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Lula da Silva insiste en ser candidato, pero crece la incertidumbre

Ya es oficial. El Partido de los Trabajadores registrará al ex presidente Lula da Silva como su candidato presidencial. Así lo indicó la titular del PT Gleisi Hoffmann. La incripción será realizada el último día del plazo disponible: 15 de agosto próximo. Si después de esa fecha el Tribunal Superior Electoral (TSE) rechaza al postulante, la agrupación tendrá la posibilidad de entrar en otras instancias judiciales para apelar. El veredicto final debe darlo la Corte Suprema, pero podría ocurrir que proceda luego de los comicios.

De acuerdo con juristas, la pelea por convertir en “elegible” a Lula da Silva podrá extenderse hasta después de las elecciones. La fecha límite para una sentencia es el 19 de diciembre, el día en que los electos -en todos los niveles- deberán ser diplomados.

Aun cuando haya divisiones dentro del PT sobre cómo conducir el proceso, el ex mandatario no piensa torcer el brazo. En una carta dirigida a sus compañeros del Sindicato de Metalúrgicos del ABC (en el Gran San Pablo), les pidió: “Digan bien alto para que todo el mundo escuche: soy candidato a presidente porque tengo la certeza de que puedo recuperar Brasil. Puedo recuperar empleos, escuelas, salarios, salud, autoestima, dignidad y soberanía de nuestro pueblo”.

De este modo, pareció echar por tierra las expectativas de que el PT apostara en un presidenciable diferente. Se habló mucho de Fernando Haddad, profesor universitario y ex ministro de Educación. Pero a juzgar por la misiva de Lula, no habría lugar para esa innovación. En esa misma carta, Lula se comparó con el primer emperador de Brasil, Pedro I, quien en 1822 declaró la independencia del país. Pedro de Bourbon y Braganza era rey de Portugal cuando se refugió con la corte en Río de Janeiro ante la invasión de las tropas de Napoleón. Derrotado el francés, tenía que volver a Lisboa. Pero Pedro decidió quedarse y se acuñó la frase: “El día de ‘yo me quedo’”. En un paralelo, Lula dijo en la carta: “Ahora voy a crear la frase: el día de ‘yo vuelvo’”.

Lo que hará, o no, el dirigente hasta el 15 de agosto, siembra de incertidumbre el escenario político. Por comenzar en la izquierda. Según admitió el diputado Wadih Damous, que lo visitó el lunes, el líder petista “aguarda una definición más nítida” de las agrupaciones que, históricamente, fueron sus aliadas. Son: el Partido Comunista do Brasil, el Partido Socialista Brasileño y el Partido Republicano del Orden Social. Todos ellos, más el Partido Democrático Laborista (PDT), constituyeron las alianzas que llevaron a Lula y a Dilma a sucesivos gobiernos.

Según el diputado Damous, Lula no desistió todavía de la conformación de un frente de izquierda en torno a su figura. Pero el petista sabe que las chances disminuyen cada día. Con todo, está dispuesto a ir en soledad. Ocurre que el PcdoB tiene su propia presidenciable, la joven Manuela D’Avila. Según todo indica, deberá mantenerla en la carrera. Otro candidato que podría haber participado en una alianza con el lulismo es Ciro Gomes. Pero éste ya fue consagrado como presidenciable del laborismo el viernes pasado. Finalmente, entre las agrupaciones de izquierda está el Partido Socialismo y Libertad que lleva como aspirante al Palacio del Planalto al sociólogo Guilherme Boulos. La única corriente que queda todavía sin definir un postulante es el PSB, con fuerza a nivel nacional. Tuvieron en la punta de los dedos al ex juez de la Corte Suprema Joaquim Barbosa. Era el candidato de los sueños, por su pasado y su presente. Pero se les escurrió de las manos.

Estas dificultades pueden teñir todo el proceso electoral, sobre todo si el PT lleva hasta lo último las instancias judiciales. En teoría podría prolongarse hasta después de los comicios. E incluso podría definirse el 18 de diciembre, cuando debe ser formalizado el nombre del próximo presidente electo.