Guerra comercial entre Estados Unidos y China: las claves para entender el conflicto

Los hechos: Estados Unidos impuso aranceles por US$ 34 mil millones a productos chinos. La medida entró en vigor este viernes. E inmediatamente después, China respondió con tarifas por el mismo valor, de vigencia inmediata, dando inicio a lo que ya se denomina “la más grande guerra comercial de la historia” entre las dos mayores potencias económicas del mundo.

La primera respuesta está en la promesa de Donald Trump de hacer cumplir su promesa de campaña de reducir el déficit comercial y proteger las inversiones y el empleo en Estados Unidos. El año pasado déficit comercial de Estados Unidos con China alcanzó nada menos que 372.200 millones de dólares, una cifra que desata la ira de Trump. Y solo en cuanto a los bienes y mercancías, el rojo con Beijing ha aumentado 9,5% entre enero y mayo, según datos publicados el viernes por el departamento de Comercio.

Pero hay más. Trump ordenó la aplicación de aranceles a productos chinos (automóviles, discos duros o componentes de aviones), destinados a compensar lo que el norteamericano considera es el “robo” de propiedad intelectual y de tecnologías por parte de China. Concretamente, Washington acusa a Beijing de haberse apropiado de patentes de tecnología de punta ya sea a través de las obligaciones a las empresas estadounidenses para operar en el mercado chino o simplemente mediante el robo.

China reaccionó de inmediato y señaló que estaba “obligada a tomar las contra medidas necesarias” “para defender los intereses fundamentales del país y de su población”. Aplicó aranceles por el mismo valor sobre productos agrícolas norteamericanos como la soja, el pescado, la carne de cerdo, de ternera y productos lácteos. China apunta así al electorado de Trump, en áreas rurales. Asimismo se aumentarán los aranceles a los automóviles

Los economistas creen que este conflicto entre China y Estados Unidos puede derivar en una guerra comercial sin control. Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), el volumen de productos ahora gravado es demasiado pequeño para crear por sí solo un problema para economía mundial, pero sí se temen efectos en los mercados, como la incertidumbre o la escalada del conflicto. De hecho, la cotización de la soja ya cayó 17% en el último mes. Sin embargo, algunos economistas sí creen que el crecimiento global se verá afectado, y podría reducirse hasta un 0,5% en el períodos 2019-20.

No. Esta es solo una primera ronda de represalias comerciales. Hay amenazas por parte de Trump de ampliarlas hasta los 500 mil millones de dólares. Pero por ahora se desconoce si materializará su amenaza o si con estas medidas persigue tan sólo reforzar su posición de cara a negociaciones.

La supremacía tecnológica. No es casual que Trump haya apuntado contra el sector tecnológico e industrial chino. El objetivo de China pasa por “posicionarse como la campeona del sistema internacional que se rige por las reglas (de la OMC) y de la globalización económica”, y busca reorientar su economía hacia productos industriales y tecnológicos de alto valor añadido, dentro de la estrategia “Made in China 2025”. 

Esta iniciativa es uno de los principales dolores de cabeza de Trump, según los expertos, que consideran que una de las razones subyacentes a esta batalla comercial es la disputa entre China y EE.UU. por saber quién liderará la revolución tecnológica y se posiciona líder en los sectores clave.

En opinión de Mark Tinker, responsable de la división de renta variable Framlington de AXA IM en Asia, todo parece apuntar a que EE.UU. está “invocando leyes de emergencia para limitar la inversión de China en compañías estadounidenses involucradas en las llamadas industrias del futuro”, es decir, aeroespacial, inteligencia artificial, robótica o dispositivos médicos, entre otros.