Tensión mundial: EE.UU. y China inician hoy una imprevisible guerra comercial

Tras meses de amenazas y vanos intentos por evitar una devastadora guerra comercial entre Estados Unidos y China, estalló finalmente el conflicto y se teme que sea sumamente costoso para la delicada economía mundial. A partir de mañana, el gobierno de Donald Trump pondrá en vigor aranceles del 25% sobre bienes chinos por valor de 34.000 millones de dólares, lo que activará inmediatamente la represalia de Beijing con la aplicación de medidas recíprocas y de dimensiones idénticas.

La peligrosa escalada del conflicto comercial entre las dos mayores economías del planeta provocó gran preocupación a nivel global, ya que se descuenta que frenará el leve crecimiento actual. El enfrentamiento amenaza inclusive a los europeos, que podrían quedar atrapados entre ambos frentes.

Esta primera ronda de aranceles estadounidenses incluye 818 categorías de bienes importados, entre los que figuran componentes de la cadena de suministro del sector industrial y tecnológico, pero también bienes de consumo como lámparas LED y cigarrillos electrónicos.

Los analistas de Bloomberg han calculado que, con estas medidas, el Producto Bruto Interno (PBI)de China para 2019 -este año está previsto que crezca un 6,5 % este año- podría sufrir una desaceleración de dos décimas.

La respuesta anunciada por China ante el castigo estadounidense engloba sanciones a 545 productos estadounidenses, entre los que destacan la carne de cerdo, trigo, productos lácteos, arroz y soja. Estos dos alimentos últimos son clave en esta cultura asiática.

Según proyecciones del centro de estudios Peterson Institute for International Economics (PIIE), con sede en Washington, la medida afectará sectores puntuales y empresas estadounidenses. En concreto, los analistas sostienen que se traducirá en pérdida de empleos, ralentización de las inversiones y subida de los precios en EE.UU., entre otros efectos.

“Estados Unidos ha provocado esta guerra comercial”, lanzó el vocero del ministerio de Comercio chino, Gao Feng, y advirtió que el gigante asiático no se doblegará ante “amenazas y chantajes”, y que a pesar de no querer una guerra “se ve obligada a devolver el golpe”.

“Cerca del 59% de los productos por valor de 34.000 millones de dólares sujetos a aranceles adicionales están hechos por empresas extranjeras en China, de las que las estadounidenses representan una parte considerable”, destacó Gao. “En lo esencial, las medidas arancelarias de Estados Unidos son un golpe a la cadena industrial y de valor global”, agregó. El funcionario chino fue terminante: “Dicho en pocas palabras, Estados Unidos está disparando contra el mundo entero y se está disparando a sí mismo”.

Además de las consecuencias en las economías de ambos países, la guerra comercial entre EE.UU. y China afectará el funcionamiento del comercio global, tal como han previsto numerosas organizaciones multilaterales, entre ellas el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Mónica de Bolle, investigadora del PIIE, explicó que hoy en día el comercio “está muy interconectado a nivel mundial”, por lo que este conflicto económico “creará inestabilidad y aumentará el nivel de alteración en el sistema global”.

Tras esta primera ronda de aranceles podría registrarse otro endurecimiento del conflicto, ya que Donald Trump decidirá a mediados de julio sobre la imposición de tarifas a productos chinos por valor de otros 16.000 millones de dólares, que comenzarían a aplicarse en agosto. El mandatario justificó esta medida alegando el robo de tecnología.

Por otro lado, en respuesta a la represalia china Trump amenaza con aranceles adicionales de un 10% en otros productos chinos por valor de 200.000 millones de dólares. En total, ello supondría la mitad de todas las importaciones de China en EE.UU.

Trump lleva adelante una cruzada contra el enorme déficit comercial de su país en diversos frentes. Además de China, también la Unión Europea está en la mira. El mandatario amenaza al bloque con nuevas tasas a las importaciones de vehículos.

La consecuencia de esta guerra es que repercutirá negativamente en el crecimiento de EE.UU. y China afectando a los países satélites de ambos y al comercio mundial, ya que las dos potencias impulsan el flujo económico global.