Quién es Rogerio Favreto, el juez y ex afiliado al partido de Lula Da Silva que disparó la “guerra judicial”

Rogerio Favreto no es un improvisado. Su nombre este domingo escaló a las primeras planas de los diarios de Brasil y de toda la región por una decisión que sacudió la calma del fin de semana. Él firmó la resolución para beneficiar a quién fue el jefe del PT, el Partido de los Trabajadores al que estuvo afiliado casi 20 años: Luiz Inacio Lula Da Silva. Lo hizo al aceptar un habeas corpus y ordenar su inmediata liberación.

Favreto, de 46 años, integró las filas del Partido de los Trabajadores entre 1991 y 2010. Estuvo en altos cargos y funciones importantes durante las presidencias de Lula y de Dilma Rousseff, quien luego lo designó en el Tribunal Federal Regional N° 4, con asiento en Porto Alegre.

El magistrado identificado por la prensa brasileña como “petista” intervino este domingo en la sentencia de Sergio Moro, el juez que mandó a la cárcel a Lula y que se llevó puesta, literalmente, a gran parte de la clase política y empresarial que gobernó los destinos de Brasil durante más de una década.

Según reportes publicados en diversos medios brasileños, entre ellos los diarios O Globo y Estadao, Favreto nació en 1966, en la ciudad de Tapejara, en Rio Grande do Sul, estudió derecho y se graduó en la Universidad de Passo Fundo y realizó un master en la Pontificia Universidad Católica.

Entre los primeros trabajos profesionales en el ámbito político que desarrolló Favreto se destaca una asesoría jurídica en el gabinete del entonces alcalde Tarso Genro, quien luego desempeñó el cargo de ministro de Justicia en Brasilia. También desarrolló tareas junto a José Dirceu, mano derecha de Lula y uno de los políticos del PT que recibió una de las más altas condenas por corrupción: 30 años de prisión.

Entre abril de 2007 y junio de 2010, Favreto ejerció el cargo de secretario nacional de la Reforma del Poder Judicial, en el Ministerio de Justicia que ejerció Genro, último paso antes de su llegada al ámbito judicial. Al tribunal con sede en Porto Alegre llegó a instancias de la presidente Rousseff, quien lo designó de una terna propuesta por la Orden de los Abogados de Brasil.

Desde ese lugar, emitió varias resoluciones que cuestionaron la forma de las investigaciones del Lava Jato. Este domingo, el juez de pasado petista pareció descubrir su verdadero rostro: ordenó la liberación de Lula y desató un tembladeral político.