En plena guerra comercial, China apuesta a reforzar los lazos con Europa

En medio de la guerra comercial con Estados Unidos, el gobierno de China dirigió todos sus esfuerzos a robustecer el comercio con Europa Central y del Este, un mercado que cada día se amplía más. En ese camino, el primer ministro chino, Li Keqiang, les ofreció a los países de esa región bajar los aranceles aduaneros de los productos que venden en el gigante asiático, lo que despertó grandes expectativas.

El anuncio fue hecho en el encuentro entre los líderes de esos países europeos y China, también conocido como la cumbre 16+1. Este bloque está integrada por 11 estados miembros de la Unión Europea y 5 países balcánicos.

Con este paso Beijing sigue abriendo nuevos mercados de intercambio de bienes y mercancía, en contrapartida a las medidas restrictivas y arancelarias que el presidente Donald Trump estampó sobre sus productos que llegan a Estados Unidos.

El primer ministro chino apuntó, además, a incluir a otros países europeos en esta creciente vía comercial.”La cooperación debe permanecer abierta y basarse en los principios de transparencia”, señaló.

Como la Unión Europea teme que Beijing intente fragmentar el bloque con estos tipos de acuerdos comerciales, Li Keqiang aclaró que el único objetivo de China es “sumar más mercado e intercambio”, una tendencia netamente capitalista de la potencia asiática que viene desplegando el gobierno de Xi Jinping. “No pretende dividir a Europa”, remarcó.

Esta visión china del nuevo escenario que se abre con la guerra comercial desatada por Trump también parece beneficiar de alguna manera a Europa, si queda en el medio de la disputa. La directora gerente del Fondo Monetario, Christine Lagarde, reconoció en ese sentido que el bloque europeo puede jugar un papel relevante en el nuevo tablero mundial.

“En el equilibrio de fuerzas que se perfila entre Estados Unidos de un lado y China del otro, que representan dos formas completamente diferentes de un mismo impulso capitalista, Europa puede jugar una carta particular”, afirmó Lagarde.

“Este equilibrio de fuerzas se crea con alguien en el medio, Europa, sin que uno u otro de los dos poderes tenga suficiente ascendiente sobre el otro”, sostuvo, marcando así su respaldo a la decisión ya expresado por los europeos de no plegarse a ninguno de los dos.

Lagarde destacó particularmente la cumbre de la Unión Europa y China del 16 y 17 de julio, en Beijing, donde se definirán cuestiones fundamentales del comercio bilateral. “Europa es estratégica para uno como para el otro (en referencia a EE.UU. y China). Los europeos juntos, son fuertes. Cuando están unidos, su voz tiene peso”, estimó la directora del FMI.

Según los datos de las aduanas chinas, el volumen comercial del año pasado entre los países de Europa Central y del Este y China ascendió a US$ 67.980 millones, un aumento del 15,9% respecto al año anterior.

El ritmo es ligeramente más rápido que el de China y la Unión europea, que aumentó un 15,5% en 2017. También superó la tasa de crecimiento general del comercio exterior de China, que fue del 14,2%.

Un punto a tener en cuenta es que los países de Europa Central y del Este, ubicados en el corazón de Eurasia, son importantes puntos de tránsito para productos que van y vienen del gigante asiático. Con el respaldo de la cooperación 16+1 y la Iniciativa de la Franja y la Ruta de la Seda, la conectividad entre China y Europa se ha desarrollado notablemente.

Los trenes con bienes China-Europa han tomado la delantera a este aspecto, y según estadísticas de China Railway Corporation (el sistema estatal ferroviario chino), a mediados de abril de 2018, un total de 7.891 trenes de mercancías unieron China y Europa Central.

La red ferroviaria enlaza 43 ciudades chinas con 42 europeas en 14 países. Además, el transporte de mercancías entre China y Europa se está volviendo más equilibrado y sostenible, ya que los trenes que regresan de Europa están cargados con productos más diversos y de primera línea.

China ha definido tres áreas potenciales para la cooperación económica con el bloque ECO: infraestructura, altas tecnologías y tecnologías verdes. Un ejemplo de esta cooperación mutua es la fábrica de acero de Smederevo, emblemática en Serbia y que, tras siete años de dificultades, empezó a obtener beneficios a finales de 2016, solamente ocho meses después de que el grupo chino Hesteel invirtiera en ella.

La estrategia china frente a la guerra comercial con EE.UU. se da, además, en un momento particular de la política internacional donde su socio, Norcorea, está frenando el acuerdo nuclear con Washington.