Donald Trump llega a Europa, en el peor momento de las relaciones

Si de los europeos dependiera, esta semana guardarían la vajilla delicada y fina. Los gobiernos europeos, las instituciones del bloque y la OTAN se preparan para la gira europea del presidente estadounidense Donald Trump, una visita con tres etapas que puede generar aún más inestabilidad en las relaciones transatlánticas, en su peor momento desde al menos la Segunda Guerra Mundial.

El inquilino de la Casa Blanca llegará a Bruselas el martes por la noche para una cumbre de dos días en la nueva sede de la OTAN. El año pasado ya cuestionó a los gobiernos europeos por gastar poco en Defensa y este año se espera una bronca similar. Pero el ambiente está aún peor porque en el año transcurrido la relación se fue deshilachando.

Estados Unidos abandonó el acuerdo nuclear iraní y provocó con su subida de aranceles al acero que se desatara una guerra comercial que ahora apunta al gigantesco sector automotriz europeo. En la última cumbre del G7 en Canadá se hizo visible que Trump está solo (en algunos asuntos podría tener el apoyo del nuevo gobierno populista y xenófobo italiano) y disparó su bronca con algunos dirigentes como el francés Emmanuel Macron y el canadiense Justin Trudeau.

Las relaciones entre Berlín y Washington siguen empeorando. Trump señala directamente a Ángela Merkel en sus tweets para afearle que la criminalidad sube en Alemania –la acusación es falsa y en realidad la criminalidad bajó un 9% en un año y está en la tasa más baja desde hace tres décadas- y todo indica que tiene entre ceja y ceja a los autos alemanes.

Las tres etapas de la gira de Donald Trump pueden marcar la política estadounidense hacia Europa y en Bruselas se teme que para peor y sólo se espera que la cumbre de la OTAN se cierre con los menos daños posibles.

El presidente estadounidense llegó al poder diciendo que la “OTAN es obsoleta” y ahora asegura que la Unión Europea se hizo “para aprovecharse de Estados Unidos”, una giro de 180 grados con respecto a la tradición diplomática estadounidense.

Trump repite que la mayoría de gobiernos europeos “debe” dinero a la OTAN o directamente a Estados Unidos. El estadounidense tiene razón al señalar que sólo cuatro países de la Alianza Atlántica –a finales de este año serán ocho- gastan en Defensa al menos el 2% de su PBI. Pero ningún gobierno debe dinero a la OTAN ni a Washington como compensación de su bajo nivel de gasto militar.

La segunda etapa de la gira europea tendrá parada en Londres, donde Trump se reunirá con la primera ministra Theresa May. Un bebé hinchable gigante con la cara de Trump sobrevolará un Londres que puede convertirse en una protesta contra el presidente estadounidense, a quien los organizadores de las manifestaciones acusan de racista, sexista y de maltratar a migrantes.

Trump sólo irá a Londres para dormir en la residencia del embajador estadounidense. La reunión con May se celebrará en un palacete del siglo XVI fuera de la capital. El gobierno británico dice muy serio que no pisar Londres no tiene nada que ver con posibles protestas.

La tercera etapa de la gira, en Helsinki, servirá para sentar por primera vez en una cumbre bilateral a Donald Trump con el presidente ruso Vladimir Putin.

Desde que llegó al Despacho Oval pero sobre todo desde la última cumbre del G7, Trump parece tratar mejor en público a dirigentes autoritarios como el norcoreano Kim Jong-un (“un hombre muy dotado”) que a los tradicionales aliados de Estados Unidos como el canadiense Justin Trudeau (“un deshonesto”).