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Mamá de día, cazadora de pedófilos de noche

La policía es convocada en el momento en que arregla un encuentro con el pedófilo. / AFP

“Suena un poco tonto, pero a esta altura, siento que si no estuviera haciendo esto, probablemente me aburriría”, confiesa Chelsea Hunter en una entrevista con la BBC. Cuando Hunter habla de “esto”, se está refiriendo a la peculiar tarea que, junto a su marido y otros, realiza todas las noches desde agosto de forma religiosa: sentarse frente a la computadora y navegar por la web en busca de pedófilos. 

Chelsea Hunter (no es su nombre verdadero) forma parte de Shadow Hunters (Cazadores de sombras), un grupo que se dedica a desenmascarar a quienes buscan reclutar y abusar a menores de edad. Estos “caza pedófilos” tienen perfiles falsos online, con los cuales chatean e interactúan con los hombres que los contactan. Una vez que se arregla un encuentro, los miembros del grupo van al lugar de la cita junto a la policía, a la que le entregan todo el material que han logrado recoger sobre el hombre. 

En el caso particular de Hunter, se pone en la piel de una chica de 14 años, y espera que la contacten. Para que todo el material que recogen sea admisible como evidencia después en un juicio, debe circunscribirse a una serie estricta de reglas: no puede agregar a nadie a su página de Facebook, solo esperar a que el otro lo haga, y recién ahí aceptar; no puede empezar ninguna conversación, pero una vez iniciada, debe dejar bien claro desde el principio su edad, y asegurarse de que su interlocutor es consciente de que es una menor de edad. 

Para los miembros de “Shadow Hunters”, desenmascarar pedófilos es una tarea necesaria para que el mundo online sea más seguro para sus hijos. / AFP

Hunter, de 35 años, le da rienda suelta a su actividad de noche, ya que de día debe cuidar de sus hijos. Es recién cuando logra dormir a sus chicos que activa su vida como Chloe, el nombre de su avatar online. “Llevo a los chicos a la escuela, hago las compras y lavo la ropa, las cosas normales que toda madre hace”, explica Hunter a la BBC. “De hecho, funciona bien, ya que me permite decirle a los que me contactan que solo puedo chatear de noche porque de día estoy en clase, o tengo que hacer la tarea”. A la hora de explicar qué la motiva, afirma que el tema siempre la preocupó, y que esta fue la forma de canalizar su deseo de ayudar.

Hasta que decidió meterse en este actividad, Hunter no tenía mucha idea acerca de cómo serían los hombres que la contactaría, ni cómo sería la dinámica de la interacción. Pero luego de casi un año, ha descubierto cosas que nunca imaginó posibles. “Estos tipos te cuentan todo, realmente abren su corazón. Algunos son hombre muy buenos mozos, y mi primera reacción a veces es, ‘qué estás haciendo, por favor bloqueame cuando te enteres mi edad’, pero no… siguen adelante como si nada”.

Desde que empezó, Hunter estima que ha hablado con alrededor de 50 hombres de lo más diverso, desde jóvenes de poco más de 20 años hasta abuelos de más de 70 que mencionan que tienen una nieta muy parecida a la joven con la que creen estar chateando.

“Después de que atrapé al primero, me largué a llorar. Había sido un torbellino de emociones. Estaba enojada, ansiosa, no sabía qué iba a pasar. Pero cuando finalmente estás parada frente a alguien que creía que iba a encontrarse con una menor para tener sexo, y encima empieza a mentir de forma descarada, la adrenalina te empieza a subir”, explica.

Reconoce que le costó un tiempo acostumbrarse a ser “reclutada” por un hombre. “Es una sensación extraña, estar viendo televisión y que tu celular esté explotando de mensajes de un hombre”. Con la última persona que logró desenmascarar, descubrió una emoción que hasta ese momento no había tenido. “Era un hombre de 74 años, que en un momento dado confesó que venía de dejar a su esposa en una consulta médica. Me dio mucha pena por la familia, ya que en la gran mayoría de los casos, no tienen idea de lo que está pasando. Y de golpe se encuentran con la policía en la puerta de su casa”. 

Según Hunter, la gran mayoría de los policías con los que ha hablado se muestran agradecidos por la existencia de grupos como al que ella pertenece. No solo porque son más recursos dedicados a detener esta actividad criminal, sino porque además pueden hacer cosas (como interactuar con los sospechosos) que para ellos están prohibidas. La justicia, por otra parte, es otros tema. 

Uno de los pedófilos que el grupo ayudó a apresar fue Peter Hicks. un hombre de 48 años que tenía un abundante prontuario de delitos sexuales contra menores de edad. “Fue un caso horrible, tuve pesadillas con él – recuerda Hunter – Como una mujer adulta, me dio náuseas que este hombre estuviera hablando de hacer todos estos actos sexuales con alguien que él creía era una menor”. 

En el juicio donde sentenciaron a Hicks a cuatro años de prisión, el juez se refirió específicamente a grupos como Shadow Hunters, y afirmó que no “existía ningún tipo de justificación” para que ellos fueran tras Hicks. 

Recientemente, la Sociedad Nacional para la Prevención de Crueldad contra Niños (NSPCC, por sus siglas en inglés) en Inglaterra advirtió del riesgo que este tipo de grupos supone. “Pueden hacer peligrar grandes investigaciones, y hacer que los sospechosos se ‘esfumen’, o que bien sean apresados y luego liberados por fallas en el procedimiento”.

Nada de esto hace dudar a Hunter. “A los que nos critican, le ruego a Dios nunca les toque que uno de sus hijos termine siendo reclutado”.