• Cristina Kirchner pidió a sus seguidores que no vayan a Comodoro Py
    • Otra vez Cristina Kirchner se negaría a responder preguntas en una causa por corrupción
    • Santiago del Estero vota en medio del escándalo por los "cuadernos de la corrupción"
    • Chaco: un intendente investigado por lavado tenía $3 millones escondidos
    • Nombres, lugares, porcentajes: los secretos de la declaración de Carlos Wagner
    • Mauricio Macri, en la cena de uno de sus sindicalistas preferidos

“En Irán hay un amplio sector que quiere iniciar negociaciones con EE.UU.”

Luciano Zaccara vice actualmente en Qatar, donde se dedica a la enseñanza y la investigación (Néstor García)

Luciano Zaccara describe con apasionamiento cada detalle del mundo árabe. Es un observador minucioso de la singularidad regional. Nació en Rosario, donde estudió Ciencias Políticas, pero el doctorado en Estudios Arabes e Islámicos lo hizo en España. Con varios máster en Europa, se dedicó de lleno a la investigación y la enseñanza. Actualmente vive en Qatar, donde da clases en la universidad estatal. Recorre asiduamente el mundo árabe e islámico. Irán es uno de los países que más visitó. Justamente vino a Buenos Aires, invitado por la Universidad de San Martín, para hablar de las reformas y los conflictos en Irán y el Golfo Pérsico.

¿Puede escalar el conflicto entre Estados Unidos e Irán o es la forma de negociar de Trump?

Yo creo que es un poco la forma de negociar de Donald Trump. Como con Corea del Norte. Apuesta muy fuerte, amenaza con destruir el país, y de esa manera pone al otro en una posición de negociación. Pero Irán no es Corea del Norte. Irán ha estado en esta situación de tensión desde la revolución de 1979. Los estadounidenses ya vienen con esta política de presión contra el régimen desde esa época. Por eso, esta nueva situación no es algo nuevo para los iraníes. En este caso Irán ha hecho todo lo que se le ha pedido. Cuando se sentó en la mesa de negociaciones y firmó el tratado, todos los garantes del pacto, incluyendo EE.UU., estuvieron de acuerdo. Ni siquiera tienen la obligación moral de hacer algo más de lo que se había pedido en el acuerdo nuclear. No obstante, saben que las sanciones que aplicará EE.UU. van a ser muy fuertes. Aún no hay precisiones sobre cómo se van a implementar y qué tan duras van a ser con las empresas que comercien con Irán. Pero los iraníes ya saben lo que implica no tener socios europeos, ser boicoteados, que no les compren petróleo y no les vendan combustibles. Y han superado estos inconvenientes con mayores o menores inconvenientes. El problema es qué tan duras van a ser las sanciones y cuánta capacidad de aguante tienen la población y la economía iraní.

¿Cómo describiría la economía iraní en este momento?

La economía iraní es bastante desastrosa. La inflación es galopante. No se puede cambiar dinero. Cuando Trump decidió retirar a EE.UU. del acuerdo nuclear hizo que el dólar se dispare. La moneda local se devaluó más del 50%. Hay un momento de crisis económica muy fuerte, aunque ahora se estabilizó un poco. El impacto del dólar es algo que el gobierno no puede controlar, a pesar de que imponga corralitos o lo que quieran. Tampoco el precio del petróleo. Si Estados Unidos o los mercados internacionales deciden hacer algo en contra de Irán, internamente el gobierno no lo puede manejar. La pregunta es hasta qué punto Hassan Rohani, como presidente del Gobierno, y el sistema económico iraní, pueden aguantar todos esos inconvenientes.

¿Hay posibilidades de negociaciones con Trump?

