamos a hablar de comercio, de militares.Miramos increíbles cosas antiterroristas que se hace en conjunto con Estados Unidos” dijo el jefe de estado norteamericano.

Rueda de prensa en Chequers./ AFP

Con sus palabras, Trump buscaba salir de un zafarrancho que es una granada sobre los planes del Brexit de Theresa May, su poder de negociación y su capacidad de sobrevivir la votación que se inicia en el Parlamento el lunes.

La pompa británica que ella había preparado para impresionar a Trump en el palacio donde nació el primer ministro Winston Churchill se evaporó en medio de la comida, cuando se conoció la explosiva entrevista.

Gran Bretaña se despertó atónita con la declaraciones de Trump y reaccionó con orgullo. Hoy todos defienden a Theresa May como primera ministra, aunque cuestionan la oportunidad de invitar a Trump a Gran Bretaña. El alcalde de Londres Sadiq Khan respondió su ataque personal con moderación y altura.

Policías armados custodian a Trump y May durante la conferencia de prensa en Chequers. /Bloomberg

El ex embajador británico en Estados Unidos, Anthony Gardner dijo que “ él último ataque, esta vez contra May, es totalmente inaceptable. Sin precedentes atacar durante una visita de estado. El está fuera de control y es una vergüenza. Es una máquina de auto demolición”, dijo.

El ex líder laborista Ed Miliband participará en las protestas contra el presidente norteamericano. En Twitter dijo que “los valores de Trump no son nuestros valores, más allá del partido que apoyemos. Su racismo, su misoginia, sus ataques sobre los valores de la democracia buscan legitimar políticas autoritarias, que son profundamente peligrosas para la democracia y amenazantes para nuestras sociedades”.

Will be on march later. Trump’s values are not our values, whatever party we support. His racism, misogyny, attacks on democratic values seek to legitimise an authoritarian politics that is profoundly dangerous and threatening to our societies. https://t.co/6jBg5O8a90

Marchará junto a el Nick Cleg, el viceprimer ministro liberal demócrata durante el gobierno de coalición de David Cameron.”Yo voy a la manifestación anti Trump”, escribió Cleg en Twitter. “No tenía esa intención pero sus locos ataques contra la Unión Europea, OTAN, y WTO han cambiado las cosas. Además sus amigos británicos son Nigel Farage, Boris Johnson, y Piers Morgan. A él no le gustan todo lo que yo creo y cree en todo lo que a mi no me gusta”, escribió.

El gran interrogante es cómo será el té con la reina en medio de este escándalo. La soberana no varió su rutina y cabalgó en el parque de Windsor en la mañana del viernes.

Recibirá al presidente norteamericano en el palacio que es su casa, junto a Melania, para un té a solas. Ningún otro miembro de la Familia Real participará y jamás la reina revela sus conversaciones. Salvo que lo cuente el verborrágico Donald Trump, a quien el protocolo le exige no tocar a la soberana.

Pero lo que es seguro es que jamás Donald Trump recibirá otra invitación para una visita de estado de la reina, después de su rechazo y de sus declaraciones.

Esto pasa en medio de las protestas en todo el país, que comenzaron temprano, el viernes. El “baby Trump” en pañales, en Parliament Square, que ridiculizaba al presidente, flotó por dos horas pero ya fue desinflado. Sólo estaba autorizado para que estuviera en el aire dos horas.

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