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Masiva protesta en Israel contra la ley que declara el Estado judío

Banderas contra el primer ministro Benjamin Netanyahu en Tel Aviv. (DPA)

Miles de israelíes atestaron ayer la simbólica plaza Rabin en el centro de Tel Aviv para expresar su rechazo a la controvertida ley que define a Israel como un Estado judío, considerada por muchos como una norma discriminatoria con la población no judía.

Algunos medios israelíes, como Yedioth Ahronoth, cifraban en 90.000 los asistentes a la marcha, cuyo lema fue “Todos los israelíes son iguales”. No se veían movilizaciones tan masivas desde las marchas por la paz de la década de los noventa.

Si bien la gran mayoría de los manifestantes eran drusos, había numerosos israelíes judíos que adhirieron a la convocatoria. Encabezaron la protesta altos dirigentes drusos, acompañados por dos ex jefes del Mossad (servicio de Inteligencia exterior israelí), Tamir Pardo y Ephraim Halevy, y un ex director del Shin Bet (servicio de Inteligencia del Ejército), Yuval Diskin.  También estuvo el ex ministro Matan Vilnai y lalíder de la oposición Tzipi Livni.

La presencia de estas personalidades demuestra la gran división interna que produjo en Israel la norma.

Los asistentes comenzaron a juntarse en la plaza al finalizar el shabat, la jornada de descanso judía, y a medida que llegaba el momento de la convocatoria oficial del evento, a las 20.30, el espacio de la protesta y sus calles aledañas se vieron abarrotadas de personas que enarbolaban la banderas israelís y drusas.

Otra imagen de la multitud en la plaza Rabin para repudiar la ley que declara el Estado judío en Israel. (AFP)

Las minorías, pero también muchos israelíes judíos, consideran que la ley es discriminatoria ya que define a Israel como Estado nacional del pueblo judío, reafirma el estatus de Jerusalén como capital y dice que “únicamente los judíos tienen derecho a ejercer la autodeterminación nacional en el Estado de Israel”. Alrededor de un 20% de los israelíes son árabes y en torno a un 75% judíos.

La norma también establece que debe impulsarse la construcción de comunidades judías en Israel, reconoce el hebreo como lengua oficial y el árabe, hasta el momento la segunda lengua en el país, recibe un “estatus especial”.

Banderas israelíes y drusas en la manifestación. (AfP)

La ley generó fuertes críticas tanto fuera como dentro del país. Pardo, del Mossad, consideró que la aprobación de la legislación representa una “injusticia para el 20% de la población israelí”. “No se trata de a qué partido se vota, es un tema de valores”, dijo.

El presidente Reuven Rivlin también cuestionó la ley. Cientos de artistas y escritores le pidieron en una carta al primer ministro, Benjamin Netanyahu, que la derogue porque que habilita “explícitamente la discriminación racista y religiosa”.

Los manifestantes pidieron ayer que el gobierno israelí honre la Declaración de Independencia, donde se estableció un Estado respetuoso de todas las comunidades. Por eso agitaban carteles con frases como “Si somos hermanos, debemos ser iguales”, “Nuestra fuerza está en nuestra unidad”, “La ley del Estado-nación nos diferencia”.

El jeque espiritual druso, jeque Muafak Tarif, fue uno de los primeros en dar un discurso ante el público. “Nadie puede enseñarnos sobre el sacrificio y predicarnos acerca de la lealtad, y los cementerios militares pueden dar fe de eso. A pesar de nuestra lealtad incondicional, Israel no nos considera iguales”, dijo.

Luego le siguió el general druso en la reserva Amal Asad, quien se convirtio en uno de los líderes drusos más críticos. El militar alertó que Israel, bajo el liderazgo del premier Netanyahu, estaba en riesgo de convertirse en un “Estado de Apartheid”.

Netanyahu y miembros de su gobierno han recibido a los líderes drusos para tratar de responder a sus inquietudes. Pero algunas reuniones no terminaron bien. La prensa israelí informó que Netanyahu puso bruscamente fin a un encuentro esta semana y el legislador Avi Ditcher, uno de los patrocinadores de la ley, fue abucheado por los drusos en otra.

La ley ha provocado indignación entre los drusos y otras minorías porque, dicen, las reduce a ciudadanos de segunda clase. Varios oficiales drusos dijeron que dejarían de participar en el Ejército en respuesta a la ley, lo que provocó temores de insubordinación en las Fuerzas Armadas.

Los drusos, que siguen una rama del islam shiíta, han logrado sobrevivir en una región turbulenta al demostrar lealtad a su país de residencia. En Israel siempre fueron leales al Estado y han alcanzado altas jerarquías militares y políticas. A diferencia de la mayoría de la población árabe, que en general se identifica con los palestinos, los drusos se consideran patriotas israelíes que derramaron su sangre en la defensa del país. Los militares suelen invocar la “alianza de sangre” entre judíos y drusos.

La marcha de Tel Aviv no fue la única. Durante la tarde, cientos de personas protestaron también en contra de la ley en varios pueblos árabes de Israel.