En Irán se está hablando de la posibilidad de una negociación. Inclusive Trump lo planteó, pese a todas las amenazas. Y un amplio sector en Irán quiere negociaciones. Inclusive hace un mes y pico, en una carta firmada por más de cien dirigentes influyentes, se le pidió a Rohani que se siente a negociar con Trump. En ese momento yo estaba en Irán y hablé con mucha gente sobre el tema. Algunos lo veían positivo, otros negativo, pero estaban de acuerdo en que había que sentarse a hablar, y era posible hacerlo ahora con Trump. Rohani es el único que puede negociar. Es el único que tiene la legitimidad suficiente tanto a nivel interno como internacional para sentarse a negociar con Trump.

¿Qué respaldo interno tiene Rohani para iniciar ese diálogo?

La política exterior de Rohani le ha insumido mucho esfuerzo, muchas críticas y no muchos éxitos. Por ahora sigue teniendo el apoyo del líder espiritual, que es fundamental, y del Parlamento. No tiene mucha oposición del establishment religioso, que es primordial para sobrevivir.

¿Qué dice el ala más dura del régimen?

El ala más dura dice que no hay nada que negociar. Sostienen que si las negociaciones tendrán como base las demandas que hizo Mike Pompeo (canciller estadounidense) de que Irán cambie muchas de sus políticas internas y externas, no hay que hacerlo. Si se hacen esas concesiones, sostienen, Irán dejaría de ser una república islámica y prácticamente implicaría rendirse a la presión extranjera. Para ellos es inaceptable. Pero hay muchos que dicen que hay cosas que son negociables. Por ejemplo si a EE.UU. le interesa negociar algunos puntos sobre Siria, o Yemen. No son aspectos que pongan en peligro la continuidad del régimen, ni el carácter de la República Islámica.

Pero hay un punto clave que es el programa misilístico de Irán.

Bueno, ese es un tema controvertido. Es algo que Irán siempre tuvo y que siempre había desarrollado. Nunca había generado tanta controversia. Pero ahora se ha llegado a una situación diferente ya que Irán tiene misiles con alcance a las Alturas de Golan (controlada por Israel), algo que pone en peligro a un socio clave de Estados Unidos, como es Israel. Cuando los misiles de Irán estaban en el Golfo y apuntaban hacia Arabia Saudita u otras potencias regionales, no había demasiados problemas. Era manejable. Pero se convierte en inmanejable cuando hace contacto directo con Israel. Ha habido muchos muertos, muchos combates en la frontera siria-israelí. Del lado iraní ha habido muchos más muertos de los que se dice. Pero el conflicto no ha escalado porque a ninguno de los dos les interesa que escale. Irán dice ‘estamos aquí’, pero no ha reaccionado. Hubo numerosos ataques israelíes. Sin embargo, Irán decidió no responder.

Da la impresión de que el régimen iraní no piensa abandonar Siria.

Hay algo claro. Irán está ahí para quedarse. No llegaron hasta donde llegaron, invitados por Bashar al Assad y defendiendo a sus tropas, para que mañana les digan te tenés que ir. Nadie, desde el punto de vista del realismo político, va a regalar ese basamento militar a cambio de nada. Pueden negociar una parte de algo, pero irse porque sí, porque Israel les dice que se vaya, eso no va a suceder. Cuando uno tiene la capacidad de llevar adelante una maniobra de ese tipo y de imponer determinadas condiciones al sistema regional, voluntariamente no se va a retirar. Lo mismo pasó con Estados Unidos en Afganistán.

Sin embargo, Israel sigue presionando para eliminar la presencia iraní en Siria.

Israel busca principalmente su seguridad. Bashar al Assad (presidente sirio) ha captado eso maravillosamente bien. El presidente sirio no quiere tener ningún problema con Israel porque militarmente Israel tiene muchísima más capacidad. Cualquier ataque de Israel, por mínimo que sea, puede destruir más infraestructura de la que Assad logró recomponer.

¿Y cómo lo ve Irán?

