Donald Trump intentó bajar el tono de sus duras declaraciones contra Theresa May

Un showman arrepentido en una surrealista conferencia de prensa junto a la primera ministra británica Theresa May en Chequers, la casa de campo de su anfitriona. Este fue el escenario elegido por el presidente Donald Trump para intentar salvar el zafarrancho diplomático que habían provocado sus humillantes declaraciones al tabloide The Sun sobre la jefa de gobierno y su modelo de Brexit en la primera y más incendiaria visita de trabajo a su mejor aliado transatlántico.

Trump insistió, después de un almuerzo con la premier en su primera discusión bilateral, que Theresa May era “una increíble mujer haciendo un trabajo fantástico”, a quien le había pedido disculpas por sus palabras a la hora del desayuno.

Después de negar en The Sun la posibilidad de un acuerdo comercial británico con Estados Unidos con esta clase de Brexit que la primera ministra había propuesto, rebobinó y dijo que un acuerdo pos Brexit “es absolutamente posible”. Calificó como “fake news” la parte de la entrevista del diario The Sun, que se refería a la primera ministra.

En sus declaraciones al diario, Trump había afirmado que May no escuchó sus recomendaciones de cómo negociar el Brexit y eligió “el camino opuesto”. Por lo tanto “ella lo hizo naufragar. El acuerdo de comercio con Estados Unidos no va a suceder”. añadió que “el resultado es muy desafortunado” y sostuvo que el tipo de acuerdo alcanzado con Bruselas “va a afectar el comercio con Estados Unidos. Nosotros ya tenemos suficientes dificultades con la Unión Europea. Estamos tomando medidas enérgicas contra ellos porque nos han tratado desquilibradamente en comercio”. agregó repitiendo su muletilla proteccionista.

Por ahora, según Trump, si bien la historia que había escrito el subeditor político del diario “estaba generalmente bien”, omitía “los positivos comentarios” que había hecho de Theresa May, dijo.

”Yo nunca critiqué a la primera ministra”, precisó. “Se llama Fake News y nosotros resolvemos un montón de problemas con el bueno y viejo instrumento de grabarlo”, dijo Trump. El tabloide ya había publicado la grabación de la entrevista.

“Ella es totalmente profesional porque, cuando la vi esta mañana, yo le dije: ‘Yo quiero pedir disculpas porque dije tales buenas cosas sobre vos’. Ella respondió: ‘No te preocupes. Es solo la prensa’”, contó Trump. “Es muy dura negociadora” agregó.”La he observado en los últimos días.Es muy, muy inteligente y determinada, muy capaz y yo prefiero tenerla como mi amiga que mi enemiga, les digo”.

En otras partes de la conferencia, Trump ratificó su “sugerencia” a May de como debía negociar el Brexit. Pero agregó que “yo pienso que ella lo encontró demasiado brutal”.

El escándalo sirvió a Theresa May para arrancarle a Trump un cierto compromiso para un acuerdo comercial pos Brexit. ”La única cosa que yo pedí a Theresa es que nosotros debemos asegurar que podemos comerciar después del Brexit y que no tenemos restricciones. Nosotros queremos que Gran Bretaña comercie con nosotros. Tenemos una oportunidad de duplicar, triplicar o cuadriplicar el comercio”, dijo el presidente norteamericano, contradiciendo sus declaraciones anteriores.

Una ministra incómoda escuchó a Donald Trump ratificar su pensamiento sobre la inmigración y vincularla deliberadamente con el terrorismo.”Yo pienso que es muy mala para en Europa. Pienso que lo que ha pasado es muy duro. Pienso que es un cambio de cultura. Es una cosa negativa para Europa”, dijo el presidente norteamericano.

Sin mencionar jamás la entrevista con The Sun, la primera ministra respondió que Gran Bretaña tiene una “orgullosa historia” de recibir refugiados y migrantes económicos, agregando que “la inmigración ha sido muy buena para nuestro país”.

Trump ratificó sus elogios al ex canciller Boris Johnson quien renunció opuesto al pacto blando que negoció la premier para desvincularse de la Unión Europea. “El es muy encantador conmigo. Creo que piensa que estoy haciendo un gran trabajo. Y yo estoy haciendo un gran trabajo”, declaró el presidente norteamericano.

En sus palabras de apertura, la primera ministra dijo que “acordamos que cuando Gran Bretaña se vaya de la Unión Europea, nosotros vamos a proseguir un ambicioso acuerdo de libre comercio americano- británico.” afirmó Theresa May.

La humillación le sirvió a la premier para finalmente conseguirlo. Un embarazoso “ejercicio de control de daños” norteamericano antes de la cumbre con Vladimir Putin que , al final, puede favorecerla.