Irán también sabe esto. Puede decir lo que quiera sobre Israel, pero sabe que en una contienda militar directa van a sufrir mucho. Claro, Irán tiene esa narrativa bélica especial, pero sabe lo que significa un enfrentamiento. Irán tampoco está interesado en una escalada. A Israel tampoco le interesa una contienda más adentro de territorio sirio. Le interesa mantener la seguridad en su frontera. Lo que no puede permitir Benjamin Netanyahu (premier israelí) es que alguien desde su frontera tenga la capacidad de lanzar un misil y matar israelíes. Eso no lo va a permitir. También tiene esa política con Palestina. No hay manera de que Israel acepte negociar nada con Hamas cuando con un sólo misil casero puede afectar a alguna familia israelí. Pero bueno, la política expansiva de Israel hace que cada vez estén más entremezclados y que sea más difícil separar israelíes de palestinos. Y no lo veo a Israel con ninguna intención de calmar esa situación. Sobretodo porque no hay presión internacional. Cuando gobernaba Barack Obama era otra cosa. Con Trump está clarísimo que no importa.

“El autoritarismo está muy enraizado en los países de Oriente Medio”, afirma Luciano Zaccaro. (Néstor García)

Parece que los acuerdos nunca funcionan en Oriente Medio.

Pueden haber. Las conversaciones sobre Palestina, por ejemplo, nunca se han paralizado. Pero van muy lentas y siempre hay elementos que puede saltar y hacer fallar los acuerdos. Eso es lo que siempre pasa en Oriente Medio. Y es un tema que hablo mucho con los iraníes. Hay políticas claras del establishment político, pero quién controla a los grupos pequeños. Puede haber acuerdos de cúpulas, pero después en el terreno puede explotar por otros motivos. Lo estamos viendo en cada conflicto que estalla en la región.

Los conflictos se multiplican en Oriente Medio ¿Por qué sucede esto?

Yo creo que hay conflictos latentes. La volatilidad de la situación regional, la capacidad de todos los sectores de armarse, de tener apoyos internos y externos, hace que la situación sea cada vez más inmanejable. Hay tantas divisiones que no se pueden identificar los bandos. En Oriente Medio no hay dos bandos, hay decenas, miles de bandos. Hay milicias que reciben dinero de unos y otros, donantes con intereses distintos. Los conflictos están latentes y llevan a una fragmentación. Hay bandos e incluso familias que reciben aportes de distintos donantes. EE.UU., Rusia, Turquía, Irán, los países del Golfo, cada uno tiene sus aliados. Cómo se sienta en una misma mesa a todos cuando la mitad no reconoce al otro para negociar. Oriente medio está muy fragmentado. Cada conflicto que surge se mezcla con conflictos pre-existentes. Imposible hablar del conflicto de Yemen sin tener en cuenta la pelea entre Arabia Saudita e Irán. O hablar de la guerra en Siria sin ver el conflicto entre shiítas, sunnitas, iraníes. Hay problemas intra árabes, intra religiosos en la comunidad. Todo está atado con alambres, y los conflictos pueden volver a estallar.

¿A qué le adjudicaría esto?

Hay una mezcla de aspectos. Yo tiendo a pensar que la religión siempre ha sido utilizada para justificar determinadas dinámicas. Hay que tener en cuenta que toda esta región siempre estuvo gobernada por regímenes autoritarios. El autoritarismo está muy enraizado y cuando hubo movimientos democratizadores fueron reprimidos. En el resto del mundo árabe ha fracasado. Las élites están totalmente consolidadas en el poder. Esto está internalizado en la sociedad, que no admite un gobierno que no sea lo suficientemente poderoso para imponer orden. Temen a la inestabilidad. Desean tener gobiernos fuertes, estables, aunque no sean democráticos. Esto hace que el disenso no sea aceptado. Después de la Primavera Árabe no hubo ningún país que haya consolidado su democracia, excepto Túnez. Los demás cayeron en el autoritarismo, como Egipto. Otros hicieron pequeñas concesiones, como Marruecos. Las élites fueron capaces de reforzar su poder.